Dudas y preguntas

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Eugene_delacroix

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

La masacre del viernes 13 en París conmocionó al mundo, y ha desatado una ola de preocupación, discusión y cuestionamientos.

Y también de confusión. Se trata de un tema, y un conflicto, especialmente complejos, y que tienen detrás causas históricas, políticas, económicas, sociales, culturales… e, inevitablemente, religiosas.

El llamado Estado Islámico de Irak y Siria, o ISIS, por sus siglas en inglés, autor de los atentados terroristas que sembraron simultáneamente el pánico en diversos puntos de París, es sin duda una organización nacida del fundamentalismo religioso. ISIS surge de una minoría de la población musulmana sunita (o suní), la cual representa al 85% de los musulmanes del mundo (mientras que la otra gran rama del islam, los chiitas o chiíes, representan el 15% restante). La interpretación extrema del islam adoptada por ISIS pervierte el concepto de yihad –que representa el deber de los musulmanes de mantener la religión y servir a dios– convirtiéndolo en equivalente a “guerra santa”, y considera a todo aquel que no profese dicha fe como un “infiel” que debe ser convertido o ejecutado, considera que la democracia es una forma inaceptable de gobierno, y busca imponer un estado religioso islámico –elcalifato– a todo el mundo. Hay que decir que gran parte de sus seguidores, incluyendo a quienes participan en ataques terroristas, lo hacen motivados en gran parte –junto con otras causas como el resentimiento social producto de la discriminación que sufren en países no islámicos– por sus convicciones religiosas.

Uno de los mayores daños que ISIS ha causado es promover, con sus ataques terroristas que se caracterizan por una crueldad extrema, el rechazo generalizado a la población musulmana en Europa y Estados Unidos, y en especial a los migrantes que, desde hace mucho, pero en mucha mayor cantidad desde la llegada al poder de estos extremistas, ha tenido que abandonar sus países –destacadamente, Siria– para buscar refugio en Europa. Así, ISIS promueve el odio y la discriminación contra los musulmanes.

Es poco lo que se pueda decir al respecto que no se esté diciendo ya en medios y redes sociales, y mucho más se dirá en los meses y años próximos. Pero, sin caer pues en generalizaciones que califican al islam como una religión de intolerancia y extremismo, pero sin negar que ISIS invoca su fe como la justificación final de sus acciones, cabría hacer algunas preguntas:

¿Cuáles son las verdaderas causas, históricas y estructurales, que explican el surgimiento de un grupo tan violento como ISIS, y su espectacular ascenso al poder?

¿Es el islam una religión que de alguna manera facilite el surgimiento de grupos extremistas violentos? Dicha violencia ha estado históricamente presente en muchas religiones, pero en general en el mundo cristiano ha quedado controlada por la adopción de valores como la separación iglesia-estado, lademocracia y los derechos humanos universales e inalienables. ¿Será posible que la gran mayoría de musulmanes sunitas no radicales, junto con los musulmanes chiitas, pudieran controlar y evitar en el futuro el surgimiento y empoderamiento de otros grupos y gobiernos radicales como el de ISIS?

Obviamente reducir la cuestión a una lucha religiosa, o de Oriente-Occidente, es erróneo y simplista. Pero también es cierto que la ideología religiosa de grupos como Al Qaeda o ISIS se opone fundamentalmente a muchos de los valores que forman el núcleo de la forma de vida que identificamos como “occidental”. Aunque resulte una cuestión extremadamente incómoda, habría que preguntar, desde un punto de vista puramente político: ¿realmente será posible, en aras de un respeto a la diversidad cultural y religiosa, reconciliar los valores del islamismo extremo, y del islam en general, con los de la democracia? Quisiéramos pensar que sí; en todo caso, la pregunta clave sería ¿cómo?

Quizá el fenómeno más notorio en relación con los atentados de París es la violenta ola de discusión desatada en redes sociales entre aquellos que eligieron –elegimos– solidarizarnos con las víctimas, y con la ciudad y el país agredidos, así fuera por medio de gestos meramente simbólicos como difundir memes o poner la bandera de Francia en nuestras fotos de perfil en redes sociales, y quienes consideran esto como una muestra de intolerancia e insensibilidad ante otras matanzas igual de crueles ocurridas en países islámicos, y ante los abusos de Francia, Estados Unidos y en general de “Occidente” contra el mundo árabe-islámico. Algo merecedor de las más ásperas críticas, descalificaciones e insultos.

¿Realmente el que la gente comente y se solidarice más fácilmente con las muertes ocurridas en París que con las que ocurren en Siria es muestra de insensibilidad o discriminación? Después de todo, las conexiones entre países como el nuestro y Francia son mucho más abundantes que con Siria, igual que la presencia de medios, reporteros y corresponsales internacionales que en Damasco. Es más fácil enterarse de lo que ocurre en París que en los países árabes.

Por otro lado, hay estudios serios que muestran que las personas natural, inevitablemente, sienten mayor empatía con las desgracias que ocurren en países cercanos al suyo, a gente con un perfil étnico similar a ellos y en culturas similares a la propia. Puede que el expresar apoyo sólo a ciertos países y valores sea injusto, pero quizá no de manera consciente o voluntaria.

Y no hay que olvidar que Francia representa simbólicamente muchos de los valores fundamentales de nuestra cultura; cultura que es, inevitablemente… occidental.

Al final, yo sólo puedo opinar que la solidaridad siempre es válida, aun si es imperfecta o “selectiva”. Que el terrorismo siempre es aborrecible, y que es distinto de la guerra y el crimen común. Y que más que enfrascarnos en discusiones sobre quien es más “justo” en su solidaridad, habría que trabajar a nivel global en buscar maneras de hacer compatible el respeto y la tolerancia a la diversidad política y religiosa con la convivencia pacífica que el mundo tan urgentemente necesita.

http://lacienciaporgusto.blogspot.mx/2015/11/dudas-y-preguntas.html

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