Omar Suro
Referirnos a la calidad en los servicios que presta el gobierno implica además del mejoramiento de procesos con orientación al cliente, al cumplimento de metas u objetivos o cualesquier otro enfoque, de la presencia de servidores públicos profesionales.
El tema de la profesionalización de la función pública ha tenido espacios suficientes en los ámbitos académicos. Estudiosos de la disciplina de la administración pública coinciden en aquellos aspectos a los que hace referencia el tema.
Implica primeramente un proceso de gestión de personal que responda a los requerimientos de la organización. Desde la identificación de necesidades, la búsqueda de candidatos, selección, contratación, inducción e incorporación, capacitación, promociones y desarrollo y sistema para el retiro y la jubilación.
Cada una de estas etapas requiere el uso de instrumentos que permitan identificar aquellos aspectos que motivan a las personas a formar parte de una organización pública y de forma permanente fomentar aquellos elementos que permitan el óptimo desarrollo del personal tanto dentro como fuera de la institución.
Pero la profesionalización adquiere una dimensión mayor en la práctica. Los servidores públicos en el ejercicio deberán responder a principios éticos que la actividad demanda. Aunque desde el punto de vista de la deontología, la cual refiere al conjunto de deberes y obligaciones morales que tienen los profesionales de una determinada materia; no se han definido con claridad estos principios éticos a los que se orienta la actividad pública, sin embargo, existen coincidencias en códigos de ética de diversas organizaciones públicas y gobiernos en el mundo sobre los valores a lo que se debe esta actividad.
La transparencia, probidad, responsabilidad, rendición de cuentas e imparcialidad, engloban (sin ser los únicos por supuesto) aquellos valores a los que deberá sujetarse la actuación de los servidores públicos desde la perspectiva ética.
Por otro lado la profesionalización también refiere de la vocación que la actividad pública demanda, es decir, el gusto por servir el hacer y ejecutar las acciones con espíritu de servicio.
Hablamos entonces de procesos de integración del personal idóneo, aquel que demuestre el dominio de técnicas, herramientas, conocimientos y aptitudes necesarias. También de la vinculación del individuo con la organización. Todos aquellos elementos que propicien un sentimiento de pertenencia y entrega. De los valores que debe manifestar en su empleo, situación que requiere de actitudes precisas que son reguladas por la norma jurídica y ética, así como de la vocación que debe manifestar para un óptimo desempeño, es decir, la calidez en su actuar, el ánimo que debe poner en cada una de sus acciones.
