Ismael Vidales
Nació el 24 de marzo de 1829 en Bahía del Espíritu Santo del entonces estado de Coahuila y Texas, siendo sus padres el capitán Miguel g. Zaragoza y la señora Ma. de Jesús Seguín. Estudió las carreras de abogado y sacerdote en Matamoros, Tamaulipas y en Monterrey, N. L., pero no teniendo vocación para ambas las abandonó sin terminar. Después trabajó como dependiente de comercio e ingresó a la Guardia Nacional de los Estados.
En 1853, con el grado de capitán, marchó a Tamaulipas; al año siguiente al estallar la Revolución de Ayutla se adhirió al Plan de general Alvarez y de Comonfort, perteneciendo desde entonces al Partido Liberal, el 30 de mayo de 1854 marchó a Monterrey con 113 soldados y algunos oficiales a unirse al Plan de Ayutla; el 23 de julio de 1855, en el combate de Saltillo en que fuera derrotado el general conservador Adrián Woll, Zaragoza hizo tan buen papel que fue ascendido a coronel. En septiembre siguiente, para defender a Monterrey del sitio que le habían puesto los conservadores, convocó al pueblo a la defensa y logró que el cerco se levantara en tres días.
El 22 de diciembre de 1860, dio el triunfo al Ejército constitucionalista para ser el primero que entrara a la ciudad de México el 25 siguiente a las 9 de la mañana. Desde principios de abril de 1861 y hasta fines de ese año se desempeñó como Ministro de Guerra, pasando luego a formar parte del cuerpo del ejército de Oriente, congregado para defender a México contra la intervención francesa. Luchó contra los franceses en varios sitios: el 28 de abril de 1862 intentó detenerlos en las Cumbres de Acultzingo, cuando se dirigían los invasores de Veracruz a la ciudad de México; pero tuvo que retirarse para no perder la retaguardia.
Se fortificó entonces en Puebla, donde se estrellaron todos los embates franceses, fracasando los mejores ejércitos del mundo contra las enardecidas tropas mexicanas de Zaragoza y los generales que estuvieron bajo sus órdenes en la colosal epopeya del 5 de mayo. Ese triunfo de Zaragoza, que admiró a todo el mundo, retrasó un año el dominio francés sobre México.
Triunfante, Zaragoza pasó revista a sus tropas en la cumbre de Acultzingo, adonde se habían retirado. Fue atacado de tifus, enfermedad de la cual falleció, en la ciudad de Puebla, el 8 de septiembre de 1862
