Luis E. Todd
¿Estará vigente el concepto de escuela?
Me refiero a que en algunos países, como en Estados Unidos, un porcentaje importante de alumnos de educación básica la reciben en su familia y esto está autorizado. En otros países como Suiza, los padres pasan toda la mañana del sábado con sus hijos y sus maestros. En Francia las escuelas son de tiempo completo, es decir mañana y tarde y no hay reprobación prematura. Además en Finlandia bloquean algunos canales de televisión y ahí los súper canales de información se utilizan como educadores y no solo como recreación.
Sin embargo en México, nuestros alumnos llegan a las 8 de la mañana, inician sus clases a las 8:15, porque así esta el convenio sindical, tienen un recreo de media hora y salen a las 12 en punto. Es decir están en contacto con su maestro no más de 3 horas diarias, al margen de las faltas de asistencia de ambos. El viernes en la tarde, no hay muchas clases, por las reuniones sindicales.
Todos estos hechos muestran lo que unos estudios europeos han puesto en la mesa de discusión, que la televisión en donde nuestros hijos pasan más de 3 horas al día y la nueva sociedad de la informática, en que los que tienen computadora la utilizan frecuentemente para recreación y no para educación, está alterando en muchas áreas la escala de valores y generando un sistema extraescolar de conductismo reflexológico en donde los jóvenes pierden la creatividad.
La anterior situación pone en duda la importancia real del sistema escolar, en donde por supuesto el maestro es el más importante y al cual le estamos exigiendo en la actualidad evaluaciones de calidad en su desempeño, cuando la verdad es que al margen de la responsabilidad gremial, el sistema educativa mexicano durante muchos años ha preparado mal y sin conceptos universitarios al magisterio.
Todo lo aquí descrito nos obliga a que la reforma educativa actual se convierta en una Revolución Educativa, en la cual participemos todos: sociedad civil, medios, sistemas de informática y por supuesto bajo la dirección de los mentores y con una estructura de descentralización, individualización y dignificación académica magisterial. Solo así México tendrá la educación que se merece y que le permitirá soberanía nacional.
