Ya lo decían los hindúes 10 mil años antes de Cristo
Doctora Patricia Liliana Cerda Pérez
Coordinadora del Centro de Investigaciones FCC / UANL
cerda35@hotmail.com
En los rincones, los laberintos, los claro-oscuros de nuestra mente, las psicopatías se desarrollan en diferentes etapas de la vida, en medio de cambios neurofisiológicos y ambientales, que a la postre definen nuestra conducta y personalidad.
Las psicopatías, tan antiguas como el hombre y la mujer misma, son mencionadas en todos los textos sagrados de las diversas religiones y creencias. La Biblia, el Toráh, el Corán, el Ayur Veda del budismo, y hasta los textos sacros de la India, en sus literaturas mitológicas, describen a través de los históricos y grandes pecadores las psicopatías históricamente latentes hasta hoy.
SABIA VERDAD
Diez mil años antes del nacimiento de Jesucristo, la filosofía hinduista, en su relato épico descrito en el Mahabharata, menciona cómo un personaje afligido por la depresión dice a la deidad: “Krishna, Krishna, es más difícil controlar la mente que el viento”. Nada tan cierto como sabio.
Sacerdotes y sacerdotisas, filósofos, santos e iluminados, chamanes, y hasta botánicos, diagnosticaron desde la antigüedad, abordaron y dieron tratamientos específicos a las psicopatías derivadas de lo que entonces se llamaban pecados como la envidia, el miedo, la ira, la avidez, la arrogancia, las mentiras, los engaños, la sexualidad desmesurada, e incluso el canibalismo.
Hoy, biólogos, neurólogos, psiquiatras, psicólogos, sociólogos y otros profesionales explican que los trastornos mentales llamados psicopatías pueden tener su origen en razones de orden neurofisiológico –las menos de las veces– o en realidades ambientales, que son la mayoría de los casos, en donde nuestros traumas sumidos en los claro-oscuros de recuerdos y fijaciones salen a flote.
NUEVAS NOMENCLATURAS
Hoy, las psicopatías no son abordadas bajo el manto del concepto pecado. A la emotividad incontrolada o a la ira le denominamos neurosis, histerias, y no existen ya espíritus malignos que dominen al hombre para obligarle a matar o a suicidarse. A éstos se les llama psicópatas, depresivos profundos o personas bajo estados inconscientes.
De hecho, la neurobiología, la psiquiatría y la psicología han recorrido enormes trazos luego de la revolución freudiana del psicoanálisis. En los países económicamente desarrollados, se tienen aparatos, tests, terapias para afrontar nuestras psicopatías y, sin embargo, éstas se mantienen a la orden del día.
Nuestras sociedades se forjan en medio de una lista interminable de psicopatías que llegan a todos bajo distintos grados y formas.
Tenemos anoréxicos y bulímicos en medio de poblaciones completas con problemas de sobrepeso; nuestra relación personal con la comida, los consumos, la familia y nosotros mismos estamos plagados de psicopatías, que confirman aquello que los hindúes planteaban 10 mil años antes del nacimiento de Cristo:
Es más difícil controlar la mente que el viento.
