Arq. Abiel Treviño Aldape
Žižek describe un emplazamiento cercano a una zona desmilitarizada de Corea del Norte, donde hay un teatro con una gran ventana, por la que los visitantes contemplan a través de esta una aldea modelo (con hermosas casas), que encienden al unísono sus luces por la noche; esto, a pesar que ninguna está habitada. “Aquí nada cambia en lo sustancial; es meramente que, al ser vista a través del marco, la realidad se transforma en su propia apariencia” (Žižek: 44).
Los parque temáticos —recurramos al rancio ejemplo de Disneylandia—, suelen atraer grandes muchedumbres, por ser un mundo de ilusiones, fundamentado en un “fachadismo” a ultranza que ofrece su señera cara al visitante. La realidad es tratada como simulacro, la apariencia intenta convertirse en autenticidad, pretende legitimarse.
Este enmascaramiento y arreglo cosmético del mundo real, ha anidado también en los fraccionamientos privados, que globalmente están proliferando en una sucesión geométrica, y han desbordado ya a los desarrollos inmobiliarios de nivel alto —enclaves prístinos que testificaban un estatus social— entrando al juego del encierro como protección, incluso fraccionamientos de interés social.
El objetivo pareciera ser: “Liberar lo real de su principio de realidad”. Ante la ausencia de seguridad urbana, vamos haciéndole frente a esta lacra social mediante artificios constructivos: muremos las colonias.
Sin embargo, hay un amargo desengaño, atrincherándonos no garantizamos la disminución —por no pecar de pensar en erradicación— de actos ilícitos; y de esto hay bastante material recogido por los medios de comunicación, que avalan esta aseveración.
En un periódico local de fuerte circulación, quedan registrados diferentes tipos de actos ilícitos, tales como: robo de autos, robos a casa-habitación, asesinatos, cateos, fraudes, vecinos “incómodos”, problemas vecinales, e incluso invasiones[1]; no llamaría la atención si no fuera porque este espectro amplio de transgresiones a la ley fueron cometidas en fraccionamientos privados, donde la seguridad se supone asegurada.
Llegamos al punto de partida: La realidad se transforma en su propia apariencia:
¿Estamos involucionando al Medioevo, al tiempo de las cruzadas?
Bibliografía
ŽIŽEK, Slavoj; 2006; Visión de paralaje; Fondo de cultura económica de Argentina; Argentina.
[1] Todas estas “categorías delictivas”, se pudieron listar, al realizar una revisión hemerográfica en notas de El Norte, en un rango de publicaciones de1996 al 2009.
