La bioseguridad

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Biólogo Efraín Montes Villarreal

Líder de la Unidad de Bioseguridad

efraín.montesv@uanl.mx

Inequívocamente, la bioseguridad tiene sus inicios íntimamente ligados a la microbiología y parasitología médicas, que son las ramas de las ciencias médicas encargadas del estudio de los agentes biológicos que viven a expensas del hombre y le provocan enfermedades.

Con el desarrollo de la física, la química y la medicina en la época del Renacimiento y durante el período de la Revolución Industrial, de los siglos XVI al XVIII, en Europa se acumularon observaciones y resultados de investigaciones científicas, acerca de la esencia de las enfermedades infecciosas, hasta llegar a Robert Koch (1843–1910) quien en 1882 emitió sus famosos postulados.

Como resultado de aquel avance científico, se propició el desarrollo de nuevas conductas de higiene y profilaxis, para controlar las infecciones y enfermedades, así como el desarrollo de vacunas, fármacos y antibióticos, como medida terapéutica, aunque aún no se aplicaba el término “Bioseguridad”.

USO BÉLICO DE AGENTES INFECCIOSOS

A pesar de que los agentes infecciosos han participado en situaciones bélicas a lo largo de la historia, el conocimiento de la microbiología de los agentes infecciosos fue utilizado durante la Primera Guerra Mundial (1914 -1918) y Segunda Guerra Mundial (1937-1945) para desarrollar programas de guerra biológica encubiertos y para infectar ganado y prisioneros con agentes patógenos, a fin de observar el comportamiento de vacunas y drogas en investigación, tales como Bacillus anthracis y Yersinia pestis. En otros ataques maliciosos, también se incluye la contaminación de los suministros de agua y alimentos con el Bacillus anthracis, Salmonella, Shigella y Yersinia pestis.

Bajo la presidencia de Richard Nixon, en 1969 llegó a su fin el programa de armas biológicas de los Estados Unidos; se frenó la investigación biológica con fines ofensivos, y se destruyó el arsenal biológico. En 1972, se firmó el acuerdo que prohibía la producción y almacenamiento de armas y toxinas  biológicas (BTWC). Este acuerdo se firmó simultáneamente en Londres, Moscú y Washington. Hasta la fecha actual, este acuerdo lo han firmado, además de Estados Unidos, Gran Bretaña y la URSS, 130 estados de todo el mundo.

PELIGROSOS BIOBANCOS

Sin embargo, existen biobancos en laboratorios de máxima contención (4 en escala del 1-4) en  diferentes países, entre ellos Estados Unidos, Canadá, República Checa, Australia, Alemania, Reino Unido, etcétera, que contienen las cepas de mayor peligro con supuestos fines de investigación, material que representa un peligro latente para la población en general y para al medio ambiente.

A pesar de los esfuerzos internacionales y medidas de seguridad de diferentes países, organismos infecciosos o sus productos han sido utilizados en diferentes ocasiones en el ahora llamado bioterrorismo (1994, Tokyo, Sarin; 1995, Ohio, Yersinia pestis; 2001, EU, ataques múltiples de ántrax, etcétera), sin mencionar los riesgos generados por el movimiento de ciencia de garaje, en la cual las condiciones de laboratorio pueden ser reproducidas en casa, apoyadas en gran medida por el libre  acceso a la información del internet y la falta de regulación al respecto.

Es en este campo de la Bioseguridad donde nace el término biosecurity o biocustodia, que hace referencia al conjunto de medidas y procedimientos necesarios para contener y evitar el uso malintencionado de agentes patógenos o sus productos.

ORGANISMOS RECOMBINANTES Y / O GENÉTICAMENTE MODIFICADOS

Otro aspecto que tiene suma importancia en términos de Bioseguridad son los riesgos generados por los organismos recombinantes y posteriormente por los organismos genéticamente modificados (OGM). Fue en la década de los 70, con el advenimiento de la tecnología recombinante desarrollada por Cohen y Boyer (1973) cuando se llevaron a cabo debates científicos sobre los posibles peligros de la clonación de moléculas de ADN recombinante y las medidas de contención necesarias para la investigación de patógenos en general.

Las principales preocupaciones se centraron en (1) las prácticas de laboratorio necesarias para el manejo de patógenos humanos y animales; (2) la creación de «organismos híbridos» con actividades biológicas de carácter imprevisible, y (3) la fuga de «organismos híbridos» del laboratorio con consecuencias impredecibles.

