Cinthya Araiza

Las preocupaciones están directamente asociadas a la planificación de lo que vamos a hacer, a la resolución de problemas y a la toma de decisiones, algo normal en el siglo 21. Sin embargo, existe un tipo de preocupación patológica que deriva de trastornos de la ansiedad llamada TAG (trastorno de ansiedad generalizada) que además se sustenta en tres afirmaciones: “si me preocupo las cosas salen mejor”, “si no me preocupa no me interesa”, “me preocupo para que no se dé”. Dicha preocupación entonces, surge como un intento por resolver algo, un problema que amenaza, pero que sólo se convierte en problemática si no llega a buen término su función.
Por lo general, al detectar la presencia de un problema, comienza en automático, su afrontamiento. Precisamente es una pre- ocupación por un tema en específico, buscando soluciones mentales; el problema comienza si permanecemos en esta etapa previa a la ocupación real. Individuos que viven pensando, anticipando.
Se dice que en la etapa de pre-ocupación, no se puede actuar ya que significa que se encuentra en el “antes” del suceso. Es puramente mental. Simplemente no se puede hacer nada porque no ha sucedido nada; además, es probable que nunca suceda. Esta científicamente comprobado que la mayoría de las personas ocupa su mente preocupándose por cosas que no han ocurrido lo cual suena irónico. Al no haber posibilidades de actuar la ansiedad incrementa, lo cual convierte a nuestra sociedad en un grupo de individuos nerviosos, ansiosos, inseguros y tensos, factores desencadenantes del estrés.
Siendo que la ansiedad es un sentimiento ligado directamente al futuro, entonces no nos sorprendería saber que la preocupación es uno de los principales síntomas del TAG ó trastorno de ansiedad generalizada. Para quienes lo desarrollan ó más bien quienes se estancan en el TAG, la amenaza mayor es la incertidumbre de la situación. Se preocupan por sucesos con baja probabilidad por lo que si no ocurre, ellos interpretan que se debe al éxito de su preocupación; algo así como una confirmación supersticiosa porque la no ocurrencia del suceso no está relacionada con el preocuparse o no, sino con su misma baja posibilidad, lo que lleva a que cultiven más preocupaciones.
No es nada complicado entender esto, simplemente recapacitemos cuántas veces nos ha pasado… Combatir el TAG no es tan difícil como entenderlo, simplemente al pensar en solucionar un problema significa que se ha comenzado a enfrentarlo, si pensamos así, aumentamos la probabilidad de librarnos del peligro previsto y ya nos comenzamos a calmar puesto que se ha iniciado la etapa de resolución del problema. Lo cierto que es que se ha demostrado que la preocupación tiene un impacto directo sobre la ansiedad, se traduce en que impacta los latidos del corazón y la respiración, además de generar tensión muscular e inquietud.
Cabe destacar que las tres situaciones que no resuelve una preocupación: 1.no reduce para nada la probabilidad de los resultados negativos. 2. No aumenta la probabilidad de un afrontamiento exitoso. 3. No es efectiva para resolver problemas concretos. Al contrario, sólo generamos imágenes o palabras, alcanzando un alto nivel de abstracción. No se vale vivir deslindados por completo de las situaciones, sino comenzar a enfrentar con otra actitud las situaciones sin agravar nuestra salud. La preocupación es controlable cuando es posible evaluar los pensamientos, contrastar su realidad, redirigir la atención a sucesos más probables. Estar aquí y ahora es lo importante.
