Nuevo León en la historia

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Lic. Jorge Pedraza Salinas

Iniciaremos nuestro recorrido por la historia de Nuevo León a partir del siglo XI. En esta centuria se inicia y culmina el movimiento de independencia. Además en este periodo, el Nuevo Reino de León se convierte en el Estado Libre y Soberano de Nuevo León.

Al igual que en el resto de la República, en el Nuevo Reino de León empezó a gestarse, en las postrimerías del Siglo XVIII, la inconformidad popular contra la dominación española. En este enrarecido ambiente, el 29 de septiembre de 1810 llegó a Monterrey y se extendió rápidamente una noticia que conmocionó a toda la población: en San Miguel El Grande y en Dolores, se había iniciado una insurrección, encabezada por el cura don Miguel Hidalgo y Costilla. Indescriptible fue el júbilo popular, pero no hubo reacciones inmediatas para secundar el movimiento libertario. José Herrera, encargado de alentar la rebelión en el Nuevo Reino de León, atacó la ciudad al frente de un grupo de hombres armados, la noche del 2 de julio de 1813, pero fue derrotado. En pleno apogeo de la lucha independentista, en 1817 desembarcó en Soto La Marina fray Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra, quien había estado exilado en España. Traía consigo la segunda imprenta que fue conocida en la entidad, y que actualmente se encuentra en exhibición en el Museo de El Obispado. La primera imprenta, cuyo paradero se desconoce, había sido utilizada en Monterrey en 1813, por el insurgente José Álvarez Toledo.

INICIO DE UNA NUEVA ERA

Con el triunfo de las fuerzas insurgentes, después de once años de cruenta guerra, inició México una nueva era. Y ocurrió lo mismo en el Nuevo Reino de León, que desapareció como tal el 7 de mayo de 1824, para dar paso al Estado Libre y Soberano de Nuevo León, integrante de la República Federal Mexicana, de acuerdo con el decreto número 45 del Congreso General Constituyente. Firmaron tal documento el diputado presidente, coronel Cirilo Gómez Anaya y los diputados secretarios José María Ximénez y Luis de Cortázar. Nuevo León marchaba ya por los caminos de la Independencia y daba los primeros pasos dentro del nuevo marco constitucional. El 4 de febrero del año siguiente (1825), la ciudad de Monterrey fue designada capital del Estado.

Y aunque el futuro parecía promisorio, era otra la realidad en la vida económica de la entidad. La minería -su antigua riqueza- había declinado de manera casi vertical, y las actividades más importantes eran la agricultura y la ganadería. La industria era prácticamente nula, y el comercio, rudimentario y poco significativo. Solamente existían 14 tiendas de ropa y 30 tendajos, por lo que se empezó a promover la formación de artesanos especializados, como panaderos, bordadores, plateros, curtidores, zapateros y carpinteros.

NUEVO LEÓN, ESTADO LIBRE Y SOBERANO

Nuevo León, ya como Estado Libre y Soberano, debía contar con una Constitución Política y un gobernador constitucional. La primera fue expedida el 15 de marzo de 1825, firmada por los diputados constituyentes doctor don José Francisco de Arroyo, presidente del H. Congreso del Estado, y José Manuel Pérez y Pedro Antonio de Eznal, secretarios. El primer gobernador constitucional del Estado de Nuevo León fue don José María Parás, joven político originario de Montemorelos, quien realizó una excelente labor en sus dos periodos. Nuevo León daba sus primeros pasos como Estado Libre y Soberano. Atrás había quedado el Reino. En el mes de septiembre de 1846, la ciudad de Monterrey pasó uno de los aniversarios de su fundación más tristes al sufrir la invasión norteamericana. Décadas después, la invasión y presencia de las tropas francesas en el centro del país obligó al presidente Juárez a refugiarse en Monterrey, donde permaneció del 12 de febrero al 15 de agosto de 1864. En esta fecha salió de la ciudad precisamente por el arribo de las fuerzas armadas galas.

