Gobernantes por unos días

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Jorge Pedraza Salinas

La inestabilidad política fue el signo predominante en México y en Nuevo León en la segunda década del siglo XX. Las pugnas y enfrentamientos entre los jefes revolucionarios fueron la causa principal de este fenómeno. En Nuevo León, al igual que en el resto de la República, los cambios de gobernador se sucedían con sorprendente rapidez. Esto sucedió hace 100 años, en 1915.

Hay casos de mandatarios estatales que duraron cuatro o cinco días en el cargo. Dos de los gobernantes, don Raúl Madero y el General Ildefonso V. Vázquez, eran originarios de Coahuila.

GOBERNADORES POR CORTO TIEMPO

A principios de 1915 y ante la inminente llegada de las fuerzas villistas encabezadas por el general Felipe Ángeles, el gobernador Antonio I. Villarreal abandonó la ciudad de Monterrey, y lo mismo hicieron el secretario general de Gobierno, Antonio de la Paz Guerra, y el alcalde primero de Monterrey, don Alfredo Pérez.

De acuerdo con documentación existente en el archivo del Congreso del Estado, el cargo de gobernador fue ocupado, con carácter de interino, por el general y doctor Rafael Cepeda de la Fuente, quien fungió por sólo seis días, del cinco al 10 del mencionado mes.

También efímero fue el mandato de don José Videgaray, a la sazón alcalde primero de Monterrey, quien por designación de miembros de la Cámara de Comercio y de otros notables de la ciudad, y ante la falta de autoridades y garantías para la población, ocupó el cargo del 11 al 14 del mismo mes y año.

RAFAEL CEPEDA Y JOSÉ VIDEGARAY

Pocos datos biográficos existen en el caso del doctor y general Rafael Cepeda de la Fuente, quien paralelamente a su fugaz función de gobernador interino, asumió la de comandante militar.

Por lo que respecta a José Videgaray, hijo de José María Videgaray y de Josefa Gortari, se sabe que nació en Monterrey el 13 de julio de 1883. Realizó estudios en el Colegio de Adolfo Viard y en el Colegio Civil de Monterrey. Fue director e interventor en diferentes empresas industriales de la ciudad, y posteriormente fue electo alcalde primero de Monterrey en sustitución del doctor Ramón Treviño. Estaba en tal encomienda cuando las fuerzas villistas amenazaron Monterrey, motivo por el cual abandonó la plaza el general Antonio I. Villarreal.

El general y doctor Rafael Cepeda de la Fuente fue designado gobernador interino, y el día 11, Videgaray fue designado Alcalde Primero de Monterrey en funciones de gobernador.

Posteriormente, Videgaray habría de desempeñar diversos cargos públicos, tales como administrador aduanal en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, jefe de la agencia comercial de Agricultura y Fomento, visitador de Hacienda en Chiapas y, en 1924, alcalde interino de Tuxtla Gutiérrez.

A su regreso a Monterrey, fue por algún tiempo administrador del Hospital Civil, ahora Hospital Universitario “José Eleuterio González”. En su ciudad natal lo sorprendió la muerte el cinco de octubre de 1934.

FELIPE ÁNGELES ASUME LA GUBERNATURA

El 15 de enero las tropas villistas se apoderan de la ciudad de Monterrey. El general Felipe Ángeles asume la gubernatura del estado de Nuevo León y la Comandancia Militar. Lo acompaña el general Raúl Madero.

Tras la derrota, los jefes carrancistas pretendieron hacerse fuertes en Monterrey, ciudad sobre la cual marcharon las fuerzas de Felipe Ángeles. En este lapso, como ya se mencionó anteriormente, Antonio I. Villarreal abandonó la capital nuevoleonesa, donde en un período de 10 días se sucedieron los efímeros mandatos del general Rafael Cepeda y don José Videgaray.

Por fin, el día 15 de ese mismo mes y año, Felipe Ángeles decidió entrar a Monterrey, donde de inmediato asumió la gubernatura y la comandancia militar. Su llegada se produjo en un momento clave pues, ante la falta de alimentos, se habían registrado numerosos saqueos en los comercios de la ciudad, lo que tenía en gran zozobra a los dueños de los mismos.

Desde un balcón del hotel Iturbide, donde se hospedó, Felipe Ángeles arengó al pueblo y ofreció poner remedio a los saqueos, así como dictar las disposiciones pertinentes para que existiera suficiente dotación de alimentos, particularmente de maíz y frijol. En estas circunstancias, y ante la falta de autoridad municipal en Monterrey, Ángeles propuso la celebración de un plebiscito, para la designación del nuevo Ayuntamiento.

Se postularon a este efecto don José Videgaray y don José F. Sepúlveda, apoyado este segundo de manera abierta por las fuerzas villistas. La campaña de Sepúlveda tuvo como fundamento la promesa de reparar las calles de la ciudad ¿dónde hemos escuchado esto?), que por entonces mostraban deplorable estado, en tanto que Videgaray prometió hacer todo lo humanamente posible por solucionar el problema del hambre, así como el relativo al encarecimiento de los artículos de primera necesidad. Videgaray obtuvo el triunfo, mismo que fue reconocido sin ambages por Felipe Ángeles.

