Servicios Ecosistémicos

Spread the love

Por Rodrigo Hiram Todd Lozano

La Ciencia de la Economía, es una ciencia social que ha dictado el rumbo de nuestro planeta en los últimos 200 años, buscando el bien social a través de la generación de la riqueza material. Desafortunadamente ésta ciencia padeció una falla importante; omitir el impacto ambiental en la búsqueda sus objetivos.

Hoy en día, conscientes de los daños ambientales que hemos causado, buscamos revertirlos y controlarlos a través de leyes represivas, necesarias para conservar lo que nos da vida: la naturaleza con toda su biodiversidad. Pero también estamos creando sistemas no netamente represivos para buscar la conservación de medio ambiente. Estos consisten en utilizar al mercado para crear un sistema de pagos por servicios ambientales o también conocidos como pagos por servicios Ecosistémicos.

En virtud de la irreversible fuerza de mercado, y del poder de compra independientemente de las crisis financieras circunstanciales, se han creado mercados para la cuantificación y pagos económicos por los servicios que generan los ecosistemas. Estos servicios naturales, a diferencia de los que estamos acostumbrados a pagar, si son estrictamente vitales para la supervivencia del ser humano en el planeta.

Por ejemplo, hablando en lo local, tenemos en nuestra región la cordillera de la Sierra Madre, misma que incluye el Parque Nacional Cumbres de Monterrey. Ésta zona geográfica, a demás de ofrecer valores estéticos y recreativos produce importantes servicios ambientales:

 

–           Captación de agua (entre 30 a 50% del agua consumida en el AMM de Monterrey es captada en esta región montañosa). Sin la cobertura vegetal se erosionarían los suelos, disminuiría el potencial de absorción hídrica hacía los mantos subterráneos actualmente utilizados y provocaría mayores inundaciones en la cuidad;

–          Regulación climática: Las regiones de preferencia forestal absorben el CO2 en su proceso de fotosíntesis, mitigando los efectos del calentamiento global (la destrucción mundial de bosques y selvas contribuye al 25% del problema de calentamiento global);

–          Control de temperatura;

–          Filtración del aire y agua;

–          Soporte de biodiversidad;

–          Detoxificación y descomposición de desechos;

–          Polinización de cultivos;

–          Dispersión de semillas y reubicación de nutrientes;

–          Regulación eólica;

–          Conservación de etnias y tradiciones culturales.

 

El pago por servicios ecosistémicos consiste en incorporar al mercado actual a estos servicios, para que a través de los recursos económicos se puedan financiar obras de conservación y/o educación ambiental. Estas pueden consistir en el fomento de actividades sustentables, buscando evitar la agricultura y ganadería, comúnmente dañina y culpable de tala de árboles, así como la explotación de recursos naturales para mitigar la condiciones de pobreza extrema en la que viven estas personas. Como medida de compensación se buscar pagar recursos financieros a aquellas personas en posesión de éstas tierras para que cuiden y desarrollan actividades tendientes a proteger los ecosistemas garantizando que sigan generando los servicios previamente descritos.

El anterior esquema financiero puede ser posible a través de diversos esquemas. En primera instancia mediante mecanismos de participación voluntaria, o en su defecto por mandato legal. El primero ya comenzó a funcionar el México mientras que el segundo tardará algunos años por las implicaciones legales, culturales y políticas. Los esquemas voluntarios actualmente se encuentran funcionando en algunas partes de México y del mundo de la siguiente manera:

 

–          Incorporación al recibo de agua una cuota de compensación ambiental destinada a la conservación de la zona que genera las recargas hídricas o en su defecto pago voluntario por industrias y/o agricultores con altos volúmenes de consumo con el fin de cuidar las zonas de recarga para seguir recibiendo agua;

–          Pago de un impuesto  o contribución voluntaria por la emisión de Gases de Efecto Invernadero; relacionado la emisión versus la absorción de estos gases (CO2) que genera un determinado bosque;

–          Cuotas que deben de pagar los prestadores de servicios eco-turísticos por los valores estéticos y recreativos que ofrecen las áreas naturales;

–          En los casos donde existen actividades de casería, cuotas adicionales conservar los ecosistemas que sostienen a la fauna.

 

Vale la pena mencionar que ya existen metodologías internacionales aprobadas por organismos certificadores para estandarizar el cómputo de gases emitidos y absorbidos así como el consumo de agua. Asimismo existe el Chicago Climate Exchange CCX que sirve como organismo que expide certificados de reducción de emisiones voluntarias para el caso de los gases de efecto invernadero. El anterior es un paralelo a lo que establece el Protocolo de Kioto pero con la diferencia que éste regula a un mercado voluntario que carece de obligación legal y que cada año tiene mayores volúmenes de transacciones.

La conciencia ambiental internacional, así como los grandes esfuerzos de algunos países han hecho posible crear mecanismos voluntarios para que a través de internalizar los impactos ambientales se busque proteger al medio ambiente en general. En México debemos de aprovechar esta nueva corriente mundial para no solo encontrar mecanismos de conservación más eficaces sino también abatir la extrema pobreza que vive en regiones con alto valor ambiental a través de los mecanismos financieros existentes. De esta forma lograremos crear las condiciones para que el mexicano que vive con menos de dos dólares al día comúnmente en el campo y aislado de la ciudad, explote de manera benéfica la mina de oro sobre la cual se encuentra sentado y al mismo tiempo garantice la conservación de ese lugar con alto valor ecológico necesario para la vida humana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love