Normas de Estacionamiento tradicional. ¿son necesarias?

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Gabriel Todd

Un tema que preocupa es la ausencia de escala humana en la ciudad. Es común observar por ejemplo  grandes playas de estacionamiento vehicular al frente de los negocios que con incentivos adecuados podrían ser plazas para la gente y sus clientes. También vemos pequeños locales comerciales aspirando a tener como fachada un automóvil estacionado en su frente en lugar de aspirar a tener personas caminando frente a su edificación.

Con excepción quizás de los centros históricos y algunos proyectos realizados «más allá de las normas» parece que nuestras costumbres, leyes y reglamentos no hacen por evitar que la fachada de la ciudad sean playas o espacios de estacionamiento en lugar de banquetas, plazas, espacios publico privados y edificaciones de gran diseño abrazando peatones. La imagen urbana formal o «moderna» no tiene porque ser de autos estacionados o de autos circulando con preferencia. La modernidad no tiene porque estar relacionada a una escala vehicular.  Si bien lo anterior depende de un modelo urbano diferente puntualmente se podría lograr avances significativos si escondemos los autos fuera del nivel de calle en lugar de mostrarlos.

Por otra parte las normas de estacionamiento tradicionales han probado su ineficacia a lo largo de los años ya que es imposible medir el nivel de éxito o fracaso de un negocio (para saber con precisión los espacios necesarios) como es también imposible resolverle sus necesidades espaciales a la creciente cantidad interminable de vehículos en la calle, espacio que nos pertenece a todos y no debe ser utilizado como estacionamiento.

Los vehículos no llegan con metros cuadros de construcción en el techo sino con personas, por lo que resulta impreciso buscar la perfección donde no la hay y complicarle la existencia a todo el mundo tratando de regular el desarrollo urbano con tablas de normas de estacionamiento basadas en metros cuadrados de construcción.  Las autoridades y la misma sociedad prejuzgan sin querer tres cosas

1. Que las fuerzas del mercado no pueden resolver sus problemas de demanda

2. Que no hay capacidad profesional de un arquitecto o ingeniero para en base al conocimiento y el estudio resolver su problema puntual técnico sin que le pre diseñen la solución en base al modelo vehicular

3. Que la tendencia es el destino correcto porque así son las cosas.

Me queda claro que las tres premisas son falsas y resultaría agradable ver gente en lugar de autos estacionados al nivel de calle. Esto se lograría incrementando el potencial de uso de suelo y minimizando tramitologia a quien resuelva fuera del nivel de calle sus necesidades de estacionamiento y permitiendo que el mercado arregle los problemas prohibiendo el estacionamiento en la calle para poder ampliar las banquetas.

Si yo fuera rey lo haría y mis súbditos festejarían, después de un susto temporal, tener semejante soberano. Al margen de bromas, cierre los ojos e imagine Usted el centro sin autos estacionados en la calle y en su lugar banquetas más amplias. Ahora cierre los ojos y vea un HEB o Soriana con una plaza público privada al frente solo dejando espacio para discapacitados a nivel de calle y escondiendo autos bajo tierra o en un nivel superior fuera de calle. La fachada seriamos todos no nuestros autos. Este sueño es fácilmente realizable. ¿Qué estamos esperando?

 

 

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