(Fragmentos de artículos aparecidos en la revista Ciencia Conocimiento Tecnología. Recopilación de Félix Ramos Gamiño).
Carmen es una nueva Pandora, dotada de abundantes dotes espirituales y de una gran belleza física que perturba y se asocia con sus mentiras y su sagacidad. Es también el mito de Venus, polígama y diosa del amor. La incitante y provocadora imagen de este mito femenino se vincula, como todo lo esencial, con la vida y con la muerte.
Mercedes Iturbe; edición 17, página 3
Como han puesto de relieve la etnología y la fenomenología modernas, el mito puede considerarse como la expresión compleja de una experiencia global que tiene el hombre de sí mismo y de las realidades misteriosas con que se siente ligado. El mensaje cristiano es, esencialmente, proclamación de intervención histórica de Dios en nuestro mundo, del hecho de que la salvación está realizada en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Para hacernos captar el contenido de este hecho, podía utilizar elementos de carácter más o menos “mítico”, tomados del mundo espiritual a que debía llegar y en que debía encontrar eco el mensaje, de igual modo que, para que fuese comprensible la palabra de Dios, aprovechaba todas las riquezas acumuladas en las lenguas y las culturas en que era expresado el mensaje. Incluso considerados así, sería preciso minimizar la alusión a elementos míticos del Nuevo Testamento.
José Loza Vera; edición 17, página 7
El único mito que nunca vamos a quitar es aquél de la soberbia del que cree que posee la verdad absoluta.
Editorial; edición 17, página 1
En el fondo, el mito revela al hombre mismo en su impotente búsqueda de la salvación.
Felipe Galindo Aranda; edición 17, página 18
En un sentido muy general, toda la revelación del Antiguo Testamento puede considerarse como un “largo proceso de desmitificación”, en el que el poder activo del único Dios verdadero, que dirige la historia de la salvación, se ocupa de eliminar todas las representaciones en que los hombres intentaban expresar su situación en el mundo. De estas representaciones míticas, la Biblia sólo conservará “la idea de que el mundo en que el hombre vive no es un mundo abstracto o impersonal como el de las leyes científicas o de las nociones filosóficas”. Los elementos míticos que pueden a veces aparecer en el Antiguo Testamento son como las palabras de una frase, cuyo sentido sólo es revelado por el conjunto. Y en este sentido no tiene nada de mítico: comprende el acto de la creación y la obra histórica de una salvación totalmente gratuita, que el hombre no podía ni realizar ni siquiera imaginar.
José Loza Vera; edición 17, página 5
Enterrar mitos y hallar la verdad es el desafío perenne de la ciencia. Ante lo inverosímil, el científico enfoca su curiosidad y su capacidad de investigar para asomarse al lado oculto de esa verdad.
Jorge Villegas; edición 17, página 16
Esto (la muerte atroz de una joven que se negó a aceptar transfusiones sanguíneas) ocurrió por razones religiosas, que nacen de interpretaciones sesgadas de la Biblia, en la cual se supone que se prohíbe comer o beber sangre, lo cual implica también, para ciertos grupos religiosos, la transfusión de sangre. Este mito, si todos lo aceptáramos, reduciría rápidamente la población, mundial, ya que, al no transfundirse sangre, millones de personas morirían por la falta del fluido vital.
David Gómez Almaguer; edición 17, página 51
Frente a una interpretación negativa que minimiza el mito, contentándose con oponerlo a la realidad, hoy se intenta imponer una lectura positiva del mito, apoyada en el convencimiento de que éste encierra un significado humano múltiple. Así, nadie puede ya atreverse hoy a ver en el mito simplemente una creación de la fantasía o una aberración del espíritu humano. Aunque en él se expresan más de una vez el anhelo de una fantasía desconectada de la realidad o innegables aberraciones, en el fondo sigue siendo una de las formas del lenguaje más ricas de contenido.
Felipe Galindo Aranda; edición 17, página 18
La antigüedad de los mitos arroja luz sobre las manifestaciones culturales más tempranas de la humanidad, incluyendo la historia revelada por la arqueología.
William Breen Murray; edición 17, página 12
Mientras más refinada y más avanzada es una civilización, más abundantes y sofisticados son sus mitos. El mito se enriquece a medida que hay un mayor dominio del conocimiento que ilumina las ideas y también las confunde. Deja entonces de ser el ritual dedicado a las fuerzas de la naturaleza para convertirse en una necesidad mayor. Las emociones, el poder y la creación son el origen de otros poderosos mitos practicados por el hombre, que, al repetirse en el tiempo, se convierten en arquetipos.
Mercedes Iturbe; edición 17, página 3
Para los creyentes, el mito es una verdad, un hecho histórico, aun cuando se refiere al pasado remoto y sin fecha. Por otro lado, los no creyentes ven en el mito una confesión de ignorancia, un testimonio de las limitaciones del conocimiento o, tal vez, un cuento de hadas donde lo imposible se convierte en realidad. En cambio, los antropólogos, sin enjuiciar su veracidad, consideran los mitos como expresiones características de cada cultura.
William Breen Murray; edición 17, página 12
Si el lenguaje del mito, uno de los lenguajes más profundos del hombre, ayuda a comprender mejor la revelación salvadora, no tenemos ningún motivo para oponernos a él. Al contrario, está dentro de la mejor tradición católica el tener abiertos los ojos para ver cómo Dios toma todas las realidades humanas y las transforma desde dentro para hacerlas portadoras de gracia.
José Loza Vera; edición 17, página 7
Yo viví para pensar y luego ser, y así destruir lo oscuro del mito y darle claridad a la musa de la verdad.
