Redes empresariales para la innovación

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Doctor Luís García-Calderón Díaz

Profesor Titular e Investigador EGADE / Tec de Monterrey

Licenciado Roberto E. Batres

Presidente y Accionista de Artyen, S.A. de C.V.

Consultor y Profesor de Cátedra EGADE /  Tec de Monterrey

Uno de los grandes retos para el desarrollo de México y sus regiones concierne a la creación de una cultura e infraestructura orientada a la innovación. Es un hecho ineludible y totalmente demostrable que los países que han sido exitosos en su desarrollo durante el siglo XX y hasta el día de hoy, han sabido dar importancia al fomento de la innovación en sus diferentes aspectos y facetas.

Una de estas facetas concierne a la evolución que el concepto de innovación ha tenido en base a la experiencia de estos países exitosos, cambiando el enfoque de ver la innovación desde la perspectiva de una empresa en particular, a una nueva perspectiva orientada a redes y sistemas de innovación, que involucra a una gran cantidad de empresas e instituciones. Es decir, el tradicional modelo lineal de innovación ha sido sustituido por un nuevo enfoque interactivo y no-lineal de la innovación.

Con objeto de enfocar el tema, primeramente se abordará la experiencia de los países exitosos y los aprendizajes que de ellos se derivan. Luego se discutirá, hasta donde permita la extensión del presente artículo, cómo estos aprendizajes están íntimamente relacionados con la perspectiva de las redes empresariales para la innovación.

EXPERIENCIA DE LOS PAÍSES EXITOSOS

Podemos clasificar a los países exitosos en dos grupos: El primer grupo lo constituyen aquéllos cuyo desarrollo se ha dado en forma consistente desde finales del siglo XIX hasta el día de hoy, y que han mantenido por muchos años un alto nivel de inversión en investigación y desarrollo. Éste es el caso de los Estados Unidos y algunos países europeos, como Alemania, Francia y Gran Bretaña, que han mantenido niveles de inversión del orden de 1.5 al 3 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB).

Por otro lado, tenemos otro grupo de países que han sido muy exitosos en su desarrollo, pero sólo recientemente; es decir, en los últimos 50 años del Siglo XX, y hasta el día de hoy. Tal es el caso de Japón, Corea del Sur, Taiwán, y Singapur, que tradicionalmente han sido conocidos como los tigres asiáticos. En Europa es el caso de Italia, Irlanda y España. Este grupo de países también presentan niveles de inversión en investigación y desarrollo muy similares a los anteriores, lo que ha sido en gran medida la base de su éxito, (ver tabla siguiente).

Es importante resaltar que en la mayoría de estos países, la mayor parte de la inversión en investigación y desarrollo es realizada por parte del sector empresarial, oscilando ésta dependiendo el caso entre aproximadamente 55 y 70 por ciento con respecto al total. El resto, del 30 al 45 por ciento, es realizada por parte de sus gobiernos. Esto nos indica que las empresas en éstos países están constantemente preocupadas por realizar innovación para lograr una mayor competitividad internacional.

China representa un caso muy especial, pues es un país con crecimiento del orden del ocho al diez por ciento promedio anual en su Producto Interno Bruto durante los últimos 25 a 30 años, y por ende, ha logrado ser hoy, una economía de 5.7 trillones de dólares, la segunda más grande del mundo. Sus niveles de inversión en investigación y desarrollo se han incrementado enormemente en los últimos 15 años, de un 0.6 por ciento con respecto al PIB en 1995, a un 2 por ciento con respecto al PIB en 2010. De acuerdo al último reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 2006 China rebasó a Japón como la nación número dos en el mundo en inversión neta en investigación y desarrollo, sólo después de los Estados Unidos.

México, siendo un país emergente en camino al desarrollo, tiene uno de los niveles de investigación y desarrollo más bajos, correspondiente a un 0.35 por ciento con respecto a su Producto Interno Bruto. Aunado a esta baja inversión, encontramos que el 70 por ciento de ella es realizada por el gobierno a través de instituciones y universidades públicas, mientras que el 30 por ciento restante corresponde al sector empresarial, lo que nos indica un bajo interés por parte del sector privado en la innovación.

