El general invierno

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Ismael Vidales

Monterrey es una ciudad en la que los pocos días de  frío, llegan a calar verdaderamente hondo, y no son extrañas las cuotas de muerte. El frío a muchos les parece terrible, a otros les parece fenomenal.

Hay en el mundo regiones en las que el frío es realmente frío, desciende varios grados bajos cero. 

Como ejemplo algunas regiones de Rusia. Este gélido país que ha dado en llamar a la temporada de frío como «El General Invierno», más adelante le explico el por qué del nombrecito.

La temporada de frío en Rusia dura cinco meses: de noviembre a marzo. En la región de Yakutia el frío llega a alcanzar de 55 a 69 grados centígrados bajo cero. A mí me parece inverosímil, pero así lo cita la fuente consultada, espero que sean grados Fahrenheit y no Celsius.

Al oeste de los Montes Urales el frío alcanza los 15 grados centígrados bajo cero.

El nombre de «General Invierno» con que se designa a esta temporada de cinco meses de frío viene de la idea de que el invierno ha contribuido con  los rusos en más de una ocasión para vencer a sus enemigos en las diversas guerras que han protagonizado a través de los siglos.

-Por ejemplo, en la Gran Guerra del Norte, sostenida en 1,700 entre el imperio sueco de Carlos XII contra Rusia encabezada por Pedro el Grande. La estrategia de los rusos fue la de retirarse, sin presentar batalla, quemando todo en su huida y eliminando cualquier rastro de provisiones. De los 35,000 soldados suecos, sólo sobrevivieron al «General Invierno»  19,000.

-En 1812 la Gran Armada de Napoleón Bonaparte invadió Rusia con 610,000 hombres. El ejército ruso utilizó la misma estrategia.  Napoleón terminó con 100.000 hombres, el resto lo mató «El General Invierno».

-En 1941 Hitler, atacó a las fuerzas soviéticas que utilizaron una vez más la estrategia de huir y dejar al invasor a merced del «General Invierno». Hitler perdió en esta ocasión alrededor de 734,000 hombres.

Hoy mismo Rusia documenta las temperaturas más bajas del planeta en  la base antártica Vostok, en  Siberia, región utilizada como zona de exilio político hasta principios del siglo XX. Oymyakon. Yakutsk conocida como la ciudad más fría del mundo.

En Noruega existe la zona de Hell, nombre que se traduce como «infierno».

En Alaska, posesión de EU, la zona de Barrow, está construida sobre un permafrost o sea una capa de hielo congelado permanentemente de alrededor de 400 metros de grueso. En esta ciudad el sol se oculta a fines de noviembre y vuelve a asomar recién a fines de enero.

En estas regiones de Rusia, Noruega y Alaska, ¡Sí que hace frío!

Aquí, la verdad, el frío no llega a tanto, y para calmarlo bien pudiera seguir la estrategia sugerida por el poeta Mario Benedetti en Los formales y el frío que a letra dice:

 

Quién iba a prever que el amor, ese informal

se dedicara a ellos tan formales,

mientras almorzaban por primera vez

ella muy lenta y él no tanto

y hablaban con sospechosa objetividad

de grandes temas en dos volúmenes.

 

 

Su sonrisa, la de ella,

era como un augurio o una fábula

su mirada, la de él, tomaba nota

de cómo eran sus ojos, los de ella,

pero sus palabras, las de él,

no se enteraban de esa dulce encuesta.

 

Como siempre o como casi siempre

la política condujo a la cultura

así que por la noche concurrieron al teatro

sin tocarse una uña o un ojal

ni siquiera una hebilla o una manga

y como a la salida hacía bastante frío

y ella no tenía medias

sólo sandalias por las que asomaban

unos dedos muy blancos e indefensos

fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto

ellos optaron por la confidencia:

extra seca y sin hielo por favor.

 

Cuando llegaron a su casa, la de ella,

ya el frío estaba en sus labios, los de él,

de modo que ella fábula y augurio

le dio refugio y café instantáneos.

 

 

 

Una hora apenas de biografía y nostalgias

hasta que al fin sobrevino un silencio,

como se sabe, en estos casos es bravo

decir algo que realmente no sobre.

 

Él probó: sólo falta que me quede a dormir

y ella probó: por qué no te quedas

y él: no me lo digas dos veces

y ella: bueno por qué no te quedas.

 

De manera que él se quedó en principio

a besar sin usura sus pies fríos, los de ella,

después ella besó sus labios, los de él,

que a esa altura ya no estaban tan fríos

y sucesivamente así

mientras los grandes temas

dormían el sueño que ellos no durmieron.

 

Ya le di una opción para superar amablemente el frío, allá usted si la sigue o duerme engarruñado y tiritando.

 

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