(Tomado de Le Figaro. Traducción de Félix Ramos Gamiño).

Con el aumento de la temperatura y del CO2 en la atmósfera, ciertas especies animales y vegetales han disminuido de talla. Después de un fuerte recalentamiento del planeta hace 55 millones de años, ciertas especies llegaron a perder hasta el 75 por ciento de su estatura.
El calentamiento climático tendría una consecuencia inesperada: el encogimiento de las plantas y los animales. Según un artículo aparecido en la revista científica norteamericana Nature Climate Change, la perspectiva de varios estudios demostraría que el aumento de la temperatura del aire y del agua provoca una reducción en la talla de los animales, las plantas y los microorganismos.
Los biólogos David Bickford y Jennifer Sheridan, de la Universidad de Singapur, se apoyan especialmente en estudios realizados en torno a un anterior período de excepcional recalentamiento climático. Hace 55.8 millones de años, la temperatura de la Tierra aumentó en un promedio de 6°C. Este máximum térmico del Paleoceno-Eoceno, duró unos 20 mil años, y se tradujo en una reducción drástica de la talla de ciertas especies. Arañas, avispas, hormigas o escarabajos perdieron así de 50 a 75 por ciento de su talla normal, en tanto que los mamíferos, como las ardillas y las ratas quedaron 40 por ciento más pequeños.
Por lo tanto, puesto que el calentamiento que conoce actualmente el planeta se desarrolla a un ritmo más importante aún que en el curso del Paleoceno-Eoceno, es necesario hacernos a la idea de que las especies vivas de nuestra época también se encuentren a punto de encogerse. Los autores del artículo se han dedicado a consultar estudios recientes sobre las tallas de los animales. Algunos de ellos ya han comenzado a ser más pequeños. Los más afectados han sido los osos polares, los ciervos, algunas especies de ovejas, pero también las gaviotas, las tortugas, las iguanas, los lagartos y los sapos. En total, de 85 especies estudiadas, unas 40 han visto reducirse su talla en el curso de los últimos 20 años.
¿Menos alimento para los humanos?
¿Cómo explicar este fenómeno? “No conocemos todavía los mecanismos exactos, o por qué ciertos organismos se encogen, en tanto que otros no se ven afectados”, explican los autores. Sin embargo, ya hay algunas pistas avanzadas.
Aumentar en un grado la temperatura del aire reduce del 3 al 17 por ciento el tamaño de las plantas y las frutas. La acidificación del agua, inducida por el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera, retarda el crecimiento de especies marinas como los moluscos o los corales, y afecta los plancton y ciertas algas. En fin, el aumento de la temperatura tiende a multiplicar los casos de sequía, y provoca en consecuencia la falta de vegetación. La cadena alimentaria se ve trastornada. Al faltar recursos para la alimentación, ciertas plantas y animales reducirán su talla para adaptarse a las nuevas condiciones del medio ambiente.
Sin embargo, se inquietan los autores, “no todos los organismos lograrán adaptarse con la suficiente rapidez. Así, en la Amazonia, el aumento del CO2 en la atmósfera aprovecha más al crecimiento rápido de las plantas, como las lianas, que al crecimiento lento de los árboles”. Por lo tanto, estos últimos tienen la tendencia a desaparecer más rápidamente que antes.
“Mientras no comprendamos mejor los mecanismos de este fenómeno, corremos el riesgo de hacer frente a consecuencias negativas que todavía no podemos cuantificar”, advierten. Según ellos, “en el peor de los casos, la talla de las plantas y de los animales disminuiría en forma tal, que eso tendría un grave impacto en la seguridad alimentaria de los seres humanos, porque si bien las plantas y los animales se hacen menos grandes, de aquí a 70 años habrá tres billones más de seres humanos en el planeta”.
En consecuencia, los autores piden una mejor vigilancia sobre la evolución de las tallas de las especies, comparando sus medidas actuales con las de las especies presentes desde hace varios siglos en las colecciones de los museos de historia.
