(Tomado de Parismatch.com. Traducción de Félix Ramos Gamiño).

Una impresionante columna de ceniza –que alcanzaba casi cinco kilómetros de altura- salió hace unos días del célebre volcán siciliano, el Etna, dos años después de su más reciente erupción. Las zonas habitacionales no se encuentran todavía en estado de alerta, y la única restricción ha sido la del tráfico aéreo en el aeropuerto de Catania. A lo largo del año 2011, se registraron en el coloso 18 episodios de actividad volcánica. Por lo tanto, es conveniente relativizar el reciente incremento de su actividad. En efecto, los científicos encargados de vigilar el Etna no han registrado en él ninguna actividad sísmica particular, de las que tradicionalmente acompañan a las erupciones volcánicas.
Según el Daily Mail, un súper volcán alemán estaría a punto de salir de su letargo y amenazaría a Europa. Se trata de una información sobre la cual los medios han especulado largamente, aunque ha sido desmentida por muchos expertos.
Según los mayas, el fin del mundo debería tener lugar el 21 de diciembre de 2012. ¿Tendrá este apocalipsis un origen volcánico? Desde inicios del mes de febrero una información hace que se estremezca la WEB: un súper-volcán allemán -un lago volcánico, situado en la tierra de Renania-Palatinat (sudeste), a poco más de cien kilómetros de nuestra frontera- estaría a punto de despertar y, según los científicos, esto podría causar enormes daños en Europa.
La información acaba de ser revelada por el diario británico Daily Mail, que no duda en comparar el Laacher See con el Mont Pinatubo, en las Filipinas, cuyas dimensiones son similares. Su violenta érupción en 1991 –la más poderosa del siglo XX- provocó la muerte de unas 400 personas (un saldo relativamente bajo, debido a las buenas medidas de evacuación), y destruyó todo indicio de vida en un radio de 14 kilómetros. En total, resultaron afectadas 364 comunidades y 2.1 millones de personas.
El periódico compara el volcán alemán con un monstruo que “se despierta cada diez mil o doce mil años”. La última erupción tuvo lugar hace 12 mil 900 años, de modo que en cualquier instante podría producirse una nueva explosión. Y, respecto de algunos signos que testifican reciente actividad sísmica, los científicos registraron en la región, en el año 2010, siete temblores de tierra de magnitud 2 a 4.5 en la escala de Richter. Aala mismo tiempo, en forma regular, dióxido de carbono se escapa de las aguas.
Descartada una erupción inminente
Para numerosos especialistas, el diario -que no cita ninguna fuente- ofrece una intepretación errónea, y alimenta las diversas teorías del fin del mundo, muy de moda en este año 2012. El Laacher See es vigilado por los expertos alemanes, que darían a conocer la más insignificante anomalía. Ahora bien, aunque hay indicios que prueban que el volcán ha salido de su letargo, no hay nada que permita presagiar una erupción próxima. “En los meses o en los años que vienen no hay peligro de una actividad inminente”, asegura el vulcanólogo francés Jacques-Marie Bardintzeff, asociado al Centro Nacional de Investigación Científica, quien fue interrogado por Le Parisien.
Similar opinión expresa el blog especializado en vulcanología, en la sección ciencia de la revista Wired. “Hemos oído hablar de monjes muertos hace cientos de años, a causa de las emisiones de carbono. Yo mismo he constatado las presencia de esas burbujas cuando fui al Laacher See, hace ya cinco años”, justifica el cronista Erik Klemetti, profesor de geociencias en la Universidad de Denison (Ohio). Y este último concluye categóricamente: “No existe ninguna prueba científica del apocálipsis en 2012. Ninguna”. En cuanto a los que prefieren confiar en los mayas, tampoco hay por qué sentir pánico. Todavía falta un rato para llegar al fin de diciembre de 2012.
