Rafael Quintana
Valle del Cauca, Colombia
Yo quiero compartir con ustedes una experiencia como agricultor. Nosotros los agricultores somos empresarios, hacemos cuentas. Cuando las cosas no se nos dan, no tenemos más alternativa, sino abandonarlas.
Yo pertenezco al Valle del Cauca, un valle interandino. Es un valle donde, en los años 90, producíamos maíz, soya, algodón; pero, por causa de los costos, comenzamos a dejar la producción de maíz, soya y algodón, y nos pasamos a la caña de azúcar como única alternativa, porque no teníamos nada más que producir.
Quiero mostrarles cómo hacemos nosotros los presupuestos, y las ventajas iniciales de adoptar estas tecnologías. En Colombia tenemos una reducción de las labores agrícolas; la gente en nuestro valle se pasó a la caña de azúcar, que es muy cómoda y prácticamente nos dañó el alma de agricultores.
Yo digo por molestar que el cañicultor que se respete tiene que tener una buena manicurista, porque no hay nada que hacer. Entonces, empezamos a ver la reducción de labores en los maíces protegidos contra insectos.
PLAGA DEL MAÍZ
Tenemos un mar de caña, que es un hospedante para un gusano que es remador del tallo en los maíces; ese gusano nos tumba o nos perfora los tallos de los maíces, pero al tener ya maíces protegidos, podemos tener ya maíces parados para la cosecha. Si no tuviéramos esa tecnología, tendríamos maíces muy productivos con híbridos productivos, pero al mismo tiempo tendríamos maíces en el suelo y no hay cosa más horrible que ir a recoger una cosecha, y que la combinada no pueda hacer su trabajo bien. Ahora ya tenemos, en este caso, maíces que hasta a final de cosecha vamos a tenerlos con tallos sanos.
Tenemos otro elemento. Poniendo hipotéticamente la producción igual en el modelo genéticamente modificado y en el no modificado, usando el mismo hibrido de la misma compañía; en este caso sería un triple siete, un maíz blanco, cristalino, que en Colombia usamos para la fabricación de arepas. Si fuera, repito, hipotéticamente la misma producción, con el maíz genéticamente modificado tenemos una reducción en costos; o sea, que vamos a producir lo mismo, o incluso más, con menos dinero. Para nosotros los agricultores eso es lo que cuenta, y esto ha hecho que los cañicultores ya comiencen a ver como alternativa otra vez la producción de cereales, puesto que ellos son, primero que nada, dependientes de los ingenios, con una rentabilidad por hectárea muy inferior, que ahora les voy a mostrar.
Datos tomados de uno de los mejores cañicultores de Valle del Cauca y de un productor de maíz –en este caso los míos- muestran un incremento, no más del 30 por ciento, con producciones muy conservadoras de maíz, hablando otra vez del mismo triple siete. Tenemos unos retos que nosotros como agricultores quisiéramos que se dieran, porque lo peor es que, por la falta de información, en nuestro país demoró mucho la tecnología.
PASO A LA TECNOLOGÍA
Yo creo que todo ser humano se resiste al cambio; cuando uno no conoce algo, se resiste; y es uno comodín, y se queda siempre en lo que ya conoce. Yo creo que tenemos que quitarle el mito que se le ha dado a la tecnología y avanzar con ella.
Le pedimos a la biotecnología que nos arme paquetes; cada paquete o cada característica que le brindamos al maíz es una herramienta más para el agricultor, que nos va a suavizar el trabajo, nos va a generar más estabilidad y, por consiguiente, hace nuestra operación rentable.
Tomando los presupuestos como les decía, teniendo la misma producción, tenemos un ahorro de labores y costos, y para mí es algo lógico que, si tengo una planta sana de nacimiento, por naturaleza va a producir más que una planta que ha sufrido ataques de insectos o de malezas, que ha tenido que competir con malezas.
Les quiero mostrar un presupuesto, actualizado, con costos de lo que voy a sembrar digámoslo en la próxima cosecha y manejando el mismo hibrido, vemos unos 30 dólares que uno dice: “bueno, no es mucho, pero estoy manejando la misma producción, no la estoy incrementando en mi presupuesto”.
LUCHA INTENSA
Y esto es algo que quisiera compartir con los mexicanos, cómo obtuvimos acceso a esta tecnología. Esto fue una lucha muy fuerte, pues los trámites que se hacían para que se aprobaran estas tecnologías se quedaban en las compañías que aprobaban, en el Ministerio del Medio Ambiente, en el Instituto Colombiano Agropecuario.
Ahí se quedaban tres, cuatro años, y no por desconocimiento de las presidencias; muchas veces es porque los funcionarios no saben lo relevante e importante que es para los agricultores de cada país esta tecnología.
Quiero que entiendan, por ejemplo, que en ese momento tuvimos el apoyo de la presidencia y por eso se dio; de otra forma no lo hubiéramos logrado, porque eso se queda como algo irrelevante. Los pueblos tienen que entender que esto es una simple herramienta. Es como cuando pasamos de variedades a híbridos, y de híbridos estamos ahora pasando a híbridos mejorados.
SEGURIDAD ALIMENTARIA
Eso es simplemente para nosotros lo que es la biotecnología. Esto genera una seguridad alimentaria en los países. Nosotros éramos autosuficientes y hoy en día estamos importando tres millones y medio de toneladas. Creo que México importa como 10 millones, algo así. Entonces, esto es seguridad alimentaria.
Hace poco tuvimos una crisis. Los maíces (sus precios) se ponen altísimos; la gente deja de consumir sus comidas habituales, que es la arepa en Colombia. Acá fue noticia lo de la tortilla. Y para darles como una conclusión y en resumen de lo que decía nuestro amigo de Brasil ¿Qué es más amigable con el medio ambiente que un cultivo donde yo no echo insecticidas? O sea, ¿qué es lo dañino para el medio ambiente y para mí? Son los insecticidas que yo estoy aplicando continuamente; pero, si no lo tengo que hacer, mi cultivo es mucho más amigable con el medio ambiente.
Eso es algo que debe ser como un derrotero de todos los gobernantes de cada país. Muchas gracias. Quiero decirles que los agricultores somos empresarios y esto es una herramienta para producir más y más barato.
