Oliverio Anaya
Manifiesto categóricamente que la felicidad es trabajo de cada quien, por tanto, nunca será correcto culpar a alguien de la falta de felicidad. Comparto un decálogo a través de mi experiencia en el transcurso de la vida del sentir y el pensar:
“Hay que amar y dejarnos amar”
Entiendo por ello la capacidad de servir y desgastarnos por los demás, empezando por la familia, los amigos, el entorno y nuestra sociedad. Jamás se podrá encontrar la felicidad si no se vive esta cultura del amor. No hay persona que viva esta concepción del amor y que no sea feliz; no olvidemos que la antítesis del amor es el egoísmo. Una persona egoísta jamás podrá ser feliz.
“Lo cotidiano debe fascinarnos”
La vida en sí misma es un constante reto; ante todo, tenemos la opción de darnos por vencidos ante las dificultades que se nos presentan o de disfrutarle; de esta manera la entenderemos mejor. Es necesario poner en juego la inteligencia y voluntad para llegar a ser lo que queremos ser. Es un proceso de cambio, de aprendizaje, de crecimiento.
Debemos disfrutar el momento presente, hacer lo cotidiano con entusiasmo y creatividad. El trabajo es la mejor alternativa para el cumplimiento de nuestra misión; a través de él encontramos nuestra realización personal, adquirimos conocimientos, desarrollamos nuevas habilidades y cultivamos el deseo de superarnos.
“Enfrentemos los conflictos con armonía”
Es una utopía querer evitar los conflictos que se nos presentan día con día; hay que enfrentarlos logrando la armonía entre sentimientos y razón.
Es aquí donde podemos aplicar el principio de ganar-ganar en las relaciones interpersonales; no hay que ahogarnos en un vaso de agua, sino dar a los conflictos su verdadera dimensión para no gastar la vida en ellos. Por supuesto, no debemos huir de los conflictos, sino tener la valentía para enfrentarlos con serenidad.
“La soledad y la comunicación son excelentes aliados para crecer”
Uno de los grandes temores de las personas es la soledad, sin saber que es un excelente medio para encontrarnos con nosotros mismos. El silencio nos permite reflexionar, encontrar paz interior y crecimiento personal.
Debemos hacer de nuestra vida un proyecto que realmente valga la pena y mejorar nuestra comunicación para evitar conflictos. Comunicarse bien es la clave con otros, es fuente de éxito y superación.
“Nuestro sistema de valores: piedra angular de la felicidad”
En estos tiempos estamos viviendo una verdadera crisis de valores. Debemos rescatar los valores que hemos aprendido en la primera escuela de aprendizaje que es nuestra familia; esto nos ayudará a tomar buenas decisiones en la vida y a seguir cultivándolos para crear en nuestro entorno un ambiente de respeto, de buenas relaciones, que nos permita crear una sociedad más justa así como familias unidas que vivan en el amor, la bondad y la generosidad, lo que nos hace ser más humanos.
“Jerarquicemos el Ser y el Tener, para que nuestras vidas tengan dirección”
La felicidad no se encuentra en la riqueza ni en el poder. Si quieres ser feliz, no te aferres ni a las personas ni a las cosas. El ser lo que realmente somos, es decir, personas, es lo que le da sentido a nuestra experiencia; no podemos valorarnos de acuerdo con lo que tenemos.
“Enfrentemos el sufrimiento a la luz de la fe y de la razón”
La vida es una carrera de obstáculos: se gana o se pierde. “No es la carga lo que nos vence, sino el modo en que la llevamos”. Los padres debemos educar a nuestros hijos en la cultura del esfuerzo y ayudarles a enfrentar el sufrimiento. El sufrimiento se entiende desde la fe, no basta la razón.
“Del egocentrismo a la solidaridad”
No es necesario hacer una profunda investigación para darnos cuenta de que hoy por hoy reina un ambiente egoísta que obstaculiza la fraternidad y la solidaridad. Hay que entender que “cuando ayudas a otros, te ayudas a ti mismo”.
“Debemos conocernos, aceptarnos y amarnos como somos”
El origen de muchos de nuestros miedos, frustraciones, desconfianzas… es el poco o nulo conocimiento de nosotros mismos. El equilibrio emocional es el mejor legado que podemos dejar a quienes están a nuestro alrededor.
“Nuestra salud física y emocional es indispensable para vivir plenamente”
El ejercicio físico aumenta el nivel de energía, la capacidad pulmonar y cardiaca, libera tensiones que queman calorías. En la vida emocional, el problema no es el estrés en sí, sino el hecho de dejarlo que se una presencia constante y enajenante. Una buena dosis de estrés permite que seamos eficientes en nuestros proyectos.