El mandato gubernamental de Ángeles no fue prolongado, ya que el 16 de febrero del mismo año cedía el mando al general Raúl Madero, hermano de don Francisco I. Madero.

RAÚL MADERO, GOBERNADOR

A Felipe Ángeles, quien gobernó la entidad por espacio de un mes, lo sucedió el general Raúl Madero, hermano del iniciador del movimiento revolucionario, don Francisco Ignacio Madero.

Celso Garza Guajardo recuerda que el 16 de febrero de 1915, se llevó a cabo la elección de gobernador, a iniciativa del general Felipe Ángeles, quien por entonces detentaba el cargo:

“En la ciudad de Monterrey, Estado de Nuevo León, a los dieciséis días del mes de febrero de mil novecientos quince, reunidos en el carro “Ramos Arizpe”, que sirve de alojamiento al general Felipe Ángeles, los suscritos, generales jefes de las brigadas y regimientos que forman la división de operaciones en el Estado de Nuevo León, y a fin de dar cumplimiento a lo prescrito en el artículo 13 del Plan de Ayala, aprobado por la Convención Nacional Revolucionaria, se procedió a la elección de Gobernador Provisional y Comandante Militar de este Estado. “De la votación de los presentes al acto resultó electo el ciudadano general Raúl Madero, por mayoría de siete votos contra uno a favor del ciudadano general Felipe Ángeles”.

El mandato de Madero se prolongó hasta el 29 de mayo de ese mismo año, en que le sucedió en el cargo el general Ildefonso Vázquez. Sin embargo, desde unos días antes, el 18 de mayo, Madero había establecido el Gobierno de Nuevo León en la Hacienda de Anhelo, Coahuila.

Lo más notorio de su breve período gubernamental fue, sin duda alguna, la estancia de Francisco Villa en Monterrey, que se prolongó por espacio de 11 días.

El “Centauro del Norte” llegó a la ciudad el 13 de marzo de aquel año. La gente le dio jubilosa bienvenida en la estación del Ferrocarril “Unión”. También estuvieron presentes en la recepción los generales Ángeles y Madero, quienes lo acompañaron a Palacio de Gobierno.

DESIGNAN GOBERNADOR A ILDEFONSO V. VÁZQUEZ

El 29 de mayo, el primer jefe del Ejército Constitucionalista, don Venustiano Carranza, designa gobernador y comandante militar de Nuevo León al joven general Ildefonso V. Vázquez. Es destituido José Videgaray como alcalde y en su lugar se designa a Eugenio Pérez Maldonado.

Vázquez asumió el cargo el 29 de mayo de 1915, pero por unos breves días, ya que el 8 de junio de ese mismo año entregaba el mando al general Pablo A. de la Garza, designado por el primer jefe del ejército constitucionalista.

Elevado ese día al rango de general de División, se puso al frente de las tropas para combatir a los villistas recién desalojados de Monterrey. En efecto, éstos se hicieron fuertes en la hacienda de Icamole, jurisdicción del municipio de Villa de García. Durante este combate, Vázquez subió a un lugar conocido como Cerritos, para observar mejor el campo de batalla, pero fue herido por una bala que le atravesó el vientre.

Fue conducido de inmediato al Hospital González, de Monterrey, pero por la gravedad de la herida no pudo sobrevivir. Murió en el nosocomio el 15 de junio de 1915.

PABLO A. DE LA GARZA, GOBERNADOR

El primero de junio, de nuevo hay cambio de gobernador. El primer jefe del Ejército Constitucionalista, don Venustiano Carranza, nombra ahora al general y licenciado Pablo A. de la Garza. Sustituye en el cargo al general Ildefonso V. Vázquez.

Por instrucciones del primer jefe del Ejército Constitucionalista, don Venustiano Carranza, el general Idelfonso V. Vázquez entregó la gubernatura de Nuevo León al también general Pablo A. de la Garza, el 8 de junio de 1915. El nombramiento respectivo había sido expedido con fecha del día primero de ese mismo mes. (1)

El período gubernamental de De la Garza se caracterizó por una época de relativa estabilidad, que permitió un ligero crecimiento de las actividades productivas en la Entidad. El cambio fue más notorio si se compara con los meses anteriores, en los cuales los cambios en la gubernatura de Nuevo León se producían con velocidad de vértigo, inmersa como estaba la entidad en la vorágine de la lucha revolucionaria. De hecho, la plaza de Monterrey había sido fuertemente disputada por los bandos de Francisco Villa y los de Venustiano Carranza.

El nombramiento a favor de Pablo A. de la Garza, para que asumiera la Comandancia Militar, así como la gubernatura de Nuevo León estaba plenamente justificado, pues no se trataba de ningún improvisado, ni en las armas, ni en la jurisprudencia ni en la administración pública.

 

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