Física social

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Ingeniero José Leal

Profesor UDEM

A partir de 1830 el astrónomo belga Adolphe Quetelet (1796-1874) publicó en varios artículos sus ideas acerca de lo que llamó mécanique sociale. En ellas fusionaba los conceptos positivistas de Comte con las leyes de la física newtoniana y las herramientas estadísticas de Laplace, Poisón, y otros importantes matemáticos de la época, en un intento por encontrar las “leyes” que determinarían el comportamiento mecanicista de las sociedades; algo así como un destino colectivo expresado en fracciones decimales que nos estarían alcanzando, no personalmente, sino de manera colectiva; en promedios. Las teorías de Quetellet inquietaron a muchos puesto que no daban espacio alguno para el libre albedrío, bastión filosófico del positivismo prevaleciente. Con el triunfo de la relatividad y la cuántica el pensamiento mecanicista y sus derivados cayeron en obsolescencia, y la teorías de Quetelet en el olvido.

La física social es un ciencia emergente que retoma los conceptos de Quetelet y desafía nuevamente algunas de las nociones más arraigadas del pensamiento occidental, entre ellas el albedrío. Observaciones acerca del comportamiento análogo que existe entre procesos moleculares, particularmente las transiciones de fase (TF), los organismos vivos y los fenómenos sociales abren nuevos campos de conocimiento en que convergen -entre otras disciplinas-  la física molecular, la estadística, la biología y la sociología. Una TF es la transformación de un sistema termodinámico de una fase a otra. Ejemplo son los cambios de estado de agregación de la materia como el que ocurre al instante mismo en que el agua se convierte en hielo. También existen diversas modalidades de TF’s en el caso de la imantación y la superconductividad en ciertos metales y muchos otros procesos termodinámicos.

Pruebas de laboratorio demuestran que es posible mantener el agua en estado líquido muy por debajo del punto de congelación, al menos a 35º C bajo cero (Phillip Ball). Se observa que la formación del hielo en tales condiciones resulta de perturbaciones ambientales como vibración o impurezas en la superficie de los contenedores y no del proceso térmico propiamente. El repentino cambio en densidad y consistencia del agua al transformarse en hielo sucede cuando cada una de las moléculas, por probabilidad, asume un cambio sutil en su equilibrio electromagnético respecto de las moléculas de su entorno inmediato. De este modo, mediante el cambio individual de cada una de las moléculas, emerge una manifestación o actitud colectiva: la solidificación súbita del agua. Detrás de la compleja matemática que riegue tales cambios subyacen principios probabilísticas simples; al final del proceso, que inicia con un pequeño grupo de moléculas, todas las moléculas del sistema asumirán el estado más probable; hielo en el caso de nuestro ejemplo.

Quien ha observado el sinuoso vuelo de una parvada de aves estará asombrado por la perfecta coordinación con que cambian de velocidad y dirección. Lo mismo sucede con cardúmenes de peces o enjambres de abejas, cuyos comportamientos colectivos (el nado o el vuelo coordinado) parecen responder a una especie de mando centralizado. Sin embargo no existe tal mando ni nada que se le asemeje; lo que en realidad sucedes es que cada uno de los individuos de esos grupos -parvadas, cardúmenes, enjambres- simplemente hace lo mismo que sus vecinos inmediatos, es decir, rectifica continuamente su velocidad y dirección utilizando como referencia a los pocos (cinco o seis individuos) que tiene a su alrededor, de esa manera todo el grupo cambia de dirección y velocidad al instante.  De éstos comportamientos se deduce que cualquiera de los elementos del grupo puede ser el iniciador del cambio colectivo; una corriente de viento, la cercanía de un depredador u otra perturbación ambiental aleatoria altera a uno o varios individuos del grupo iniciando una reacción en cadena que, cuando logra modificar el comportamiento de un número suficiente de individuos termina influyendo al grupo completo.

En su libro “Masa Crítica”, Phillip Ball ha compendiado una serie de descubrimientos y observaciones que apuntan hacia una semejanza asombrosa entre el comportamiento estadístico de fenómenos sociales de toda índole, desde índices de criminalidad o divorcios, hasta craks económicos y guerras mundiales con diferentes formas de TF’s. En principio se destaca que la consecución de escenarios diferentes a través del tiempo someten a los individuos y a las sociedades a la necesidad de tomar decisiones por lo general binarias: comprar o vender; huir o pelear; unirse a un bando u otro, etcétera.     Las redes sociales que han proliferado en los últimos años son uno de los fenómenos más importantes de nuestra época. Su capacidad para defragmentar y movilizar a la sociedad civil, hasta hace poco pulverizada por el “triunfo” del individualismo y la cosmopolitanización, hacen de ellas el foco de atención de investigadores y jefes de estado por todo el mundo. De acuerdo a Manuel Castells, la naturaleza misma de las redes sociales y el hackerismo, capaz de burlar todo cerco de Estado, las hacen incensurables. El comportamiento de estas redes, como el de las moléculas del hielo y las aves de una parvada, también responde a funciones estadísticas relativamente simples pero de consecuencias sociales y filosóficas complejas. El fantasma del determinismo social que parecía desterrado desde finales del siglo XIX con la muerte de Quetelette y su mécanique vuelve a Occidente, como karma posmoderno.

6 thoughts on “Física social

  1. ¡Felicidades por el artículo!
    Un excelente ejemplo de interdisciplinariedad. Queda a reflexión (y a extensa crítica) el tinte reificador de estas teorías, pero sin duda abre la puerta a la discusión y diálogo entre ciencias.

  2. Sería muy benéfico que las Transiciones de Fase pudieran ser controladas, después de un proceso educativo o de adiestramiento, para obtener hábitos óptimos de respuesta. Quizá las pasiones comunes (pues no es lo mismo enojarse porque nos han engañado a ser permanentemente un gruñón, de igual modo que no es igual alegrarse porque nos sacamos la lotería a ser un optimista utópico de pura cepa) y los hábitos morales (sean virtudes o vicios) son el antecedente de tales TF’s y, a la vez, sus consecuentes; toda vez establecidos.
    Si las TF pudieran ser controladas y orientadas, entonces podríamos obtener una síntesis de los opuestos: determinismo físico y libertad. Del mismo modo que la aplicación del concepto físico de RESILIENCIA se ha aplicado a la formación del carácter desde la índole psicológica y moral en el mundo contemporáneo en beneficio de expander la libertad humana y la realización de sus ideales.
    Felicidades al Profesor Leal por su artículo y esperamos con interés los venidos de la serie prometido y, ojalá, otros muchos más donde podamos ilustrarnos para conseguir que lo predictivo de la ciencia se utilice en lo prescriptivo de las humanidades y lo prescriptivo de la humanidades sea apoyado por lo predictivo de las ciencias. Un saludo también a los amigos lectores.

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