Agricultura biológica

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Diseño de James Taylor, aparecido en The Sunday Telegraph, Londres.

Un insecticida vietnamita muy condimentado para proteger sus cultivos contra las plagas, campesinos del centro del país utilizan un efectivo coctel de ajo, chile y genjibre

(Tomado de Courrier international. Traducción de Félix Ramos Gamiño)

Desde hace casi dos años, los campesinos del pueblo de Khe Su (aldea de Lôc Tri, distrito de Phu Lôc, provincia de Thua Thiên-Huê) aplican un original método para la erradicación de plagas. En efecto, utilizan chile, ajo, cebolla, jengibre, entre otros componentes, para fabricar un producto contra los insectos que atacan los cultivos.

Para que podamos verlo con nuestros propios ojos, Pham Van Biên, un agricultor del pueblo, va a buscar en su cocina un puñado de chiles y ajos, más cebollas frescas y otras legumbres. Pone todos los vegetales en un mortero, los reduce a polvo, y les agrega agua y una cocción de salvado y de arroz, en proporciones conformes a una fórmula preestablecida. Enseguida vierte la mezcla en un atomizador, y después rocía los campos de enredaderas de agua (Ipomoea aquatica), de rau dên (une especie de amaranto), de gombos y berenjenas. Según Pham Van Biên, después de que utiliza esta preparación, sus hortalizas no reciben jamás la visita de un solo parásito.

“Pero no somos nosotros quienes hemos inventado este insecticida -explica Cao Thanh, otro campesino-, sino Pr Lê Dinh Huong, de la Universidad de Agricultura y Silvicultura de Huê, y cuadros del proyecto de la Jica [Japan International Cooperation Agency, la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional]. Ellos han venido a darnos formación y a guiarnos. Habían visto que, para trabajar la tierra, cultivar nuestros campos, cuidar nuestros cultivos, combatir los parásitos, nos veíamos obligados a utilizar muchos productos químicos nocivos. Ahora ya sabemos cómo fabricar fertilizantes y pesticidas a partir de frutas y legumbres naturales, que no contaminan el medio ambiente y no son tóxicos para los consumidores. Es verdaderamente formidable”.
Cao Thanh no se ha conformado con utilizar fertilizantes e insecticidas elaborados cien por ciento con productos naturales, para tratar sus  hortalizas. Con gran audacia, ha reservado una parcela de cerca de 500 metros cuadrados, para experimentar un cultivo de arroz biológico, que ha resultado más que concluyente.

En la más reciente cosecha, su rendimiento fue muy superior al resto de sus cultivos de arroz que habían sido tratados con fertilizantes e insecticidas químicos. Lo que es más, la calidad del arroz cultivado en el campo experimental es claramente superior, y el grano es particularmente bello. “El año que viene voy a extender este método de cultivo a todas mis tierras”, dice con toda confianza Cao Thanh.

Los campesinos de Khe Su fabrican igualmente fertilizantes e insecticidas naturales a partir de vinagre de carbón y de granos de neem (un árbol exótico llamado también margousier, azadirachta, indica A. Juss), según un procedimiento que les enseñó Shugo Hama, un especialista en agricultura biológica, de la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio. Shugo Hama ha estudiado durante años las técnicas tradicionales empleadas en los campos de su país, antes de hacer la síntesis de ellas, para difundirlas entre los campesinos de Vietnam, en el marco de los proyectos en favor de la agricultura emprendidos por la Jica.

Se trata de brindar asistencia técnica, asesoría y enseñanza de técnicas de producción que no impliquen peligro para el medio ambiente o para los consumidores. Gracias a estos programas, los agricultores de Khe Su han aprendido el procedimiento de compostaje por medio de la fermentación microbiana, para transformar las cáscaras de arroz, paja, ramas y hojas en fertilizantes naturales.

Por otra parte, también saben quemar el carbón para extraer de él un vinagre que, una vez mezclado con los granos de neem, resulta un efectivo insecticida. Pr Lê Dinh Huong se ha unido a la acción de la Jica en Khe Su. “A decir verdad, comenta él, la idea de utilizar pesticidas de origen vegetal no es nueva. Otros países han adoptado estos sistemas desde hace ya mucho tiempo. Sin embargo, hemos recurrido en tal forma a los productos químicos, para asegurar un desarrollo tanto rápido como rentable de la agricultura, que nos hemos olvidado progresivamente de las técnicas tradicionales. Empero, han quedado ampliamente demostrados los efectos nocivos para la salud humana de los residuos químicos contenidos en los alimentos, por lo que hoy en día han surgido vivas inquietudes. Ésta es la razón por la que actualmente se observa un paulatino retorno a los métodos de producción tradicionales, experimentados ya en el tiempo, sanos y no contaminantes”.

Según Nguyen Tam, cacique del pueblo de Khe Su, si se quiere que este proyecto de cultivos biológicos se desarrolle ampliamente en el país, es necesario que se aplique una política global de Estado. Ante la falta de apoyo por parte del poder público, los campesinos seguirán obnubilados por la perspectiva de más altos y más rápidos ingresos, procurados por los fertilizantes y pesticidas químicos.

 

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