
MEC Gisela Aguilar Martínez
La mayoría de las veces que se escucha la palabra cáncer la relacionamos con los asociados al sexo femenino, como los son cáncer de mama y cervicouterino, en menor proporción en el que padecen los varones, como el cáncer de próstata y en muy pocas veces en el cáncer de testículo.
Estas glándulas masculinas o también conocidas como testículos, producen hormonas sexuales y semen. Son dos órganos con forma ovalada ubicados dentro del escroto, la bolsa de piel ubicada debajo del pene. Se puede desarrollar cáncer en uno o ambos testículos.
El cáncer de testículos afecta principalmente a hombres jóvenes, que tuvieron un desarrollo testicular anormal, un testículo no descendido o antecedentes familiares de cáncer
Los síntomas que se experimentan son: dolor, inflamación y/o nódulos en los testículos o la región inguinal. Los exámenes que utilizan los médicos son físicos, de laboratorio, de imagen y una biopsia para diagnosticarlo. La mayor parte de los casos son tratables, especialmente cuando se detectan con anticipación. Las opciones de tratamiento incluyen cirugía, radiación y quimioterapia.
Una de las consecuencias de los tratamientos también pueden causar infertilidad. Si desea tener hijos más adelante, deberá tomar en consideración acudir a un banco de esperma antes del tratamiento.

La edad en la que los hombres son más propensos a padecer el cáncer testicular es entre 20 y 30 años, sin embargo, este padecimiento es altamente tratable.
Los expertos indican que se trata del cáncer más común entre los hombres de entre 15 y 34 años de edad, siendo 33 el promedio de edad para el diagnóstico.
En México, el cáncer testicular es la segunda causa de ingreso al hospital en la población masculina de 15 a 19 años al egresar por dicha afección 12 de cada 100 mil varones.
En los hombres con un rango de entre de 20 y 39 años, los tumores malignos de testículos son los de las tasas de morbilidad más altas (22.25 de cada 100 mil en población de 20 a 29 años de edad y 14.17 entre los 30 y 39).
Los hombres con antecedentes familiares de la enfermedad o un testículo no descendido son los más propensos a ser diagnosticados.

Los hombres de todas las edades deben estar atentos al cáncer testicular, hacerse autoexámenes e informar los cambios a sus médicos. Incluso si los testículos no duelen, la hinchazón o un bulto en ellos, son motivo de preocupación.
La inflamación indolora es el síntoma principal del cáncer testicular, pero en algunos casos, el bulto o la inflamación causan dolor.
Las manifestaciones de dolor en la parte inferior del abdomen o la ingle o una acumulación repentina de líquido en el escroto es otro síntoma.
Los especialistas subrayaron que los hombres deben conocer el aspecto y la sensación habituales de sus testículos.
También es normal que los testículos tengan diferentes tamaños o que uno cuelgue más bajo que el otro y lo que pueden sentirse como bultos en realidad pueden ser vasos sanguíneos o tejidos. Sin embargo, recomendaron realizarse autoexámenes y estar atentos ante cambios en el tamaño, la forma y la consistencia.
Se recomienda acudir con el médico dentro de las dos semanas posteriores al notar cualquier cambio sospechoso, y agregaron que hay un pronóstico esperanzador para el cáncer testicular localizado, pues la tasa de supervivencia a cinco años es del 99 por ciento.