En 1974, y en febrero de 1975, se celebró la histórica Conferencia de Asilomar, en California E.U., donde se concluyó que: (I) ciertos experimentos deben ser suspendidos; (II) la mayor parte de los trabajos sobre el ADN recombinante pueden proceder, siempre y cuando se cuente con las medidas de seguridad apropiadas; (III) los riesgos potenciales deben asignarse a diferentes tipos de experimentos; (IV) se deben desarrollar bacterias y plásmidos que no sobrevivan en el medio ambiente en caso de escape del laboratorio. Es en este punto histórico en donde los científicos reconocen la necesidad de una bioseguridad o seguridad biológica, asignando y aplicando el término como tal.

El creciente avance tecnológico, propiciado por la investigación científica del ADN recombinante, a través de la ingeniería genética y otras técnicas moleculares, habían dado lugar a la nueva era biotecnológica: la producción de plantas transgénicas para el consumo humano y el desarrollo de las técnicas de clonación de organismos superiores;  y en 2003, la decodificación del genoma humano.

La biotecnología promete generar grandes beneficios para la humanidad, en las áreas agropecuaria, del medio ambiente y, sobre todo, de la salud. Sin embargo, al igual que la generación de conocimiento de la era microbiológica, su mala aplicación, intencionada o no, significa un enorme riesgo para la sociedad y el medio ambiente.

PROTOCOLO DE CARTAGENA

Esta conciencia de riesgo de la comunidad científica, de grupos sociales y grupos ambientalistas ejerció presión a fin de que la Organización de las Naciones Unidas gestionara, durante la última década del siglo pasado, la creación del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad (enero de 2000), el cual entró en vigor en septiembre de 2003. En este protocolo se establece la regulación de la transferencia, manejo y uso de organismos vivos modificados a través de la biotecnología moderna, así como los riesgos que implican los organismos transgénicos.

EL PORQUÉ DE LA BIOSEGURIDAD

Por todo lo anterior, la misma historia ha posesionado a la bioseguridad como una necesidad en una enorme área de aplicación. En la legislación mexicana se define a la bioseguridad como las acciones y medidas de evaluación, monitoreo, control y prevención que se deben asumir en la realización de actividades con agentes patógenos y organismos genéticamente modificados, con el objeto de prevenir, evitar o reducir los posibles riesgos que dichas actividades pudieran ocasionar a la salud humana o al medio ambiente y la diversidad biológica, incluidos los aspectos de inocuidad de dichos organismos que se destinen para uso o consumo humano.

Otras áreas de interés en bioseguridad comprenden la protección contra otros elementos que no son estrictamente de origen biológico, pero sí son capaces de constituir riesgo y agresión, en referencia a las medidas de protección en el manejo de sustancias tóxicas y/o capaces de causar irritación tisular; inflamables o explosivos; anergizantes; cancerígenos; el uso no controlado de hormonas, antimicrobianos y otros fármacos; la descontaminación y protección ambiental, que se refiere a la eliminación en el ambiente del más variado tipo de productos químicos, biológicos, radiaciones o desechos industriales, así como los aspectos de salud ocupacional, con la finalidad de reducir el riesgo  de las personas que pudieran entrar en contacto con ellas.

PRINCIPIOS DE BIOSEGURIDAD

Los principios de la Bioseguridad pueden resumirse en:

  • Ø Medidas de contención: El objetivo de la contención es reducir o eliminar la exposición de quienes trabajan en laboratorios u otras personas, y del medio ambiente externo, a agentes potencialmente peligrosos. La contención primaria, la protección del personal y del medio ambiente inmediato del laboratorio de la exposición a agentes infecciosos, es provista tanto mediante buenas técnicas microbiológicas, como a través del uso de equipos de seguridad adecuados. La contención secundaria, la protección del medio ambiente externo al laboratorio de la exposición a materiales infecciosos, se logra a través de una combinación del diseño de la instalación y prácticas operativas.
    • Prácticas y Técnicas de Laboratorio: personas que trabajan con agentes infecciosos o materiales potencialmente infectados deben conocer los riesgos potenciales, y también deben estar capacitados y ser expertos en las prácticas y técnicas requeridas para manipular dichos materiales en forma segura.
    • Clasificación de los niveles de riesgo: los peligros relativos que entrañan los microorganismos infecciosos deber ser clasificados por grupos de riesgo:

 

GRUPOS DE RIESGO

a) Grupo de riesgo 1: Microorganismos que tienen pocas probabilidades de provocar enfermedades en el ser humano o los animales.

b) Grupo de riesgo 2: Agentes patógenos que pueden provocar enfermedades humanas o animales, pero que tienen pocas probabilidades de entrañar un riesgo grave para el personal de laboratorio, la población, el ganado o el medio ambiente. La exposición en el laboratorio puede provocar una infección grave, pero existen medidas preventivas y terapéuticas eficaces y el riesgo de propagación es limitado.

c) Grupo de riesgo 3: Agentes patógenos que suelen provocar enfermedades humanas o animales graves, pero que de ordinario no se propagan de un individuo a otro. Existen medidas preventivas y terapéuticas eficaces.

d)   Grupo de riesgo 4: Agentes patógenos que suelen provocar enfermedades graves en el ser humano o los animales y que se transmiten fácilmente de un individuo a otro, directa o indirectamente. Normalmente no existen medidas preventivas y terapéuticas eficaces.

