Maestra Miriam Colín Gorráez
Facultad de Psicología / UANL
mircolin@prodigy.net.mx
El trastorno de personalidad antisocial conocido como sicopatía o sociopatía1 , se refiere a personas que presentan una serie de conductas características que, en conjunto, conforman un trastorno. Entre los signos que pueden presentar como rasgo particular de su personalidad, tenemos: conductas evasivas o manifestaciones de aislamiento, con una pobre comunicación empática; sin embargo, estos signos suelen pasar desapercibidos generalmente para las personas que rodean a quienes los padecen.
Las personas que muestran rasgos antisociales lo demuestran mediante conductas evasivas con relación a eventos sociales o responsabilidades en la escuela o trabajo; es decir, respecto a lo que de ellos se espera. Algunos manipulan situaciones o personas para lograr un objetivo personal que no toma en cuenta los riesgos a los que pueden exponer a otros individuos.
Ejemplos claros y cotidianos de esto se pueden ver en personas que «disfrutan» de sustraer objetos de alguna tienda departamental sin pagar; o en individuos que trabajan en un banco y aprovechan la información de algún cliente para sustraerle dinero de alguna cuenta.
Éstos se denominan delitos administrativos, y se conocen como fraudes de cuello blanco.
SIN SENTIMIENTOS DE CULPA
El psicópata no piensa en los demás ni manifiesta tener algún sentimiento de culpa o deseo de reparación por violar los derechos de otra persona para sus propios fines.
Puede maltratar moralmente a alguien, y eso no es significativo para él. Un caso cada vez más frecuente de lo anterior es el de los sujetos que sufren de ludopatía.
Estos pacientes presentan una enfermedad en la cual el pensamiento mágico rige sus acciones, y juegan de acuerdo a las conclusiones que van construyendo para continuar participando en determinado juego, o situación; por ejemplo, una ama de casa que gasta el dinero destinado a pagos como servicios, comida, colegiaturas y cree que va a poder recuperarlo, incluso en mayor cantidad.
Esto la lleva a situaciones donde se justifica y se desfalca cada día más, poniendo en riesgo la estabilidad emocional, moral y económica de la familia, alterando los derechos de sus familiares y amigos.
Las sociopatías pueden llegar a casos más severos, donde se ve involucrada la integridad física de la persona. Tal es el caso de un jefe que piensa que puede contar con los servicios sexuales de su secretaria por el mismo sueldo y que si ella no protesta es porque está de acuerdo. Estos pacientes no reflexionan en lo que la otra persona piensa o siente. Sólo hacen caso de sus motivaciones internas; particularmente, no tienen miedo de represalias ante sus actos o conductas. Se puede decir que disfrutan de lograr la transgresión de los límites establecidos por la sociedad, institución o persona involucrada en sus hechos.
En la época actual encontramos nuevas manifestaciones de conductas psicopáticas que son muy frecuentes; por ejemplo, la tecnología por internet advierte a los usuarios sobre los phishing o fraudes electrónicos, en los cuales el enfermo busca aprovechar estas situaciones para sustraer dinero, información confidencial sobre cuentas personales y suplantación de identidad.
CONDUCTA IRRACIONAL COMPULSIVA
La diagnosis de los casos anteriores incluye conducta irracional, impulsiva; porque el individuo conoce las normas morales y los valores emocionales del medio en el que vive, pero no se apega a ellos; le gustan las emociones fuertes; es decir, poder sortear las leyes sin ser descubierto. Cuando se estudia la historia de la vida de un psicópata, es frecuente encontrar que él proviene de situaciones de maltrato infantil y/o de violencia intrafamiliar.
Esto indica que se ve sometido a una serie de deformaciones a nivel de vínculo afectivo.
EN ALGUNOS PAÍSES, LA PSICOPATÍA NO ES UN ATENUANTE
Puede utilizar su inteligencia para sugestionar a su interlocutor y lograr desviar la atención que está puesta en él. En algunos países, la psicopatía no se considera como atenuante de un delito ante la justicia. Esto quiere decir que, en este padecimiento, el sujeto sostiene la responsabilidad de los actos que practica.
Un ejemplo de esto se puede ilustrar en documentos novelísticos inspirados en la biografía de algún sujeto que padeció este trastorno.
Al respecto, tenemos la novela El perfume, cuya autora -Patrick Süskind crea al protagonista llamado Jean Baptiste Grenoville, un psicópata que, de manera calculada, lleva a cabo una serie de asesinatos en la búsqueda de crear un perfume perfecto: «Amor». Este motivo lo lleva a justificar interiormente, la muerte de varias mujeres, para utilizar sus cuerpos, asesinatos que él considera podrían ayudarle a lograr la preparación de esa esencia.
CONCLUSIÓN
Se puede observar que la psicopatía o sociopatía abarca un amplio espectro de desviaciones de comportamientos que van desde ligeros rasgos (que por no ser muy significativos para la convivencia cotidiana no indican motivo alguno de preocupación social), hasta conductas severamente agresivas y peligrosas, que ponen en riesgo la integridad moral y física de las personas que los rodean. Esta persona puede llegar a ser simpática, manifestarse con expresiones sensatas, hacer un buen uso del razonamiento, pero no duda en mentir, manipular o engañar; en sus acciones muestra estereotipos que permiten establecer líneas de seguimiento que la hacen susceptible para los estudiosos en la materia.
1En las obras psicopatológicas del Siglo XX. Psicópata y sociópata se utilizan como sinónimos, aunque hay controversias en las que los psicópatas son incluidos dentro de las patologías de perversión y en los casos más graves de psicosis (DSM IV).
