Gabriel Contreras
Mirar alrededor, observar con detenimiento, valorar lo valorable y detestar aquello que se nos ha vuelto un obstáculo a lo largo del tiempo… son ideas que giran en el discurso de Denise Dresser, una mujer que ejerce el periodismo de una manera creativa, valiosa y contundente, pero al mismo tiempo sentimental, severa, filosa y transparente. Dresser estuvo en Monterrey este viernes.
En “El País de uno” (Aguilar, 2011), Dresser nos ubica ante un espejo múltiple, feroz e implacable, retratando en unos cuantos trazos las esencias (perdidas o supervivientes) del México que nos ha tocado habitar, atestiguar o sufrir. Así, este viernes Dresser nos acerco a ese “país de uno”. Nos llevó desde las marrullerías legendarias de Hank Gonzalez hasta el ajedrez maquiavélico de Carlos Salinas de Gortari y la monstruosa fortuna de Carlos Slim. En fin, que muchos son los mitos y los ritos que Dresser enfoca para presagiar el futuro, vislumbrar el pasado, y sobre todo debatir el presente. Y todo ocurre en una especie de torbellino, el caudal de las páginas de “El país de uno”, algo así como un ensayo narrativo, a través del cual se dibuja México como un conjunto de mosaicos en movimiento, abiertos a la lectura interrogante y activa de quien se atreve a vislumbrar sus páginas. Es un libro retador, solido y en muchos sentidos cruel, y sin embargo necesario, ineludible.
Denise Dresser participó en la sesión inicial de la Feria Internacional del Libro de Monterrey, en una presentación apabullante, que puso a reventar el auditorio de Marco y nos mostró a una periodista capaz de encender sus ideas como una auténtica antorcha. “El país de uno” ya está en las mesas de las librerías, esperando a transformarse en respuestas sociales y prácticas, vivientes, plenas.