EL GOBERNADOR REYES

Desde el momento de la Independencia, México experimentó una vida convulsa, de la que Nuevo León no estuvo exento. Sin embargo, a partir del 12 de diciembre de 1885, la situación política y económica de la entidad dio un vuelco dramático. Llegó al poder, como gobernador provisional, el general jalisciense Bernardo Reyes, quien desde mediados de octubre había sido enviado por el general Porfirio Díaz, como jefe de Operaciones Militares. Hombre de todas las confianzas del dictador, implantó en Nuevo León un régimen autoritario, pero que fue piedra de toque para el despegue económico de la entidad. Hombre de armas, pero también de letras, propició la estabilidad política en Nuevo León, apoyó la industrialización y procedió a la construcción del actual Palacio de Gobierno, inmueble de indiscutible valor arquitectónico que, según la opinión de los expertos, está destinado a convertirse, en un futuro no muy remoto, en museo. Los trabajos se iniciaron en 1895, y concluyeron con una brillante inauguración el 16 de septiembre de 1908. La turbulencia revolucionaria incendió al país a partir de 1910. Hechos de armas ocurrían a lo largo y ancho del territorio nacional, y el 24 abril de 1914, después de varios días de encarnizados combates, las tropas rebeldes tomaron la plaza de Monterrey y obligaron a la huida de las fuerzas federales. Al año siguiente, el 13 de marzo, llegaría a la ciudad, en medio de gran expectación, el Centauro del Norte, general Francisco Villa.

LAS PRIMERAS FÁBRICAS

Pobre de solemnidad es Nuevo León en lo que a recursos naturales respecta. Ha sido necesaria la visión, el empecinamiento y la reciedumbre de sus hombres para dar cauce a la vocación industrial del Estado, que arranca con la fundación, en junio de 1854, de la primera fábrica textil en el poblado de La Fama, municipio de Santa Catarina. Años más tarde nació -marzo de 1872- la Fábrica de Hilados y Tejidos El Porvenir, en El Cercado, poblado de Santiago. Fue éste el primer lugar del Estado donde se utilizó la energía eléctrica. En 1890 inició actividades la Cervecería Cuauhtémoc, y el 5 de mayo de 1900, la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, primera empresa de su tipo en América Latina, con capital de diez millones de pesos. Esta fundición, que durante décadas fue digna representativa del vigor y empuje de la industria regiomontana, cerró sus puertas definitivamente el 9 de mayo de 1986.Era gobernador Bernardo Reyes, cuando surgieron en la entidad las primeras instituciones de crédito. El Banco de Nuevo León empezó a operar el 18 de febrero de 1892, y el Banco Mercantil de Monterrey, el 31 de agosto de 1901. El edificio, que es uno de los más bellos en la sobria arquitectura regiomontana de principios de siglo, está ubicado en la esquina de las calles Zaragoza y Morelos.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los medios de comunicación marcan el pulso en el desarrollo y crecimiento de los pueblos. Sería imposible reproducir, en tan reducido espacio, los nombres de todos los que han existido en Nuevo León. Sin embargo, no se puede dejar de mencionar que el 3 de agosto de 1826 apareció la Gazeta Constitucional de Nuevo León, primer periódico publica-do en la entidad y que se mantiene hasta la fecha, a diferencia de muchos otros que tuvieron corta vida. Ha recibido diversos nombres, entre ellos: Gaceta Constitucional de Nuevo León; Semanario Político del Gobierno de Nuevo León; El Patrono del Pueblo; El Órgano Oficial del Gobierno del Estado de Nuevo León; El Órgano Oficial del Supremo Gobierno del Estado Libre de Nuevo León; Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Nuevo León; El Restaurador de la Libertad; Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Nuevo León; Boletín Extraordinario; Boletín Oficial; La Voz de la Frontera. Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Nuevo León y Coahuila; El Restaurador. Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Nuevo León y Coahuila; La Opinión. Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Nuevo León; La Gaceta; La Gaceta de Monterrey. Periódico Político, Literario y Comercial. En 1881 apareció el primer diario de la entidad, La Revista, que desapareció en 1886, y el 23 de abril de 1892 se publicó el primer número de The Monterrey News, escrito en inglés, que en 1902 cambió al español.