PROFESIONAL, OFICIAL O FUNCIONARIO DE BIOSEGURIDAD

El manejo de organismos genéticamente modificados y patógenos en investigación, diagnóstico e industria, implica riesgos no sólo para los directamente afectados, sino también para el público en general y el medio ambiente.

Para asegurarse de que los riesgos se mantienen en el nivel más bajo posible, se deben implementar medidas adecuadas de seguridad. Según la legislación Suiza (una de las más avanzadas en términos de Bioseguridad y biocustodia), una de las medidas de seguridad, requisito para el uso confinado de organismos, (Ordenanza de contención, CO1), establece que cualquier empresa o institución involucrada con OGM y/o patógenos deben designar al menos a una persona para supervisar los aspectos de bioseguridad de sus actividades. Esta persona deberá poseer la competencia profesional necesaria para sugerir, revisar y aprobar actividades concretas que sigan los procedimientos apropiados de bioseguridad y biocustodia; aplicará las normas, los reglamentos y las directrices nacionales e internacionales pertinentes, además de ayudar al laboratorio a elaborar procedimientos normalizados de operación.

La persona designada deberá tener formación técnica en microbiología y bioquímica, así como en ciencias físicas y biológicas básicas; asimismo, es conveniente que tenga conocimiento de las prácticas clínicas y de laboratorio y de la seguridad en esos entornos, incluido el equipo de contención, así como de los principios de construcción técnica relacionados con el diseño, el funcionamiento y el mantenimiento de las instalaciones. También debe tener capacidad para comunicarse de manera eficaz con el personal administrativo, técnico y de apoyo.

LA UNIDAD DE BIOSEGURIDAD DEL CIDCS

La Unidad de Bioseguridad es una unidad rectora en los debates en los que la bioseguridad es fundamental para el desarrollo de las investigaciones científicas y tecnológicas de cada unidad del CIDCS. A través  de la Unidad de  Bioseguridad, se proporciona asesoría en materia de políticas, planes, programas  y decisiones en los espacios donde la bioseguridad sea el elemento relevante para el desarrollo de  proyectos, ampliando el horizonte de actuación hacia otras áreas de producción del conocimiento científico dentro y fuera de la UANL.

Las actividades en la Unidad de Bioseguridad se desarrollan en apego  a la Legislación Nacional y concordancias Internacionales, dando cumplimiento a las de mayor exigencia, sin dejar de cumplir la Legislación Nacional.

Por otra parte, sin restringir la libertad de los investigadores, en el caso particular de la investigación que se realice en seres humanos y de la que utilice materiales o procedimientos que conlleven un riesgo, se vigila que ésta quede sujeta a los principios científicos y a las normas de seguridad generalmente aceptadas y vigentes.

La investigación en seres humanos de nuevos recursos profilácticos, de diagnósticos, terapéuticos y de rehabilitación debe sujetarse a un control para obtener una mayor eficacia y evitar riesgos a la salud de las personas, y para  dar cumplimiento a estos requerimientos, se  coordina la integración y funcionamiento de una Comisión de Bioseguridad, en la que se participa, contribuyendo a la orientación de las líneas de investigación para regular las actividades de utilización confinada, liberación experimental, liberación en programa piloto, liberación comercial, comercialización, importación y exportación de organismos genéticamente modificados, con el fin de prevenir, evitar o reducir los posibles riesgos que estas actividades pudieran ocasionar a la salud humana o al medio ambiente y a la diversidad biológica o a la sanidad animal, vegetal y acuícola.

FUNCIONES DE LA COMISIÓN

La Comisión de Bioseguridad es la encargada de formular las políticas y elaborar los códigos de prácticas de la institución en materia de bioseguridad. Esta comisión también examina los protocolos de investigación para el trabajo con agentes infecciosos, animales, ADN recombinante y material genéticamente modificado. Otras funciones de la comisión son la evaluación de riesgos, la formulación de nuevas políticas de seguridad y la solución de controversias sobre cuestiones relativas a la Bioseguridad.

Es atribución de la Comisión de Bioseguridad emitir la opinión técnica sobre los aspectos de bioseguridad de las investigaciones propuestas, mediante la revisión de las instalaciones, a fin de garantizar el resguardo de la integridad física, biológica del personal ocupacionalmente expuesto, así como de los sujetos de investigación, la comunidad y el medio ambiente.

