Esquizofrenia

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Doctor Javier Lugoleos Cano

Coordinador de Servicios Hospitalarios Departamento de Psiquiatría / HU

jlugoleos@hotmail.com

La esquizofrenia es, entre las enfermedades mentales, la más paradigmática de la locura. El término psicosis fue introducido por primera vez en 1845, durante la época del romanticismo, por Ernst Von Feuchtersleben, para advertir de un trastorno mental severo que afectaba tanto a las partes psicológicas como a las físicas de una persona, refiriéndose al énfasis que se hacía en esta época de la unidad entre mente y cuerpo; esto se traduciría en la clínica por comportamientos incomprensibles, y en el siglo XIX se agruparon los síntomas más llamativos.

A principios del siglo XX, Kraepelin reunió esos síntomas en una entidad clínica. Los denominó Demencia Precoz y los definió como una serie de síndromes clínicos, cuya característica común es la destrucción de la armonía interna de la personalidad, con preferente participación de la afectividad y la voluntad.

La llama demencia precoz por la temprana aparición de la enfermedad y por la tendencia al deterioro, aunque éste no siempre se diera.

Posteriormente, Bleuler acuñó el término de Esquizofrenia (mente escindida), e hizo la distinción entre síntomas primarios o fundamentales y accesorios o secundarios.

¿CÓMO SE PRESENTA?

La esquizofrenia es una enfermedad mental generalmente crónica, con exacerbaciones y remisiones, cursa con alteraciones del pensamiento y de la senso percepción, y suele acompañarse de un deterioro de la personalidad que distancia al paciente del mundo real.

Afecta los procesos y contenidos del pensamiento. El pensamiento puede desorganizarse hasta tal punto que las ideas se relacionen entre si de manera tangencial o indirecta. La capacidad para percibir y contactar con la realidad correctamente puede estar igualmente perturbada.

Son frecuentes las alteraciones de la percepción (por ejemplo alucinaciones visuales y auditivas) y trastornos del pensamiento (por ejemplo delirios de grandiosidad y paranoides). Por esos motivos, los pacientes esquizofrénicos interactúan inadecuadamente con los demás, volviéndose desconfiados y aislándose socialmente.

¿QUÉ LA CAUSA?

Su etiología es aún desconocida. Existen diversas investigaciones para tratar de explicarla y llegar a una solución; existen estudios genéticos, de factores parinatales, teorías neuroquímicas, de los fosfolípidos, teorías del neurodesarrollo y neuroprogresivas y de circuitos neurales implicados – estas últimas las más aceptadas para explicarla- y estudios de anomalías en la neuroanatomía cerebral. Posee una gran variedad de cuadros de inicio con diversa sintomatología y distintas formas de evolución.

El comienzo de la enfermedad puede ser agudo o brusco, o bien insidioso o lento. En cualquier caso, existen síntomas incipientes.

DOS TIPOS CLÍNICOS: POSITIVO Y NEGATIVO

En los años 80, Crow y colaboradores usaron la distinción entre síntomas positivos y negativos para postular dos tipos de esquizofrenia: el tipo I, caracterizado por un inicio agudo, función intelectual usualmente normal, estructura cerebral normal, buena respuesta a las drogas antipsicóticas, posible incremento de los receptores de Dopamina D2, y la ausencia de síntomas negativos.

En contraste, el tipo II está caracterizado por inicio insidioso, deterioro intelectual, ventrículos cerebrales agrandados, pobre respuesta a las drogas antipsicóticas, y síntomas negativos prominentes.

Actualmente, para referirnos a síntomas positivos, podemos comenzar aclarando que afectan profundamente:

1) El pensamiento (delirios),

2) el lenguaje (incoherencia),

3) la sensopercepción (alucinaciones, auditivas y visuales principalmente),

4) la capacidad de juicio y

5) el comportamiento motor (comportamiento agresivo).

En cuanto a los síntomas negativos, encontramos los siguientes:

1. Pobreza afectiva

2. Abulia-apatía

3. Alogia (como pobreza del lenguaje),

4. Anhedonia-insociabilidad,

5. Déficit de atención (disminución de interés en actividades).

El diagnóstico de la esquizofrenia es actualmente siempre clínico; no existen datos de laboratorio o gabinete o algún marcador biológico específico que nos lo determine.

DIFERENTES FORMAS DE PRESENTACIÓN

Existen diferentes tipos de esquizofrenia, y de éstos, la comorbilidad o coexistencia con otras enfermedades médicas la vuelven un trastorno complejo. Es importante el diagnóstico diferencial de otros padecimientos que también pueden cursar con los mismos síntomas; así que no sólo encontramos el tipo paranoide, que es el más frecuente, desorganizado, residual, indiferenciado o catatónico, sino también puede complicarse con otros síntomas, como los depresivos, obsesivos, etcétera.

Hay que diferenciarlo del individuo que sólo tiene un delirio El individuo delirante o paranoico es de apariencia normal, y su comportamiento es adecuado, excepto en las acciones secundarias a la temática delirante.

Por lo general lleva una vida activa y bien adaptada, sobre todo si el delirio está más o menos encapsulado y afecta al comportamiento sólo en aquellos aspectos relacionados con el delirio, como el celotípico, que está convencido de que su pareja le engaña.

TRATAMIENTO

Para el tratamiento de los pacientes que sufren esta enfermedad, debe partirse de una visión integral e interdisciplinaria, donde tienen importancia diversos factores.

El tratamiento debe mejorar los déficits cognitivos, la socialización del paciente y primeramente mejorar la sintomatología alucinatoria y delirante, para re-integrar al paciente a su vida familiar, laboral y social, buscando evitar las recaídas y los ingresos al hospital, mediante un buen apego al tratamiento.

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