Doctora Abigail Aguilar Contreras
Doctor Santiago Xolalpa Molina
Herbario Medicinal del IMSS
herbarioimss@yahoo.com.mx
INTRODUCCIÓN
En la actualidad, se estima que existen cien millones de personas en el mundo que padecen diabetes, y se calcula que por cada persona que se sabe diabética, existe otra que lo es y no lo sabe. En nuestro país se considera que en este inicio de siglo el ocho por ciento de la población es diabética, lo cual convierte el padecimiento en una de las principales causas de demanda de atención en los servicios de salud pública y de medicina privada.
La diabetes es un síndrome tan presente en la cotidianidad de la población mexicana, que prácticamente todos tenemos a nuestro derredor un familiar, amigo o conocido que padece esta enfermedad, por lo que es natural que esta misma población busque algunas alternativas terapéuticas a la atención médica alopática, que por principio no puede ofrecer la curación, sino sólo el control de ella. Así, la herbolaria se convierte en una de las opciones más socorridas y que ofrece al enfermo la esperanza de encontrar una cura.
CONOCIMIENTO MÉDICO ACADÉMICO
A lo largo del siglo XX, el conocimiento médico académico sobre la diabetes empezó a ser incorporado dentro de la cultura médica popular y, de manera más paulatina, en la medicina tradicional indígena. Es así, y gracias a la investigación etnobotánica, como se comenzó a registrar la manera en que la población mexicana se refiere a la diabetes en base a las ideas que sobre la enfermedad ha construido desde su punto de vista cultural (Arganis 1998). Se comienza a hablar de “azúcar en la sangre” y se identifican como factores causales algunas
*Artículo publicado en la revista Ciencia de la Academia Mexicana de Ciencias. Rev. Ciencia 53(3)24-35. +herbarioimss@yahoo.com.mx
experiencias emocionales fuertes, como un susto, un coraje o un desequilibrio en la dualidad frío-caliente de los alimentos; se reconocen síntomas, como el aumento en el número de micciones al día, sed y hambre constantes. De igual manera, surgen formas de diagnóstico, como probar directamente la orina.
Debemos aclarar que el concepto popular de azúcar se relaciona con algo que cae en el cuerpo y debe ser limpiado de la sangre, lo que se contrapone al concepto biomédico relacionado con el metabolismo de la glucosa (Arganis 1998).
El dulzor en la orina y por consiguiente en la sangre, se convirtió en el rasgo característico del padecimiento y la base para la identificación de muchas de las plantas que fueron incorporadas en su atención; es decir, si el problema se originaba por la presencia excesiva de “azúcar en la sangre” y dentro de un contexto básico de opuestos, el problema debía resolverse con la ingestión de remedios de sabor amargo, aunque no necesariamente se convirtió en una regla.
Así, la población mexicana empezó el proceso de ensayo de innumerables plantas en la atención del padecimiento, descubriendo algunas alternativas que han resultado eficaces en el tratamiento popular de la diabetes, y a partir del trabajo experimental sobre algunas de ellas se ha convalidado el uso popular de estas plantas.
Por tal razón, el objetivo del presente trabajo es registrar cuáles son las plantas medicinales que popularmente se usan en el tratamiento de la diabetes y que pueden ser recursos promisorios para el desarrollo de alternativas terapéuticas para dicha enfermedad.
CRÓNICA HISTÓRICA
A principios del siglo XX, el Instituto Médico Nacional comienza a inventariar algunas especies que eran utilizadas por la población como remedios contra la diabetes; por ejemplo, el copalchi (Coutarea latiflora Moc.& Sessé), guarumbo (Cecropia obtusifolia Bertol.) y matarique (Psacalium sp). Se destacan los trabajos de Armendáriz (1903) sobre la tronadora (Tecoma stans HBK.), planta que fue estudiada desde el punto de vista taxonómico, fotoquímico, y es de resaltar su investigación clínica, realizada por Castanedo en 1907.
En los años treinta se continúan los trabajos sobre esta especie por parte de Acosta (1934) y Clemente (1939) en la Escuela de Ciencias Químicas en la Universidad Nacional Autónoma de México, mediante la observación de la acción hipoglucemiante de la planta.
El doctor Francisco Guerra (1946) trabajó la farmacología de Tecoma stans y Coutarea latiflora. Para la siguiente década, Torres (1955) trabaja la catarinilla (Salpianthus macrodontus Standl.) en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
No es sino hasta los años setenta cuando, a partir del registro etnobotánico del nopal (Opuntia streptacantha Lemaire, O. ficus–indica (L.) Mill, O. megacantha Salm-Dick), se le da un nuevo impulso al estudio de las plantas con acción hipoglucemiante, con el trabajo de Ibañez (1978), en el seno del Instituto Mexicano para el Estudio de las Plantas Medicinales (IMEPLAM).
