Indira Kempis
La movilidad urbana sustentable comienza a tener un despegue importante en el mundo. Países como España, Holanda, Inglaterra, han puesto sobre la agenda pública una de las respuestas a la contaminación del aire, el tráfico, el ruido y la escasez de combustibles: el uso de la bicicleta como medio de transporte.
Cada vez más expertos coinciden en la importancia que tiene la promoción de una cultura que nos permita ver en la bicicleta como prioridad para transportarnos en medio del caos de las ciudades. De ahí que comienzan a surgir propuestas para despertar el interés como el compromiso de los ciudadanos hacia esa visión de sustentabilidad.
San Pedro de Pinta, como se le ha denominado a este paseo recreativo en San Pedro Garza García, es un proyecto local que se desarrolla con el enfoque de los que ya se han implementado a nivel internacional y que en México comenzaron con la Vía Recreativa de Guadalajara, Jalisco, son programas de coordinación conjunta para la sensibilización hacia otras formas alternativas de movilidad en el uso de los espacios destinados para esto: las calles.
La dirección de este singular proyecto la tomó el Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN) del municipio, quienes junto a las dependencias gubernamentales locales, empresas y el Colectivo Biciérnagas, han trabajado para que Calzada del Valle esté cerrada los domingos para quienes deseamos utilizar la bicicleta, los patines, las patinetas, o simplemente, caminar para convivir con la familia y los vecinos.
Alejandro Martínez, quien es uno de los creativos del proyecto explica que “para el IMPLAN el objetivo siempre estuvo muy claro, San Pedro de Pinta es un programa social que acompaña al Plan de Movilidad Urbana Sustentable, y la intención es que la gente considere el uso de la bicicleta como medio de transporte, que considere las ventajas de la bicicleta, las distancias de la ciudad, el paisaje urbano y aunado a esto que se apropien del espacio público”.
San Pedro de Pinta, cuyo lanzamiento generó en un principio incertidumbre, sobre todo por cuestiones relacionadas a la seguridad, ha rebasado las expectivas cuando semana a semana acuden al paseo miles de personas. Alejandro, menciona que se han cumplido los objetivos al sensibilizar a la población sobre los beneficios del uso de la bicicleta, sino al fomentar la convivencia ciudadana y las actividades culturales que el programa incluye.
Este programa es un buen principio y oportunidad para disfrutar la calle en tiempos en donde parece imposible hacerlo. Para quienes somos ciclistas urbanos un espacio como éste resulta invaluable porque nos permite tener libertad y enseñar a otros a ver en la bicicleta una real alternativa para transportarnos cuidando de nuestro medio ambiente. Replicarlo en otras colonias y municipios debería ser el reto siguiente.