Esto es lamentable por las siguientes dos razones: primero, ocasiona una constante pérdida de competitividad de las empresas mexicanas en el plano internacional, y, segundo, es un hecho cada vez más comprobado que la innovación a través de la investigación y el desarrollo es la base para mantener el desarrollo y el crecimiento económico y social de regiones y países en el mundo.

ENSEÑANZA DE ESTOS PAÍSES: REDES EMPRESARIALES PARA EL APRENDIZAJE Y LA INNOVACIÓN

¿Qué podemos aprender de estos dos grupos de países? A pesar de las diferencias regionales y culturales entre todos estos grupos de países, encontramos ciertos patrones comunes de comportamiento como base del éxito en su desarrollo económico y social, y donde la investigación y desarrollo se enfoca particularmente hacia la innovación para la competitividad. Para ello, elaboran una visión clara hacia dónde quieren dirigir al país en su desarrollo económico y social en el largo plazo, y se definen campos industriales prioritarios de alto efecto multiplicador para la sociedad. Por mayor efecto multiplicador, queremos decir aquellos campos prioritarios industriales que generen mayor cantidad de empleos, que se fundamenten en la especialidad y el nivel de preparación del capital humano en la región, y que sean viables de evolucionar en el tiempo hacia campos industriales de mayor sofisticación organizativa, tecnológica, y científica que se traduzcan en productos y servicios de mayor valor agregado en el largo plazo.

Es importante resaltar que esta visión es elaborada de forma colaborativa entre los tres sectores principales de la sociedad: público, privado, y educativo, llamado “La Triple Hélice”. Una vez definida esta visión, se formulan las estrategias para lograrlas, y se es consistente con ellas en el largo plazo, independientemente de los cambios políticos o de gobierno que se puedan suscitar. Esta visión y sus estrategias son sujetas a revisiones periódicas, en donde se busca evolucionar dichos campos industriales prioritarios hacia niveles de mayor sofisticación tecnológica en base a una investigación y desarrollo aplicados a una innovación creciente en el tiempo.

Para hacer realidad lo anterior, en los países exitosos se observa que se crean instituciones encaminadas a facilitar los procesos de colaboración requeridos entre empresarios, empresarios con la academia, con investigadores, centros tecnológicos y de investigación, así como con los gobiernos locales o centrales. El mejor ejemplo de esto son las cámaras o asociaciones con participación de los sectores mencionados, y especialmente dedicadas a lograr sinergias en los esfuerzos de investigación y desarrollo tecnológicos. Enfocados a innovaciones que den competitividad internacional a las empresas de la región y que sean un disparador del desarrollo económico y social. Es importante resaltar que en muchos de los casos de países exitosos mencionados previamente, conforme la innovación tecnológica fue acelerándose con el tiempo, llevó a que se redujera la dependencia en la inversión extranjera directa en dichos campos industriales prioritarios y se incrementaran en forma agresiva tanto las exportaciones como la globalización de las empresas de la región.

Las empresas en estos países no construyeron sus capacidades industriales y sus cadenas productivas por sí mismas. Lo hicieron interactuando con los mercados; entre más demandantes éstos, más grande fue el reto. Se apoyaron en información, habilidades e insumos de otras empresas, no sólo de proveedores y clientes, sino también de sus competidores. Consiguieron recursos en los mercados de capitales para financiar la investigación y el desarrollo. Todo esto requirió de mano de obra preparada y asesoría tecnológica, por lo que buscaron el apoyo de universidades, instituciones tecnológicas, así como de centros de investigación y desarrollo. Todo proceso de innovación y aprendizaje por parte de las empresas requirió de la construcción de procesos interactivos en una estrecha red de relaciones entre empresas, instituciones y el gobierno. Las empresas, por lo tanto, innovan y aprenden de manera más efectiva y eficiente como parte de un grupo colectivo y colaborativo de empresas e instituciones interconectadas. Las empresas generalmente comienzan la innovación y sus procesos de aprendizaje importando nuevas tecnologías; luego invierten en la construcción de capacidades productivas. El proceso empieza con la necesidad de desarrollar ciertas capacidades requeridas para dominar las tecnologías para la producción, y pueden sofisticarse con el tiempo, mediante una mejora continua de las mismas, hasta el punto de crear sus propias y nuevas tecnologías.

