Dichos y refranes: Burros 1

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Recopilación de Félix Ramos Gamiño

BURROS

A asno lento, arriero loco.

A burro lento, arriero loco.

Para burro flojo, arriero loco.

Para quienes se hacen pasar por tontos, para no desempeñar una tarea, no hay mejor remedio que el castigo.

 

A borrico desconocido no le toques la oreja.

A burro desconocido no le toques la oreja.

A burro que no conozcas nunca le toques la oreja.

Los perros y los equinos: asno, caballo, mula, responden con una mordida o una coz a las caricias de quien no es su amo. Por extensión, se aplica a quien pretende “hacerle la barba” al nuevo jefe.

 

Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.

Al burro viejo la mayor carga y el peor aparejo.

Al burro viejo, más carga y el peor aparejo.

Tal es la paga que se suele dar a las personas que han servido por más tiempo y con mayor fidelidad.

 

A burro caminador, ¿pa’qué amo castigador?

Quien cumple sus obligaciones no necesita que lo estén apurando.

 

A burro muerto, la cebada al rabo.

Indica que se pretende hacer justicia a una persona, cuando ésta ya ha sido desprestigiada por la calumnia.

 

A burro negro no le busques pelo blanco.

Aconseja no meterse, sin necesidad, en problemas.

 

A burro viejo, aparejo nuevo.

A las personas de edad se les deben tener más consideraciones y darles menos trabajo.

 

A cada burro le gustan sus rebuznos.

Cruel burla contra los ignorantes que no dejan de decir necedades.

 

A donde va el burro, va la pareja.

Las personas buscan la compañía de otras de su misma condición.

 

Al asno, a palos, y a la mujer, a regalos.

Al burro, el palo; a la mujer, el regalo.

El burro necesita castigo; la mujer, comprensión y cariño.

 

Al asno y al mulo, la carga en el culo.

Aunque grosera en apariencia, la expresión sólo denota una realidad. En efecto, las bestias de carga han de recibir trato diferente a las de silla. Se amplía para denotar que las personas deben recibir trato según su condición.

 

Al burro que es flojo, aunque le hagan pelos.

Coloquialmente, hacer pelos indica azuzar, estimular, provocar. La aplicación del dicho es tanto para los animales como para las personas.

 

Al toro por delante y al burro por detrás, que los aguante Barrabás.

Por las cornadas y las coces, respectivamente.

 

Anda como burro en primavera.

Muy “jairoso”.

 

Anda como burro sin mecate.

Suelto, libre, sin tener que rendir a nadie cuentas de sus actos.

 

Antes encontrarás un burro con cuernos que un amigo perfecto.

La perfección no existe entre los seres humanos.

 

Asno callado por sabio es contado.

Burro callado por sabio es tomado.

Burro callado por sesudo es tomado.

Hay ocasiones en que el silencio de un tonto es atribuido a prudencia.

 

Asno con oro lo alcanza todo.

Quienes tienen dinero pueden alcanzar lo que quieren, por tontos que sean.

 

Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.

Es señal de mala educación o, por lo menos, de pésimo gusto y supina ignorancia.

 

Asno que entra en potrero ajeno volverá cargado de palos.

Indica el peligro a que se expone quien entra en lugar prohibido, o interviene en asuntos que no son de su competencia.

 

Asnos y mujeres a palos entienden.

Expresión netamente machista.

 

Aunque las sillas hayan cambiado, los burros siguen siendo los mismos.

Podrá una persona cambiar su apariencia, pero no su condición natural.

 

Aunque lo cargues de oro, siempre el burro será burro.

Censura a las personas incapaces de apreciar las cosas buenas de la vida.

 

Bachiller en artes, burro en todas partes.

Indicaba antiguamente la escasa preparación cultural de quien sólo alcanzaba ese título académico.

 

Berengo que compra libros, es burrito que los carga.

Burrito que compra libros, burrito que los carga.

Burrito que compra libros es burrito que los carga.

Poco bien pueden los libros hacer a un lelo. Se dice que el término berengo tuvo su origen en el virrey Félix Berenguer, considerado muy tonto.

 

Bien sabe el asno en qué casa rebuzna.

Bien sabe el burro en qué casa rebuzna.

Los abusivos y prepotentes se aprovechan de los débiles y se doblegan ante los más fuertes.

 

Burra que tiene pollino no va derecha al molino.

Las madres se preocupan primero por el bienestar de sus hijos que por el trabajo o las cosas materiales.

 

Burrito chiquito, siempre bonito.

Burrito chiquito, siempre mocito.

Burro chiquito, siempre mocito.

Burro pequeñín, siempre nuevecín.

Expresión para indicar que a las personas de escasa estatura y de complexión delgada no se les notan los años.

 

Burro cargado de libros seguirá siendo burro.

La sabiduría radica en el interior, no en las apariencias.

 

Burro con dos pies, a cada rato lo ves.

Es enorme la legión de los tontos e ignorantes.

 

Burro con oro lo alcanza todo.

Alusión al poder del dinero.

 

Burro de muchos muere de hambre.

Nadie se preocupa por la persona que de muchos depende.

 

Burro, en polvo; mula, en lodo, y el caballo para todo.

Denota la utilidad y capacidad de trabajo de estas bestias.

 

Burro grande, ande o no ande.

Existen personas que se fijan en la cantidad, no en la calidad.

 

Burro muerto no da coces.

Burro muerto no tira coces.

Verdad de Perogrullo.

 

Burro prestado termina con el lomo pelado.

Generalmente, la gente abusa de aquello que no es de su propiedad.

 

Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.

Cuando alguien tiene hambre de verdad, no se anda con remilgos.

 

Burro que siempre camina, palos no quiere.

Quien cumple con su trabajo no necesita que lo anden apurando.

 

Burro y no hombre es quien sus renglones no puede leer.

Alusión a la ignorancia.

 

Chiquito, hasta el burro es bonito.

Las cosas pequeñas tienen, por lo general, más gracia que las grandes.

 

Como burro que anda en dos pies, por imitar a los guajolotes.

Burla del tonto o simple que de la imitación hace su afición.

 

Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.

Alude al pobre de solemnidad que maneja grandes cantidades de dinero ajeno, y que no puede disponer de él. También se aplica a los avaros, incapaces de gastar un centavo en su propia persona.

 

Como el burro del carbonero, con el trabajo en creciente y la comida en menguante.

El burro del carbonero, con el trabajo en creciente y la comida en menguante.

Expresión de aquél a quien le aumentan la carga de trabajo, por la misma percepción económica.

 

Como los burros de noria, que de las mismas vueltas no salen.

Aplicado al que, por más esfuerzos que haga, no logra mejorar.

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