Ismael Vidales
El Escudo Nacional de nuestro país está inspirado en la leyenda relativa a la fundación de Tenochtitlán por los aztecas. Según se cuenta, los aztecas debían establecerse donde encontraran un águila sobre un nopal, devorando una serpiente. Lo cual ocurrió –reza la leyenda- en Tenochtitlán.
La Ley sobre el Escudo la Bandera y el Himno Nacionales en el Capítulo Segundo. «De las características de los símbolos patrios» señala en el Artículo 2°: “El Escudo Nacional está constituido por un águila real mexicana, con el perfil izquierdo expuesto, la parte superior de las alas en un nivel más alto que el penacho y ligeramente desplegadas en actitud de combate; con el plumaje de sustentación hacia abajo tocando la cola y las plumas de ésta en abanico natural. Posada su garra izquierda sobre un nopal florecido que nace en una peña que emerge de un lago, sujeta con la derecha y con el pico, en actitud de devorar, a una serpiente curvada, de modo que armonice con el conjunto. Varias pencas del nopal se ramifican a los lados. Dos ramas, una de encino al frente del águila y otra de laurel al lado opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se unen por medio de un listón dividido en tres franjas que, cuando se representa el Escudo Nacional en colores naturales, corresponden a los de la Bandera Nacional.”
El actual diseño del escudo fue creado por Francisco Eppens Helguera y aprobado por el Presidente Gustavo Díaz Ordaz. El 30 de diciembre de 1983 el presidente de la República, licenciado Miguel de la Madrid Hurtado, decretó la Ley para uso del Escudo, Bandera e Himnos Nacionales.
