Cinthya Araiza

Las confrontaciones entre ambas ideologías conservadora por parte de los peninsulares, y liberal por parte de los indígenas así como también de los criollos, tienen como elemento central la iglesia católica, ya que los peninsulares consideraban a ésta como la “columna vertebral” de la Nueva España, y por medio de ella sacaban mucho provecho tanto económico como social, pues bien decían los españoles que la religión era como un medio para la estabilidad social, cosa que nunca se alcanzó por los intereses, ya que tanto en las élites como en los sectores de clase baja, existía una devino y práctica de la misma religión católica. Los conservadores se habían convertido en lo principales aliados de la iglesia pues estos apoyaban sus fundamentos e ideas las cuales iban en contra de la gran mayoría revolucionaria(liberales) pues éstos la querían fuera del Estado, también creían que ésta era una de las razones del atraso económico al cual se enfrentaba el México de aquella época, había un estancamiento en el desarrollo ya que la iglesia gozaba de grandes privilegios como lo era la recaudación del los impuestos y el diezmo.
Los peninsulares conservadores vinculados fuertemente con el modelo colonial impuesto por España o más bien monarquía absoluta la cual basaba sus normas e ideologías en la iglesia, siendo esta de tipo pro-eclesiástica, además de que la corona tenía el poder del patronato (la elección de los puestos en la política e iglesia) dejándoles los “peores” puestos a los criollos inconformes que exigían que se les diera más importancia política, un comercio directo, libertad de exportación y una correcta distribución de bienes pues les cobraban impuestos y estos intereses no eran escuchados.
Conforme iba pasando el tiempo, esto fue generando un sentimiento de unidad entre la gran mayoría conformada por el 80% de la población (contando a los criollos e indios) contra poco mas de 30 mil peninsulares y fueron surgiendo nuevas ideologías de carácter liberal y por ende se comenzó a esparcir una identidad sobre todo por parte de los criollos: “El nacionalismo incipiente, fue un nacionalismo predominante criollo. Fue el nacionalismo expresado por Viscardo que empleó el lenguaje del siglo XVIII, de los derechos stet, la libertad y los derechos naturales, y que invocó a Montesquieu para rechazar el derecho de la potencia menos (España) a gobernar la mayor (América)….”. [1]
El pueblo quería una república y la distribución del poder equitativa, (lo que llamamos hoy como la división de poderes) así como también nuevas leyes que le restaran poder a la iglesia y otorgando algunos de los beneficios de ésta al Estado, pues cabe mencionar que esta era una de las razones principales por las que éste no se desarrollara como debería.
“En México la iglesia era más fuerte que el Estado, y los sacerdotes tenían mas privilegios que los políticos, las relaciones entre poderes se resolvieron mediante guerras, y una guerra no fue suficiente”.[2]
Muchos conflictos fueron ocasionados en contra de la mayoría liberal y las leyes exigidas. Tanto privilegio sólo le restaba poder al estado central abarcando por consiguiente, al sector educativo, en donde se crearon universidades y escuelas católicas las cuales eran para las élites, aunque ya existían algunas de este tipo antes del periodo de revueltas.
Con el tiempo, la iglesia y más que nada la religión católica que jugaba un papel muy importante en la Nueva España se comenzó a generar una identidad basada en “la virgen de Guadalupe”, quien los habría escogido e incluso había tomado su color. El tepeyac se convirtió un importante centro religioso político y económico pues ahí los virreyes recibían y despedían a sus invitados. El culto a la virgen se convirtió entre los grupos sociales de la Nueva España en una justificación religiosa como dignidad de nación y su derecho a tomar sus propias decisiones.
