La marmota, ingenioso animal

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Por Urs Willmann | Die Zeit

(Tomado de Courrier International. Traducción de Félix Ramos Gamiño)

La marmota es ampliamente conocida por ser un manjar. La idea de proponerla así al águila real y al oso gris nació en 1948: se trataba de evitar que estos predadores se fueran sobre los rebecos, diezmados ya por los cazadores. Así, y hasta el año 1984, se introdujeron más de 500 marmotas en los Pirineos franceses. Esto ha tenido consecuencias.

Gracias a las proteínas aportadas por este roedor, que había desaparecido de la región desde el fin del pleistoceno, águilas, osos, zorras y linces se multiplicaron. Sin embargo, no se conformaron, según estaba previsto, con la Marmota marmota, y se lanzaron sobre las perdices de la nieve. 

Esto demuestra, si aún hubiera necesidad de ello, que la introducción de una especie tiene efectos imprevisibles. Más de 60 años después de la llegada de la marmota, un equipo de ecologistas y de geógrafos españoles, dirigido por Isabel Barrio, explica en la revista Mammal Review cómo ésta ha influido en la flora y la fauna de su nuevo hábitat. Las marmotas se adaptaron perfectamente y se multiplicaron a discreción.

Seducidas por la vertiente ibérica de los Pirineos, hicieron su aparición en España a partir de los años de 1960. Una vez que la nieve dejaba de cubrir la hierba, era posible verlas tomando el sol y sus alimentos. En la actualidad, su territorio se extiende sobre unos ocho mil 200 kilómetros cuadrados.

En comparación con sus vecinos de los Alpes, que tienen en promedio un  hijo y medio por parición, las marmotas de los Pirineos, más fértiles, tienen dos hijos y medio por camada. Su apetito tiene una influencia positiva sobre la flora: como cada una consume cientos de gramos de verdura cada día, liberan espacio para plantas raras, que pueden prosperar al lado de las especies dominantes.

Igualmente, la fauna se benericia de la presencia de las marmotas: reptiles, anfibios, insectos y zorras rojas se sirven de las galerías de las marmotas para alojarse y encontrar refugio en caso de necesidad. Gracias a esta infraestructura, la Marmota marmota se ha convertido en “ el ingeniero del ecosistema”, declaran Isabel Barrio y sus colegas.

El gran desafío para el roedor es el declive de la agricultura de montaña. La alta montaña es objeto de reforestación. Ahora bien, las marmotas aman los espacios abiertos. Así pues, serán de las primeras en resentir estos cambios, temen los investigadores. De suyo, no tienen una vida fácil: desde que se han convertido en el plato principal de las águilas reales, todo mundo sabe que son comestibles, y es el apetito de los perros domésticos el que, con frecuencia, les resulta fatal.

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