El placer de leer

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Ismael Vidales

Leer debiera ser una de las pulsiones naturales del ser humano, tenemos motivos para pensar que si fuimos arrullados en la cuna con canciones lindas, éstas tenían una letra y una melodía que nos llenaban plenamente, que nos hacían reír y soñar plácidamente.

Leer es un acto muy parecido al amor, a la amistad entrañable, al afecto que sentimos por algunas cosas u objetos cuyo valor no se sustenta en su precio sino en su significado, estamos de acuerdo en que estos sentimientos nos acompañan toda la vida, igual que ocurre con los buenos temas de lectura.

Cada que volvemos a los textos que nos gustan, vemos que aunque siguen ahí, parece que se han transformado y ahora nos aportan nuevos significados. Esto ocurre solamente con la buena lectura, esa lectura sabrosa que se paladea como el mejor de los manjares, que se inhala como el más delicado de los perfumes, que se siente como la más tersa de las manos acariciantes de un ser querido.

¿Quién ha olvidado las rimas, las adivinanzas, los trabalenguas y los cuentos? Nadie, verdad. Cada una de estas experiencias la guardamos más allá del texto en sí mismo, nos trae recuerdos, es parte nuestra. Nos gustaban, entonces ¿cuándo dejamos de leer?    ¿Por qué nos apartamos de la lectura? ¿Qué fue lo que pasó entre ella y nosotros? ¿Cuándo comenzó el aburrimiento?

Tal vez has escuchado que el mejor de nuestros amigos es el libro, y esta no es una frase vana, todo lo contrario, es la pura verdad. Un libro nunca te abandona, siempre está disponible, basta que quiera abrirlo y como una granada le saltan los conocimientos, las emociones, las verdades y las incógnitas. Pero es necesario que te animes a leer.

Alguien te ha invitado a fumar, a bailar, tal vez a beber, y no lo has rechazado, eso te gusta, no vamos a discutir aquí sobre las bondades o defectos de estas formas de gastar tu tiempo, pero igual, te invitamos a leer. Tal vez no te gusten todos los textos, como tampoco te gustan todas las canciones, ni todas las muchachos o los muchachos, pero, ¿acaso no fue emocionante explorar? Así, igual, explora en estos textos que hemos elegido exclusivamente para ti.

No hay fórmulas mágicas para desarrollar el gusto por la lectura, a leer –igual que a andar en bicicleta, se aprende montándose en ella- se aprende leyendo, no hay otra manera. Anímate a leer, una vez que te inicies, vas a experimentar una de las más grandes emociones de tu vida. Muchos de estos textos son de autor desconocido, pero igual, disfrútalos.

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