Gabriel Contreras
Es uno de los grandes creadores del cine contemporáneo.
Su inventiva, su talento y su capacidad de arrojo, le han permitido dominar distintos géneros, además de unificar a varias generaciones de cinéfilos, tanto a favor como en su contra.
Hoy, Woody Allen cumple 80 años, y no podría celebrarlo a solas ni en la intimidad, porque sus fans, sus seguidores y sus estudiosos están, estamos hoy por todas partes.
Woody Allen comenzó su trabajo con un perfil de comediante. Escribía lo que otros llevarían a la pantalla o al muro de comedia, y poco a poco las cosas lo fueron convirtiendo en actor, hasta acabar convirtiéndolo en algo así como un personaje, un actor de sí mismo, un extraño e infaltable personaje.
En efecto, el Woosy Allen de “El Dormilón” se parece al de “Bananas”, y ambos se parecen también al de”Pìcaros ladrones”, y sin embargo no para de divertirnos, incluso en estos días, en los que actúa bajo la batuta de John Torturro, o hace que otros, Owen Wilson por ejemplo, realicen el papel de “Woody Allen”.
Algo es seguro, que Woody Allen es único y es inimitable.
Hábil para escribir, para dirigir, para tocar el clarinete, para actuar y para improvisar… Es difícil o prácticamente imposible encontrar un artista con su capacidad polifacética en nuestros días. Es, quizás, el ave rara de su generación, o de varias generaciones.
Muchos, muchísimos lo miran con cierto desprecio, lo consideran repetitivo, obsesivo, enfermo, neurótico, internable. Y otros lo queremos precisamente por esas mismas razones.
Al fin y al cabo, este anciano de 80 años sigue riendo como un niño, y sigue sorprendiéndonos con sus comedias, pícaras e inocentes al mismo tiempo.
Gracias, Woody Allen, gracias por todo, y feliz cumpleaños, que cumplas un millón de años más.