El trabajo farmacológico continúa con la aportación de Meckes y Román (1986), y, en el aspecto de la investigación clínica, cabe destacar el trabajo de Frati-Munari (1983).
En la última década del siglo XX se tienen los trabajos farmacológicos de Román y colaboradores (1992), y de Alarcón y colaboradores (1993). En el aspecto de nuevos registros etnobotánicos de especies con acción hipoglucemiante, se tiene el de Aguilar y colaboradores (1994).
EL RECURSO HERBOLARIO PARA LA DIABETES
A partir del trabajo etnobotánico, se comenzó la tarea de recuperar el saber médico popular sobre la herbolaria, recolectar las especies medicinales y comenzar a sistematizar dicha información. Esto se ha venido realizando con el fin de tener alternativas para resolver problemas de salud, no sólo en nuestro país, sino en todo el mundo. En el caso particular de la diabetes, hasta la fecha se habla de que existen más de cien especies utilizadas popularmente para tratar tal enfermedad; sin embargo, nunca se han dado a conocer en un solo estudio.
Es por esa razón que decidimos hacer una revisión del acervo del Herbario Medicinal del Instituto Mexicano del Seguro Social, que representa la principal colección de flora medicinal del país y de América Latina.
El trabajo consistió en revisar cada una de la etiquetas de los 14 mil ejemplares que forman la colección del herbario, tomando los datos de nombre popular de la planta, familia botánica a la que pertenece, nombre científico y parte utilizada, considerando que son los datos mínimos que pueden ser útiles para los estudiosos del área experimental.
Se registraron 179 especies, pertenecientes a 68 familias botánicas, de las cuales las familias Asteraceae, Cactaceae y Fabaceae son las mejor representadas (Ver listado 1). Asimismo, encontramos que las hojas son las estructuras vegetales más utilizadas, seguidas de los tallos y las raíces.
A través de la investigación, observamos que el conocimiento herbolario de la población mexicana no es inalterable; al contrario, se encuentra en un continuo proceso de adecuación a nuevas circunstancias y, en algunos casos, a cambios significativos debido a la humana necesidad de encontrar nuevos recursos terapéuticos para enfermedades que en un momento específico puedan ser consideradas popularmente novedosas, dada la alta incidencia que presentan en la población.
NOPAL Y WAREQUE
En el caso concreto de las plantas utilizadas en la atención de la diabetes, hemos encontrado algunos ejemplos de estos cambios. Dos ejemplos concretos de recursos herbolarios que sufrieron un cambio en su uso para ser empleados en el tratamiento de la diabetes, son el nopal y el wareque.
El nopal (Opuntia spp), aparte de ser una planta emblemática para nuestro país, era históricamente utilizada en el tratamiento de problemas dermatológicos y urinarios. En la primera mitad del siglo XX, Maximino Martínez, en su obra clásica Plantas Medicinales de México, no hace ninguna referencia sobre el uso del nopal como hipoglucemiante, y no fue sino hasta los años setenta del mismo siglo, como ya fue mencionado con anterioridad, cuando se empezó a tener el registro del nopal en el tratamiento popular de la diabetes, aunque se desconoce cómo se originó este uso.
El wareque (Ibervillea sonorae Greene) es una cucurbitácea interesante, por ser un ejemplo de un rápido cambio en el uso de la planta. La raíz de esta planta era considerada un eficaz recurso terapéutico en la atención de problemas dermatológicos y, de acuerdo a nuestro trabajo de campo en la zona indígena Mayo-Yoreme, del norte del estado de Sinaloa, no era recomendable la ingestión oral por considerarla una planta de acción fuerte, aparte de ser uno de los recursos herbolarios con un sabor fuertemente amargo, por lo que era prácticamente intolerable al sentido del gusto (Xolalpa, 1994).
A partir del inicio de los años noventa del siglo pasado se empezó a registrar el uso del wareque para la atención de la diabetes, inicialmente en la zona de distribución natural de la especie, y posteriormente fue comercializada en el centro del país.
Los ejemplos anteriores nos permiten apreciar la importancia que tiene el trabajo etnobotánico médico para la identificación de los cambios o adecuaciones que la población mexicana hace del uso de las plantas, y que están dirigidos a la identificación de nuevas opciones terapéuticas para diversos padecimientos.
COMENTARIO FINAL
La herbolaria mexicana representa un recurso que hasta la fecha ha sido poco valorado en los medios académicos, debido a que es resultado de la tradición y experiencia del pueblo, y por eso se necesita dejar atrás nuestro etnocentrismo científico, y apreciar en toda su cabal magnitud el potencial de este conocimiento, antes de que acabe en manos de la industria farmacéutica trasnacional, la cual sí considera y le da importancia a este tipo de recurso. Esto se evidencia con los cada vez más frecuentes trabajos de bioprospección.
Bibliografía
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