Tiburón: El depredador que se convirtió en presa…

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Cinthya Araiza

La pérdida y desaparición de cientos de especies se ha incrementado tanto en los últimos años, que ha pasado a ser un fenómeno natural preocupante para la humanidad. Sin duda alguna, las actividades humanas son principal causa de éste fenómeno, que a su paso va dejando graves consecuencias. La humanidad ha presenciado la extinción de un sin número de especies y el peligro de la pérdida de otras tantas, tales como los pandas, los elefantes, los tigres, ballenas, debido principalmente a la destrucción de sus hábitats ó cacería excesiva. No sólo los mamíferos más grandes sino hasta las especies menos llamativas como insectos y reptiles esenciales para el ecosistema se encuentran en peligro.

Es verdad que todos dependemos de todos dentro de la cadena alimenticia natural, pero el hombre no ha sabido medirse. Hoy, una de las prácticas humanas que más estragos ha causado, es la pesca excesiva. Cientos de especies de peces están bajo la creciente presión de la industria de la pesca global, y los tiburones no son la excepción. Cada vez son más las flotas de pescadores que optan por la caza de tiburones para llevarla como alimento alterno ante la actual descendiente reserva de peces; no nos sorprende saber que en China utilicen la altea de tiburón para la elaboración de la famosa sopa de tiburón, que es uno de los platillos más exquisitos y comunes ó la grasa utilizada como petróleo en algunos otros países; incluso se utiliza la piel para hacer papel de lija y diversos tipos de herramientas. Los catastróficos efectos de esto, se están dejando ver progresivamente pues la población de este depredador ha disminuido significativamente trayendo consigo un desbalance marino importante. Reponerse de la pesca excesiva puede llevarle a la población de tiburones miles de años ya que éstos crecen lentamente alcanzando la madurez sexual hasta los 20 años en la mayoría de sus especies; además al reproducirse, generan muy pocas crías.

Los tiburones son una parte esencial de la cadena alimenticia, pues la naturaleza de depredador por excelencia, ayuda a mantener el número poblacional de las especies de sus presas; sin tiburones que balanceen el ecosistema marino, se generaría un desajuste permanente; ya de por sí el mismo calentamiento global ha puesto en tela de juicio la supervivencia de los tiburones, y debido a que éste ha aumentado las temperaturas del mar, los tiburones se han adentrado a nuevos territorios, mucho más cercanos al humano y a zonas costeras aumentando el riesgo a ser capturados. Si bien es cierto que han sido capaces de evolucionar durante millones de años, estos grandes peces jamás tuvieron que estar tan cerca del mundo humano ni mucho menos adaptarse a las actividades del hombre; no se espera que la cercanía de ambos sea positiva, además, las fuentes de alimento de los tiburones se han limitado debido a la pesca excesiva de los peces. Hoy, es más fácil encontrar tiburones cerca de las costas de California y Florida y el riesgo de que estos sean capturados aumenta junto con el riesgo de ser vistos en zonas turísticas.

Hoy por hoy, ya se han tomado cartas en el asunto para combatir este problema y los esfuerzos de los diversos organismos por la conservación de las diversas especies de tiburón ha dado frutos paulatinamente. Oficialmente algunas especies se encuentran ya protegidas y vigiladas por la autoridad. Existen multas y sanciones y la caza de estos animales es un acto ilícito en la mayoría de los países pero en algunas partes del mundo sólo se ha logrado imponer estrictas limitantes al número de tiburones que están permitidos capturar cada año, esto debido a que la carne de tiburón es considerada esencial para alimentar a ciertas poblaciones y no hay mucho que se pueda hacer para prohibir por completo la caza de tiburones.

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