Cinthya Araiza
La nueva realidad educativa condicionada por los fenómenos globalizadores como las llamadas “nuevas familias” y valores que cada vez están más latentes en nuestra sociedad, se da a raíz de que las nuevas generaciones están siendo afectadas por una serie de cambios en todos los aspectos de la vida humana que de cierta forma afectan y repercuten en el desarrollo de las nuevas generaciones.
Las relaciones sociales de producción son intensificadas con los avances técnicos y en la educación, que van desde el colonialismo y que de alguna forma han sido los responsables de las nuevas redes, valores y conceptos mismos que derivan del complejo concepto de globalización o mundialización.
El mundo se encuentra en un proceso que lleva a todo habitante a experimentar un cambio fundamental y que ha habido un crecimiento masivo en las conexiones sociales sin formas de vinculación al territorio, donde después nos encontramos con el concepto de capitalismo global, que influye todo cuanto toca, incluyendo las cadenas de afecto o de asistencia, estas son una serie de vínculos personales entre personas de todo el mundo, que se basan en una labor remunerada o no remunerada de asistencia; dichas cadenas, son formadas por mujeres, pueden ser locales, nacionales o mundiales[1]. (Hutton, W. y Giddens, A., 2000).
En el caso de la educación, aún existen grandes disparidades a raíz de estos fenómenos que son fruto del proceso globalizador. Muchos de los países desarrollados tienen buenos niveles educativos; sin embargo, existe un número importante de países en los que la educación deja mucho que desear, se está olvidando que no es la solidaridad, el colectivismo, las alianzas por el bien común, sino el de individualismo que surge como uno de los nuevos valores, mismo que distorsiona el objetivo del principal núcleo, la familia, pues ya no importan tanto si se sabe la importancia que tiene el respeto, la responsabilidad, y demás valores, sino que importa más el saber hacer que el saber ser; el intelecto más que la moral y es por esto que surgen estos nuevos actores dentro de nuestro sistema las llamadas “familias disfuncionales”.
A partir del análisis sobre los retos y oportunidades del contexto, identificamos algunos “ejes” para articular el proyecto educativo nacional. Nuestro país necesita una educación que contribuya a fomentar la justicia y la equidad; que propicie la democracia, la cohesión social y la responsabilidad ciudadana además de fomentar la productividad y la capacidad de todos los mexicanos para participar en el desarrollo económico.
Existen tres políticas para los propósitos centrales de la educación: la profesionalización de los educadores; el fortalecimiento de los aspectos de la gobernabilidad del sistema, la federalización y la participación social; y los recursos que se requieren además de los varios retos que se enfrentan en el ámbito del financiamiento de la educación.[2] (Los Retos de México en el futuro de la educación, 2006).
La educación es un derecho fundamental y un bien público; se debe brindar oportunidades equitativas en todos los niveles.
A través de la educación las personas mejoran su calidad de vida, por esto la importancia de una inversión educativa que es sinónimo de igualdad y justicia.
Es verdad que una de las más altas responsabilidades de la educación es el de fomentar el respeto de la ley y los derechos humanos con la base de una vida democrática brindando un enlace social para así ofrecer recursos para satisfacer las necesidades básicas.
La educación es el mejoramiento de la salud, el medio ambiente, la convivencia social y el desarrollo económico; debe ayudar al desarrollo de competencias intelectuales, técnicas y valorativas que vayan a la par con el sistema internacional actual.
Es importante que la educación se enfoque en formar ciudadanos con una visión global, pero sin descuidar el nacionalismo.
[1]Giddens, Anthony y Will Huton (Eds.). En el límite. La vida en el capitalismo global. Tusquets Editores, Barcelona, 2001.pg. 188
[2] Consejo de Especialistas de la Educación. Los Retos de México en el futuro de la Educación. Formato electrónico. Septiembre del 2006.
