Indira Kempis
El problema del narcotráfico no sólo se puede ver desde la perspectiva de la salud o la seguridad pública. Existe también un enfoque que es importante para ampliar la visión de lo que eso supone y de la reinvención de las alternativas que necesitan las ciudades para disminuir la violencia que se deriva de la oferta, demandas y consumidores de las drogas.
Uno de los puntos importantes sobre los que se debería trabajar desde las políticas locales es en la intervención social por medio de la infraestructura. La importancia de los espacios deportivos, educativos y culturales son apremiantes, siempre y cuando vayan acompañados de programas que puedan ser sustentables a lo largo del tiempo por la misma comunidad. El objetivo común debe ser el cerrar las puertas de ingreso al crimen organizado y las adicciones.
Habría que tomar en cuenta que las cifras son devastadoras para entender que con tales diagnósticos este problema requiere más que sólo buenas intenciones, manifestaciones diversas o proyectos que en ningún momento apuntan a esas tres áreas y que en pocos gobiernos se establece como algo prioritario. Mencionar, por ejemplo, que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en uno de sus estudios revela que vivimos con 25% de la población de los niños mexicanos en pobreza, es decir, uno de cada cuatro niños. Además, el rezago escolar se instala en cerca de 40 millones de mexicanos que no han terminado la educación básica, lo que implica que no saben leer y escribir.
Con sólo ese par de cifras podremos imaginarnos el caldo de cultivo que eso representa para la inserción a las filas de la delincuencia organizada. Es en esos espacios donde se abre la brecha a todo lo que implica el negocio de las drogas ilegales. Sin que eso tampoco suene a justificación de los motivos o razones personales, es importante que las autoridades gubernamentales lo lleven a la agenda para trabajar desde la creación de más espacios que permitan la inversión en escuelas, hospitales, centros culturales, parques, lugares para realizar deporte.
Desde la intervención y la participación social con ese enfoque se cierran puertas para que los niños y los jóvenes en la visión que da la cultura y la educación y en la canalización de ejercicio y salud mental que generan los parques y centros deportivos, otra manera de ver y vivir la vida en nuestro país.