A la Unidad de Bioseguridad se reportan las dificultades o fallas en la implantación de los procedimientos de Bioseguridad, y a ella corresponde corregir las diversas vulnerabilidades que pudieran presentarse y así evitarse la liberación de material infeccioso, y asegurar la integridad de las medidas de contención física.

Desde la Unidad de Bioseguridad se  realizan visitas con  periodicidad, para evaluar el cumplimiento de las medidas y recomendar modificaciones a las prácticas de laboratorio, incluyendo la suspensión temporal o definitiva de las investigaciones que representen un riesgo no controlado o contaminación para los trabajadores de laboratorio, la comunidad o el medio ambiente.

Otra actividad de la Unidad de Bioseguridad es la de ofrecer cursos de capacitación de habilitación, los cuales se imparten de manera dirigida desde los espacios de la Unidad de Bioseguridad, y se abordan los temas de:

Manejo de Residuos Peligrosos y de Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos, donde se detallan aspectos del autocuidado de la salud, de la necesidad de notificar oportunamente los accidentes (evento indeseado que da lugar a la muerte, enfermedad, lesión, daño u otra pérdida),  e incidentes (evento que da lugar a un accidente o que tiene el potencial para producir un accidente). Con esta actividad, se realiza el llenado correspondiente del formato y se continúa con la investigación hasta su término; se incluyen  actividades teórico-prácticas en caso de derrames, con apego a la normatividad vigente y aplicable.

Se orienta y capacita al personal sobre la importancia de la bioseguridad en el ingreso y egreso de muestras reactivos, insumos, equipos y especímenes; en el adecuado llenado del formato utilizado, se realiza la identificación de los ingresos, y si no se cuenta con  los datos adecuados, se notifica al proveedor; asimismo, se obtiene, de ser necesario, la hoja de seguridad; se contribuye al etiquetado, en caso de requerirse esto a su vez como parte del programa de Biocustodia del CIDCS.

Se indica al personal en capacitación sobre la ubicación estratégica de la escalera de emergencia, el funcionamiento de los equipos contra incendios, y se utiliza la información de la capacitación para la formación de las Brigadas correspondientes. Una vez concluida la capacitación de habilitación, se programan los cursos de actualización o de perfeccionamiento.

Se orienta en aspectos y disposiciones de salud ocupacional, con disciplina, para la búsqueda del bienestar físico, mental y social de los empleados en sus sitios de trabajo.

En el proceso de evaluación de riesgos, la Unidad de Bioseguridad participa en la identificación de riesgos, incluidos  los  estructurales; se contribuye en la elaboración de manuales, y en la supervisión de las actividades  en el control de vectores.

 

 

 

 

 

 

 

 

REFERENCIAS:

 

–        NIH Guidelines for Research Involving Recombinant DNA Molecules, Department of Healt and Human Services, National Institutes of Health, septiembre 2009.

 

–        Biosafety in Microbiological and Biomedical Laboratories. U.S. Department of Health and Human Services, Centers for Disease Control and Prevention and National Institutes of Health, Fifth Edition. U. S. Government Printing Office Washington: 2007

 

–        Manual de Bioseguridad en el laboratorio. Organización Mundial de la Salud. 3a edición.

 

–        Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (2011) Glosario CONABIO-CIBIOGEM. http://www.cibiogem.gob.mx

 

–        Federal Authorities of the Swiss Confederation (2011). Classified Compilation of Federal Legislation.

–         http://www.admin.ch/ch/e/rs/rs.html

 

–        Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (2000). Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio sobre la Diversidad Biológica: texto y anexos. Montreal: Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

 

–        M. Delfín Soto, O. A. Delfín Soto, J. Rodríguez Dueñas, (1999). Necesidad de la implementación de la Bioseguridad en los servicios estomatológicos en Cuba. Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana. Rev Cubana Estomatol 1999;37(3):235-39

 

–        Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y sobre su destrucción.

–        http://www.icrc.org/web/spa/sitespa0.nsf/html/5TDM6Y

 

–        Nagoya – Kuala Lumpur. Supplementary Protocol on Liability and Redress to the Cartagena Protocol on Biosafety / Secretariat of the Convention on Biological Diversity. http://www.bibliotecajb.org/Portals/0/docs/seguridadcolectiva/12.pdf

 

–        Garage Science Blog

–        http://www.thenakedscientists.com/HTML/content/kitchenscience/garage-science/

 

–        Swiss Agency for the Environment, Forests and Landscape SAEFL (2005). GUIDELINES Biosafety Officers (BSO)Status, duties and responsibilities. Suiza.

 

 

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