Ismael Vidales Delgado
Pedrito era un buen niño que llevaba algo de comida a un pobre hombre que vivía solo debajo de un puente y recogiendo cartón, vidrio y hierros conseguía algunas monedas para comprar su dotación de alcohol que bebía diariamente, pues era un enfermo al que su familia había echado a causa de su alcoholismo.
Aquel día, como cualquier otro, lo encontró borracho, tirado en el suelo y con una hilera de botellas vacías.
Pedrito le preguntó:
-¿Qué haces?
-Bebo
-¿Y por qué bebes?
-Para olvidar
-¿Para olvidar qué?
-La vergüenza
-¿De qué?
-De ser un borracho
-¿y qué más?
-No sé, ya se me olvido.
Y el sujeto cayó dormido, cortando así la conversación.
