Por Ismael Vidales Delgado
René Rivera, es mi amigo, pero además ha sido vocalista en el bar de un hotel de México, extra del cine mexicano, torero, poeta, compositor, cantante, bailarín. Es un personaje imprescindible en el ambiente cultural de Nuevo León, en plenitud productiva, docente y ejecutante. Forjador de una historia de vida artística a pulso o como dijera el poeta y canta-autor Miguel Ríos en “Todo a pulmón”: “Que difícil se me hace, mantenerme con coraje, lejos de la tranza y la prostitución. Defender mi ideología buena o mala, pero mía, tan humana como la contradicción.”
René Rivera fue asistente del Director y por casi diez años primer bailarín del ballet de Amalia Hernández. En diciembre de 1963 se fracturó la pierna derecha y regresó a Monterrey en la primavera de 1965. Emprendió un trabajo titánico que culminó con la creación del Ballet “Nuevo Reino de León”, el mejor en su género que ha existido hasta la fecha, sin restar méritos a ningún otro. Recuerdo que en su primera coreografía resaltaba el “loco” del pueblo, figura que nadie había rescatado a pesar de ser infaltable en todo mitote regional, me refiero a su debut el 11 de septiembre de 1968, con auto financiamiento, como es usual en nuestros tiempos.
El jueves 17 de abril de 1969, el Ballet compitió con los mejores del país en Ciudad Victoria, Tamps., obteniendo el indiscutible primer, el jurado del INBA dictaminó que su calidad rebasaba el ámbito regional convocado por lo que decidió otorgarle el “Primer Lugar Nacional” , según lo consignó “El Diario” de esa capital el jueves 17 del mes y año señalados, recibiendo seis diplomas, entre ellos el otorgado a su hermana, la inefable América por ser la mejor bailarina. Además se le otorgaron contratos para presentaciones en la capital en La Casa del Lago, el Auditorio Nacional, y en Parral, Chih.
Sus merecidos triunfos, le valieron bien pronto la invitación del Ballet Folklórico de México como su coreógrafo oficial, invitación que René aceptó sin descuidar su trabajo con los muchachos y muchachas de Monterrey.
El prestigiado director teatral e investigador español Carlos Miguel Suárez Radillo, estuvo en Monterrey en 1969, y el día 29 de abril “El Porvenir” consignó una nota que iniciaba así: “Conocer y apreciar de cerca la hermosa labor de René Rivera y su Ballet del Nuevo Reino de León, anoche, en su estudio, ha sido una de las experiencias más conmovedoras de todo mi viaje de cuatro años por todos los países iberoamericanos. A través de una investigación seria y meticulosa, de un trabajo sin descanso, René ha llegado a las raíces del auténtico folklore de la zona en que le tocó nacer,…”
Todo en la vida de René ha sido cuesta arriba, no obstante que el Ballet funcionaba con recursos propios, un gobierno de triste memoria lo fastidió cerrándole todos los teatros para sus presentaciones, incluso uno con la fuerza pública, todo porque el Ballet había actuado en alguna de sus presentaciones, presuntamente invitado por enemigos políticos del gobierno en turno. Pasada esta experiencia terrible, la UANL, dentro de sus limitaciones, le ofreció dos meses (julio y agosto) de presentaciones, que medio aliviaron la precaria situación financiera del grupo.
De René hablaron y escribieron con pasión y justicia: Israel Cavazos Garza, Santiago Roel, Noé Hernández Santoyo, Silvino Jaramillo, entre otros. En los años recientes ha producido varios libros y el CD “A pecho abierto” que recoge sus composiciones e interpretaciones.
Saludos René y dado que hace varios años que te he perdido la pista, espero no haber echado a perder tu significativa historia de vida.