EDUCACIÓN Y CULTURA

A la par con su pujanza económica, Nuevo León ha impulsado una vigorosa vida cultural, caracterizada por incontables agrupaciones privadas que se desenvuelven en este campo, y por sus 18 instituciones de Educación Superior. Siendo gobernador Santiago Vidaurri, el 4 de noviembre de 1857 se expidió el decreto correspondiente a la creación del Colegio Civil, y sus actividades se iniciaron dos años más tarde, al disponerlo así el entonces gobernador, José Silvestre Aramberri. Entre las instituciones de educación superior más antiguas aún en activo, figura la Escuela Normal, que lleva el nombre de “Miguel F. Martínez”, como justo homenaje de reconocimiento a quien se ganó a pulso el título de “Benemérito de Nuevo León”. El plantel inició sus labores en 1870.Le seguirían la Universidad de Nuevo León, que inició cursos el 25 de septiembre de 1933, con cinco facultades: Filosofía, Medicina, Química y Farmacia, Derecho, e Ingeniería; el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, creado en septiembre de 1943, a iniciativa de don Eugenio Garza Sada; la Escuela Normal Superior de Nuevo León, en 1961; La Universidad Regiomontana y la Universidad de Monterrey, en 1969; la Universidad del Norte, en 1973; la Universidad Mexicana del Noreste y el Centro Universitario México Valle, en 1976, más otras aparecidas en fechas recientes.

ACONTECIMIENTOS

A lo largo de 410 años y en el seno de una comunidad actuante, son incontables los acontecimientos que, de una forma u otra, han quedado inscritos en las páginas de la historia. Algunos de ellos — por aludir sólo a algunos de los ocurridos en la segunda mitad del Siglo XX– han sido los siguientes:

El 17 de diciembre de 1959 murió en la ciudad de México el regiomontano universal, don Alfonso Reyes.

El 5 de junio de 1971, como resultado de graves disturbios estudiantiles y por hondas diferencias con el presidente Luis Echeverría, el licenciado Eduardo A. Elizondo presentó su renuncia irrevocable como gobernador constitucional del Estado. Lo sucedió el licenciado Luis M. Farías, quien por ese tiempo se desempeñaba como senador de la República. Durante su gestión gubernamental, puso en servicio el primer complejo vial, que solucionó serio problema de vialidad en Gonzalitos y Constitución.

El 17 de septiembre de 1973 fue asesinado el empresario don Eugenio Garza Sada. Su muerte, ocurrida cuando apenas había iniciado el gobierno del doctor Pedro G. Zorrilla Martínez, produjo hondo impacto en la sociedad regiomontana y en los círculos empresariales y políticos de todo el país. A su funeral, que constituyó impresionante muestra de solidaridad de todos los estratos sociales de Monterrey, asistió el presidente Luis Echeverría. La oración fúnebre estuvo a cargo de don Ricardo Margáin Zozaya.

El 31 de enero de 1979, el papa Juan Pablo II visitó Monterrey por primera ocasión. Una multitud, que algunos observadores calcularon en medio millón de personas, se congregó en el lecho del Río Santa Catarina para escuchar su mensaje. El pontífice apareció en el Puente San Luisito, al que el pueblo denomina desde entonces “El Puente del Papa”. Una nueva visita papal se produjo el 9 de mayo de 1990.

