J. Rubén Morones Ibarra
Tomado del Libro Una aventura hacia el espacio exterior
El propósito de este libro es el de presentar al lector una historia breve del esfuerzo del hombre por explorar el espacio exterior a nuestro planeta. En este no muy largo recorrido, ha habido momentos emocionantes, donde se han dado grandes pasos y se han conseguido notables logros. Todavía falta mucho por hacer, pero podemos asegurar que al hombre del mañana le esperan grandes aventuras en la conquista del espacio.
El ser humano se ha interesado siempre, por motivos prácticos y de supervivencia, en conocer el lugar donde vive. Sin embargo, la inquietud natural del hombre por comprender y entender lo que lo rodea, lo ha llevado a explorar mucho más allá de su entorno. La búsqueda de la explicación de los misterios del mundo impulsó al hombre a explorar el cielo. Todas las grandes civilizaciones de la antigüedad buscaron la explicación de los fenómenos celestes, y crearon mitologías sobre el origen del universo y sobre su forma. Todas las fantasías desarrolladas por los antiguos son perfectamente comprensibles, ya que no tenían los conocimientos necesarios para establecer modelos factibles del universo.
El interés por el estudio del cielo atrajo la atención de mucha gente, porque pensaba que la vida de los hombres estaba ligada al movimiento de los planetas o a las configuraciones estelares. Este asunto, que por supuesto debe ser muy atractivo para cualquier cultura, hizo que floreciera la astrología.
La astrología tuvo su origen en la antigua Babilonia, hace cinco mil años, y de ahí se extendió a Egipto, Grecia y toda Europa. Es perfectamente explicable por qué la astrología llamó la atención de mucha gente. Las personas se interesan en su futuro y si alguien les asegura que este futuro está asociado con la posición de los cuerpos astronómicos (por eso se llama astrología), fácilmente cederán a la tentación de enterarse de su destino.
Por supuesto, la astrología no es una ciencia. No tiene una base científica, y es solo una actividad adivinatoria a la que se dedican algunas personas para estafar a la gente inocente o ignorante. Pretender relacionar las posiciones de los astros con los acontecimientos de la vida de las personas y su influencia en la vida de éstas, carece por completo de sentido.
En la época del dominio de la astrología, antes de tomar una decisión, las personas tenían que consultar a los adivinadores, profetas o astrólogos, que eran los que sabían leer el cielo y entender lo que dicen las estrellas. En los asuntos de negocios, viajes y en cualquier decisión importante, se consultaba al adivinador, y éste decía cuándo las posiciones de las estrellas indicaban el momento favorable.
Con etas creencias, el hombre no hubiera podido explicar nunca lo que ocurre en el cielo, ni predecir los eclipses, y mucho menos enviar una nave a la Luna.
Primeros intentos por entender el universo
El modelo de universo que se aceptó por más de mil cuatrocientos años fue el del astrónomo y matemático griego Tolomeo, quien vivió del año 100 al año 170 D.C. En este modelo, que lleva el nombre de geocéntrico, la Tierra era el centro del universo y todo giraba alrededor de ella. Este modelo fue descartado cuando Copérnico propuso la teoría heliocéntrica para nuestro sistema planetario. En el modelo de Copérnico, la Tierra y los demás planetas giran alrededor del Sol.
Poco después, con el invento del telescopio, por Galileo, con las ideas desarrolladas por Kepler y los trabajos de Isaac Newton, quedó confirmada la teoría de Copérnico. Aun cuando la creencia de que la Tierra era el centro del universo duró más de mil años, con la astronomía moderna sabemos que nuestro planeta pasó a ser uno más de los miles de millones que hay en nuestra galaxia y en el universo. Con las observaciones astronómicas, la Tierra resulta ser un cuerpo cósmico donde habita el hombre, que no tiene nada de especial desde el punto de vista astronómico, y es sólo una ínfima parte del universo.
El interés por explorar el espacio
La astronomía es la más antigua de las ciencias. Antes de que se inventara la escritura, el ser humano ya manifestaba sus inquietudes por los fenómenos del cielo. Al principio, se pensaba que el cielo estaba habitado por los dioses, que dictaban el destino de los hombres. Hoy en día, esa época ha quedado atrás, y el ser humano busca ahora alcanzar los cuerpos cósmicos. En este esfuerzo se han logrado metas espectaculares. Hemos llegado a la Luna y a Marte; el cielo está poblado de satélites artificiales, que se han colocado ahí para facilitar las comunicaciones, para explorar el espacio, y para tener más información sobre lo que pasa en la Tierra. Se construyen estaciones espaciales que orbitan la Tierra, y en ellas el hombre ha podido vivir y trabajar por períodos de varios meses.
Esta aventura de conquista del espacio apenas empieza, y las nuevas generaciones vivirán momentos emocionantes con los nuevos descubrimientos del cosmos.
El sueño de volar aparece en el ser humano en el momento mismo en que observa el vuelo de las aves. En las épocas remotas de la humanidad, este sueño es sólo eso, un sueño; es decir, una posibilidad que no tiene ninguna base material para realizarse. Sin embargo, esta quimera empieza a convertirse en una posibilidad real cuando se descubren las leyes de la mecánica; es decir, las leyes del movimiento. La evolución de las ideas y del estudio del movimiento desembocó en un conjunto de conocimientos que se concretaron en leyes, con las aportaciones intelectuales de Isaac Newton.
El siglo XX nos trajo la era de la electrónica, la era atómica y la era del espacio. Fue, sin duda, un siglo de grandes avances en la ciencia y la tecnología, que será recordado también como el siglo de la física, ya que se dieron impresionantes avances en el campo de esta ciencia.
El libro que el lector tiene en sus manos consta de 8 capítulos, independientes unos de otros, y pueden leerse por separado, a gusto personal. Se inicia con una breve descripción histórica de los acontecimientos más relevantes para la astronomía y el conocimiento de nuestro universo. Posteriormente, se introducen las ideas modernas sobre el origen, evolución y la estructura del universo; los objetos astronómicos, como galaxias, estrellas y planetas, así como también las dimensiones de estos cuerpos cósmicos. En este rápido recorrido, se introducen también, someramente, las ideas modernas sobre el origen de la vida y de por qué el hombre ha incluido en el programa de exploración espacial la búsqueda de vida extraterrestre.
Para consultar la colección de libros:
