Dr. Alfonso Martínez Muñoz
UANL/Fundación Mundo Sustentable
Quizás pocos se imaginaron, cuando dio inicio el debate sobre este tema, que el cambio climático alcanzaría la trascendencia que hoy en día tiene para el mundo. Muestra de esto es lo sucedido en los últimos años en México, donde se han presentado fenómenos meteorológicos extremos, extensos incendios forestales, sequías, repunte de la prevalencia de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, entre otras situaciones entre otras situaciones extremas.
El cambio climático es un fenómeno ambiental mundial y ha unido por primera ocasión a la mayoría de los países del mundo para que implementen de manera coordinada medidas tendientes a reducir los impactos de este problema. Así mismo por primera ocasión las afectaciones y las soluciones ecológicas están siendo vinculadas claramente con las afectaciones y las soluciones económicas.
La aceptación del fenómeno del cambio climático por la comunidad mundial trajo consigo que se lograran compromisos económicos-ambientales que buscan reducir el efecto invernadero entre los que destaca el Protocolo de Kyoto. Este acuerdo entro en vigencia el 16 de febrero de 2005 y obliga a los países industrializados que lo ratificaron a reducir sus emisiones de gases efecto invernadero naturales como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales artificiales fluorados: Hidrofluorocarbonos (HFC), Perfluorocarbonos (PFC) y Hexafluoruro de azufre (SF6)) en un porcentaje aproximado de un 5%, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012, en comparación a las emisiones al año 1990. Como sabemos algunos países industrializados como Estados Unidos y Australia no ratificaron el Protocolo. México ratifico este tratado pero no tiene obligaciones de reducción de emisiones.
Para dar cumplimiento al Protocolo de Kyoto los países industrializados pueden apelar a tres mecanismos flexibles: 1) intercambiar entre ellos sus cuotas asignadas de permisos de emisiones (comercio de emisiones), 2) implementar proyectos conjuntos entre países industrializados o 3) adquirir Certificados de Reducción de Emisiones o también llamados bonos de carbono originados en proyectos implementados en países no industrializados que ratificaron el Protocolo de Kyoto como lo es el caso de México. A esta última posibilidad se le conoce como Mecanismo de Desarrollo Limpio o MDL.
Las empresas mexicanas tienen a través del MDL la posibilidad de recibir financiamiento externo de proyectos que reduzcan las emisiones de estos gases mediante la venta de bonos de carbono lo cual hace mas viables sus inversiones en sistemas de ahorro de energía, de implementaron de nuevas fuentes de energía, y de reducción y captación de gases efecto invernadero. Lo que tienen que hacer es seguir en el desarrollo de sus proyectos una metodología registrada en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) http://unfccc.int/2860.php o bien proponer una nueva metodología y registrarla. Esto último es un trámite muy complicado que puede extenderse por años.
Es importante acelerar la participación de México en este mecanismo ya que hasta ahora nuestro país ha generado solamente alrededor del 3% de los bonos de carbón que se han comercializado en comparación por ejemplo con Brasil que ha generado alrededor del 16%. Es muy importante también que mas empresas Mexicanas participen como los propios promotores de los proyectos y que así mismo se desarrolle una masa critica suficiente en las universidades, centros de investigación y agencias especializadas para que apoyen a las empresas Mexicanas en el propio desarrollo y en le registro de los proyectos ante la ONU.
Existe un consenso científico generalizado de que el calentamiento global del planeta esta provocando entre otras cosas aumento en el nivel del mar, sequías, perdida de cultivos, extinción de especies, mayor incidencia de incendios forestales, proliferación de fenómenos meteorológicos extremos, y una mayor afectación por ciertas enfermedades. En general las empresas directamente favorecidas con el cambio climático son aquellas que encajan con lo que se percibe como soluciones a las problemáticas descritas tales como el uso y desarrollo de recursos energéticos mas limpios, empresas especializadas en el manejo del agua o en los seguros y aquellas dedicadas al combate y a la prevención de enfermedades entre otras. Desde el punto de vista regulatorio las empresas menos dependientes de combustibles fósiles tendrán mayores ventajas competitivas.
Es necesario que se desarrolle en México un marco jurídico apropiado así como apoyos gubernamentales suficientes que faciliten la transición de las empresas y, de todos los usuarios de energía en general, hacia nuevas fuentes de energía provenientes del sol, del viento y de la biomasa entre otras fuentes y que además promuevan que nos movamos más rápido hacia la descarbonizacion nuestra economía.