Después de múltiples gestiones encabe-zadas por el licenciado Raúl Rangel Frías, “Benemérito del Estado de Nuevo León”; el doctor Luis Eugenio Todd y el licenciado Jorge Pedraza Salinas, fue otorgado en custodia a la Universidad Autónoma de Nuevo León el acervo bibliográfico de don Alfonso Reyes. Con este acervo como alma y fundamento, el 13 de noviembre de 1980 fue inaugurada la Capilla Alfonsina, en terrenos de la UANL.

Durante la gestión gubernamental de don Alfonso Martínez Domínguez, se procedió a la construcción de la Gran Plaza y se instrumentó el Plan Hidráulico, a fin de solucionar el problema de la falta de agua en el Monterrey metropolitano. Las obras incluyeron la construcción de la Presa Cerro Prieto, la Planta Potabilizadora de San Roque y el acueducto Linares-Monterrey, con una longitud de 133 kilómetros.

En la noche del 16 de septiembre de 1988 -era gobernador el licenciado Jorge A. Treviño Martínez- llegó a Nuevo León el huracán Gilberto. El meteoro provocó severos daños materiales en el área metropolitana y en los municipios de Allende, Montemorelos, Linares, General Terán y Cadereyta. Dejó también una estela de muerte, al arrastrar las enfurecidas aguas del Río Santa Catarina numerosos vehículos con todo y sus ocupantes. A la fecha se ignora -y nunca se sabrá- el número total de víctimas.

El 25 de abril de 1991, el presidente Carlos Salinas inauguró la primera línea del Metro, construida durante la gestión gubernamental de Jorge A. Treviño. Éste, por cierto, entregó a la ciudad, en el último día de su régimen, los terrenos del Campo Militar, convertido en el Parque Niños Héroes.

Lo sucedió en el cargo Sócrates Rizzo García, quien se vio obligado a solicitar licencia el 18 de abril de 1996, en medio de serias denuncias de corrupción. Benjamín Clariond Reyes fue designado gobernador sustituto.

En un hecho sin precedentes en la historia de Nuevo León, el candidato del Partido Acción Nacional, Fernando Canales Clariond, ganó el 6 de julio de 1997 la elección de gobernador. Asumió el cargo el 4 de octubre del mismo año.

REFLEXIÓN FINAL

La historia de Nuevo León registra innumerables acontecimientos; trágicos algunos, felices y promisorios muchos otros. La conjunción de razas, la feroz lucha de sus hombres por vencer a la naturaleza y la geografía hostil, han puesto a prueba su voluntad y su carácter y han hecho que levanten siempre su mira en busca de la superación y el bienestar personal, familiar y colectivo. Esta lucha -lucha de siglos- no ha sido fácil. En ocasiones, el nuevoleonés ha sufrido derrotas dolorosas, pero siempre ha sabido levantarse con dignidad y con la frente en alto para reanudar la contienda, hasta alcanzar el éxito. Este afán constante de superación se refleja no sólo en lo económico, a través de su industria, banca y comercio, – de los más poderosos e importantes del país-; de su ganadería, cuya calidad ha sido reconocida nacional e internacionalmente, y de su agricultura. Tales características y un intenso movimiento cultural han convertido al Monterrey metropolitano en poderoso polo de atracción para habitantes de todo el estado, así como para personas procedentes de todos los rumbos del país.

HIJOS ADOPTIVOS DE NUEVO LEÓN

Abundan los ejemplos de personajes que, nativos de otros lares, incluso del extranjero, se han asentado en Nuevo León, se han nutrido de sus raíces y a la vez le han dado prestigio. A todos ellos, a quienes vienen con el deseo de sumar su esfuerzo productivo y sus ansias de superación a los trabajos de sus ciudadanos, Nuevo León los ha recibido siempre con los brazos abiertos y los ha integrado a su esforzada comunidad. Con esos sus hijos propios y sus hijos por adopción, Nuevo León se encuentra en los albores del siglo XXI con la mira en el porvenir y con la frente en alto, tal como reza el lema de su escudo: “Semper Ascendens”.

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