
Sultán Kösen: el gigante ha sido salvado
Ahora que mide 2.51 metros, y que por fin ha dejado de crecer, Sultán Kösen, el hombre más alto del mundo, va a poder llevar una vida casi normal. En efecto, médicos del Hospital Universitario de Virginia, en los Estados Unidos, han logrado bloquear la producción de las hormonas del crecimiento, responsables de su estatura.
Por Clémentine Rebillat – Parismatch.com
(Tomado de Paris Match. Traducción de Félix Ramos Gamiño).
Sultán Kösen ha sido salvado. A los 29 años, este joven turco, que no dejaba de crecer, puede ya respirar aliviado. Él, que crecía en promedio un centímetro al año, y que mide en la actualidad 2.51 metros, podrá finalmente llevar una vida casi normal, reporta la CBS News.
En efecto, médicos del Hospital Universitario de Virginia, Estados Unidos, han utilizado un nuevo tratamiento, a fin de bloquear su producción de hormonas del crecimiento, responsables de su desmesurada estatura.
Mary Lee Vance, quien figura entre los doctores que han tomado bajo su cuidado al joven hombre, empezó a interesarse por su caso en 2010, y lo hizo viajar a los Estados Unidos a fin de encontrar una solución. Durante varios meses lo sometió a sesiones de rayos, a fin de eliminar el tumor localizado en su cerebro, responsable de su enfermedad.
“Este tumor ni era canceroso ni era un tumor del cerebro”, comentó la doctora en una conferencia de prensa. Fue provocado por una mutación espontánea de su organismo.
Corría peligro de muerte
En 2008, Sultán Kösen ya había sido operado, reporta el Daily Mail. Fue una intervención que, sin embargo, fracasó, ya que el joven turco siguió creciendo. “Era urgente obrar, ya que su cuerpo se deformaba”, hizo saber Mary Lee Vance. En efecto, este gigante se veía obligado a desplazarse con muletas, ya que sus articulaciones no habían seguido el desarrollo del resto de su cuerpo.
Pero, lo que es peor, corría peligro de morir en cualquier momento, como fue el caso del norteamericano Robert Pershing Wadlow, muerto a los 22 años, cuando medía 2.72 metros.
“Mientras más crecía, más enfermo se ponía –ha confiado Jason Sheehan, neurocirujano integrante del equipo que lo atendió en el hospital-; el cuerpo humano no está hecho para soportar a una persona tan alta. Cada día de su vida aumentaba el peligro”.
Por lo demás, ya curado, Sultán Kösen ha hecho saber que confiaba en regresar a vivir en su pueblo de Mardin, en Turquía, donde, antes de su tratamiento, trabajaba en la granja de sus padres.