Descartes; edición 17, página 1
MODELOS
El peso medio de las mujeres modelo es hasta un 25 por ciento menor al de la mujer normal, y entre 15 y 20 por ciento menor a lo considerado saludable para su edad y estatura. Algunas modelos se realizan operaciones de cirugía estética, algunas han moldeado su cuerpo a fin de conseguir más fotogenia y las fotos son retocadas antes de ser impresas. Esos tipos de cuerpos e imágenes están lejos de ser la norma, y más lejos todavía de ser obtenibles para la media de los individuos, al contrario de lo que nos hace creer su constante y fuerte presencia en nuestra sociedad.
Claudia Ordaz; edición 41, página 40
MONTERREY
Al finalizar la época virreinal, Monterrey seguía siendo una comunidad agropecuaria. La trashumancia de ganados menores había sido la principal fuente económica durante las dos centurias transcurridas. El beneficio de la lana propició la apertura de algunos obrajes, en los cuales sólo era permitido fabricar jergas o mantas. Hubo también la fabricación, de carácter doméstico, de jorongos, sarapes, y de las colchas llamadas “del reino”. En cuanto a la agricultura, uno de los cultivos más importantes fue el de la caña de azúcar. Generalizada esta siembra, desde los primeros años abundaban los trapiches que industrializaban la caña con la fabricación de piloncillo. Concentrada en Monterrey la producción de todos los demás pueblos, era conducida a los mercados de Saltillo, Zacatecas y de otros lugares lejanos. Por lo que hace al comercio, durante casi dos siglos no había sido muy floreciente. Una vez al año entraban mercaderes con productos del interior de la Nueva España: loza, jarciería, chocolate, etcétera. Las tiendas de la ciudad apenas eran tres o cuatro. Nunca hubo alhóndiga, por falta de propios para sostenerla. Tampoco fueron redactadas ordenanzas de comercio, por no haber sido necesarias.
Israel Cavazos Garza; edición 45, páginas 30-31
Aquí, en la tierra de Alfonso Reyes y de soles resplandecientes, hemos asumido que la inteligencia tiene su razón, y que la razón de la inteligencia es la que por siglos –desde Diego de Montemayor hasta la fecha- ha guiado el espíritu de esta gran ciudad y de su pueblo.
Patricia Liliana Cerda Pérez; edición 14, página 25
Después de 1664, año en que murió don Martín de Zavala, Monterrey alcanzó cierto adelanto. Uno de los gobernantes, don Nicolás de Azcárraga, consiguió que la reina doña Mariana de Austria honrara a la ciudad concediéndole escudo de armas, en 1672.
Israel Cavazos Garza; edición 45, página 29
En Monterrey, con temperaturas extremas de hasta 45 grados a la sombra, con poca agua y menos lluvias, el semidesierto ha enseñado por generaciones enteras que la creatividad no tiene límites y, pese a la adversidad geográfica, se han formado hombres y mujeres de ciencia, industrias, ofertas educativas, y un pueblo que hace del trabajo su credo, su himno y hasta su dogma.
Patricia Liliana Cerda Pérez; edición 14, página 24
Es Monterrey una de las más importantes ciudades mexicanas, así por su densidad demográfica cuanto por su significación económica. En 1996 cumplió cuatro siglos de existencia. Su origen, sin embargo, tiene el antecedente de dos intentos de población. Uno, con el asentamiento del lugar de Santa Lucía, en 1577, debido a Alberto del Canto; el otro, con la fundación de la Villa de San Luis, en 1582, por Luis de Carvajal. El primero desapareció a la llegada de don Luis, quien traía autorización real; la villa se despobló también cuando don Luis se vio envuelto en un problema jurisdiccional, al principio, e inquisitorial más tarde. Compañero de uno y otro, Diego de Montemayor volvió con doce familias y, el 20 de septiembre de 1596, fundó la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. De Nuestra Señora, en honor a la Purísima Concepción, su patrona titular; de Monterrey, en homenaje al virrey don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey.
Israel Cavazos Garza; edición 45, página 28
La maduración de Monterrey como centro manufacturero, en proceso de transición hacia una economía de prestación de servicios, ofrece la plataforma ideal para detonar una nueva era sustentada en la economía del conocimiento.
Carlos A. Guerrero Salazar; edición 31, página 12
Lo que más hizo progresar a la ciudad fue la erección, en 1777, del Obispado de Linares. Por conveniencia geográfica fue escogida aquella ciudad; los primeros prelados, sin embargo, decidieron permanecer en Monterrey. El segundo obispo, fray Rafael Verger, tuvo la intención de mudar el asiento de la ciudad hacia el poniente, por ser más saludable. No logró su propósito, pero sí el de construir el palacio del Obispado sobre la loma llamada entonces Chepe Vera. El tercer obispo, don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés, fue más visionario. Una de sus primeras obras fue la fundación del Seminario (1792). Esta institución educativa, existente en nuestros días, dio gran relieve cultural a Monterrey.
Israel Cavazos Garza; edición 45, página 30
Monterrey había sufrido varias desgracias. En 1709 se incendió la parroquia (actual catedral). Diez años después, una creciente del río Santa Catarina destruyó varios edificios. Fue entonces cuando Antonia Teresa, tlaxcalteca residente al poniente de la ciudad, llevó una pequeña escultura de la Purísima hasta las embravecidas aguas que -¡oh fe de entonces!- se calmaron. Esto habría de originar la duplicidad del culto a la Inmaculada. Al serle erigida una capilla, se propició el crecimiento urbano hacia aquel rumbo.
Israel Cavazos Garza; edición 45, página 30