REQUERIMIENTOS DE INNOVACIÓN EXITOSA: SU NATURALEZA ASOCIATIVA E INTERACTIVA

Sin embargo, dadas las mayores presiones competitivas internacionales del día de hoy, para que la innovación sea exitosa, cada vez más requiere apoyarse en las capacidades asociativas y colaborativas de las empresas. Es decir, en desarrollar mejores capacidades en la búsqueda de lograr mayor cooperación entre ejecutivos y empleados de la misma; asegurar la cooperación entre empresas en la cadena productiva, y crear relaciones cada vez más estrechas entre las empresas y otras instituciones, como agencias de gobierno, bancos, universidades, cámaras y asociaciones industriales y comerciales. Es importante reconocer lo que la innovación es hoy: una actividad colectiva altamente interactiva en lugar de un acto de heroísmo individual, como fue en el pasado.

Este modelo interactivo de la innovación tiene implicaciones radicales no sólo para las empresas, sino para una amplia variedad de instituciones privadas y públicas. La naturaleza interactiva de la misma implica que, para ser efectivas, las empresas, regiones, y naciones necesitan desarrollar estructuras y sistemas organizacionales que promuevan esta continua interacción y retroalimentación entre las empresas y con las diferentes instituciones que constituyen lo que últimamente se ha dado en llamar los sistemas nacionales y regionales de innovación. Más importante aún, este modelo interactivo resalta la importancia de una estrecha cooperación entre empresas e instituciones, y, por lo tanto, el rol que las relaciones de redes empresariales e institucionales juegan en el proceso.

LIDERAZGO DEL GOBIERNO PARA PROMOVER LA INNOVACIÓN

En cuanto al rol del gobierno en apoyo a todo lo mencionado anteriormente, es su responsabilidad el crear las condiciones y la normativa formal e informal para el fomento de un ambiente de confianza y reciprocidad entre empresarios, asociaciones, agencias públicas e instituciones educativas, para que se comprometan en un proceso auto-organizado de aprendizaje interactivo entre todos los sectores para el desarrollo de las redes de innovación empresariales. Con esto, puede requerir por parte del gobierno delegar poder político y económico del centro hacia las regiones y comunidades para construir relaciones interactivas y duraderas entre todos los participantes, así como el fomento en la creación de sistemas nacionales y regionales de innovación.

Los sistemas nacionales o regionales de innovación son los medios institucionales por los cuales el gobierno, ya sea central o regional, puede ejercer un liderazgo para promover la innovación en el país y en sus regiones. En realidad se refiere a una “red de empresas e instituciones públicas y educativas” cuyas actividades e interacciones están encaminadas a iniciar, importar, modificar, y difundir innovación y nuevas tecnologías para incrementar la competitividad de las empresas. Se puede concebir como un sistema nacional o regional enfocado a promover el aprendizaje interactivo y la innovación.

Por último, para lograr lo anterior, se requiere de construir confianza, comunicación, y lealtad entre todos los participantes en las redes empresariales para la innovación. Ya mencionamos que el gobierno juega un rol clave en la creación de las condiciones para el fomento de dicho ambiente.

Por la experiencia de los países exitosos en contraste con México y otros países latinoamericanos, está comprobado que una pobre confianza, comunicación y lealtad entre los participantes reduce la capacidad de colaboración inter-organizacional que es vital para lograr los niveles de aprendizaje e innovación requeridos por nuestro país.

Sin embargo, también hay que tener cuidado con caer en el otro extremo, que la confianza, comunicación y lealtad lleve a una situación degenerativa de ceguera y conformismo.

CONCLUSIONES

Para concluir, la creación y expansión de cadenas productivas competitivas en México o en una región determinada del país, requiere de niveles de inversión en investigación y desarrollo creciente por parte de todos los participantes en la misma. El éxito de esto está apoyado en tres pilares fundamentales: primero, en la definición de una visión clara y consistente de las áreas de especialización o los campos industriales prioritarios más adecuados para la región. Segundo, esto debe realizarse en una alta y estrecha colaboración fundamentalmente entre empresarios, e, igual de importante, entre empresarios, gobierno y universidades (la Triple Hélice). Y tercero, en la creación de instituciones para la colaboración, encaminadas a asegurar que los esfuerzos de investigación y desarrollo requeridos para la competitividad actual y futura de las empresas en México y sus regiones sea una realidad.

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