¿Y la salud mental de nuestra sociedad?

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Maestra Blanca Cecilia Martínez Núñez

Coordinadora del Departamento de Servicio Social

Facultad de Psicología / UANL

La distinción entre lo sano y lo enfermo,lo normal y lo anormal, se revisa, por un lado, desde el promedio estadístico (lo usual y lo inusual), y por otro, desde una aproximación a un modelo dinámico de funcionamiento ideal o con una desviación notoria del modelo. La disminución deespacios y la intrusión en la intimidad de las personas que viven en nuestra cultura reclaman un nuevo entendimiento, una nueva visión de las relaciones humanas en la sociedad.

Debemos buscar recursos y crear estrategias para encontrar la seguridad básica, que se debe desarrollar dentro del sistema familiar y prolongar hacia el sistema social, en la escuela, en el trabajo, en el juego, en el esparcimiento y en la vida social en general.

MEDIO INCIERTO, CAMBIANTE, IMPREDECIBLE

Actualmente nos encontramos en un medio incierto, inestable, cambiante, impredecible, con sentimientos de zozobra día a día, lo cual nos lleva a experimentar un ambiente de peligro constante, que trae por consecuencia cierta alteración en nuestra percepción de la realidad externa, por lo cual resulta difícil ejecutar un plan de acción adecuado ante determinado momento estresante o con sensación de peligro, amenaza, confusión, prejuicios, suspicacia, etcétera. Este sistema confuso de relaciones entre las personas y el ambiente genera alteraciones emocionales, las cuales repercuten y se expresan en modos de comportamiento difíciles, por lo cual es importante entender que el sistema de defensas que en un momento debemos desarrollar se ve afectado; por lo cual debemos: a)Encontrar una solución que preserve y mejore el desarrollo personal.

b)Aprender a contener el conflicto, mientras buscamos una alternativa o solución eficaz. Cuando esto no funciona, aparece el acting out, lo cual significa peligro inminente.

La enfermedad mental puede examinarse en tres niveles:

1. Lo que sucede psíquicamente dentro de la persona.

2. Lo que sucede entre esta persona y su ambiente.

3. Lo que está perturbando el proceso social del ambiente. La enfermedad mental se entiende como un proceso dinámico, interno y externo.

VÍNCULO AFECTIVO: LA FAMILIA

La familia es, por un lado, la unidad básica de desarrollo y experiencias del ser humano, y por otro, es la unidad básica de salud y de enfermedad. La familia es una entidad paradójica. El ser humano se  construye a partir del tipo de relaciones familiares; el vínculo afectivo en la primera infancia es determinante para desarrollar la salud o la enfermedad. La consistencia y calidad de estas primeras relaciones sustentan al niño, para fortalecer sus recursos yoicos, con los cuales va a enfrentar las vicisitudes de la vida y las posteriores relaciones humanas. Si en estos primeros meses o años el niño no cuenta con la consistencia de ser provisto de sus necesidades básicas biológicas y emocionales, comienza a pasar por etapas de tristeza que pueden culminar en depresión, psicosis y en ocasiones la muerte, o lo que René Spitz llama marasmo infantil (carencia de relación afectiva en la primera infancia del niño).

Bowlby plantea que, ante la separación que el niño sufre de la madre, puede pasar de la zozobra al despego, a sentirse abrumado y víctima de la desesperación, hasta la aguda ansiedad, lo que puede llevarlo a no acceder a los esperados niveles de desarrollo y madurez psicológica, intelectual y social, y puede llegar a desplegar diferentes tipos de personalidad (neurosis, psicosis, perversiones, etcétera).

La importancia de la relación del niño en la primera infancia es determinante, pues permite constituir la estructura de personalidad de cada ser humano, para su desarrollo e implicación con sus diferentes roles en la sociedad.

IMPLICACIONES DEL DIAGNÓSTICO

La personalidad de un niño se debe examinar y evaluar a partir de su estructuración como sujeto bio-psicosocial.

En cada etapa de su desarrollo existen elementos fundamentales que evaluar, mediante la revisión de su nivel de integración. Éstos son: su grado de tolerancia a la frustración, su capacidad de sublimación, su manejo y actitud hacia la ansiedad, su manejo de las fuerzas progresivas del desarrollo contra fuerzas regresivas.

Estas características se evalúan de acuerdo a la edad y etapa del desarrollo en que se encuentra, considerando evidentemente el contexto de cada niño y familia.

Según algunos autores, es evidente que lo normal y lo patológico constituyen dos términos indisociables de un par antitético, pues no puede definirse uno sin el otro. Las diversas definiciones de estos conceptos giran en torno a cuatro puntos de vista:

a)Lo normal referido a la salud, opuesto a la enfermedad.

b) Lo normal como medida estadística.

c) Lo normal como ideal o utopía a realizar o hacia la que se dirige.

d)Lo normal en tanto que proceso dinámico, capaz de retornar a undeterminado equilibrio.

Como podemos revisar, es complicada la definición de lo normal vs lo patológico, por lo que es importante

contextualizar correctamente el marco referencial, que es más complicado en el terreno del diagnóstico infantil y mucho más con respecto a la psicosis. Es importante comprender bien el desarrollo infantil, para ubicar correctamente la sintomatología del niño y desde allí establecer criterios para el pronóstico de las posibles vicisitudes y el estado mental del futuro adulto. Para ello, es preciso desarrollar un sistema de evaluación que esté más allá de la sintomatología o conducta manifiesta. Las neurosis ocupan un lugar en el cuadro de la psiquiatría del adulto desde hace mucho tiempo; en los manuales de psiquiatría infantil, por el contrario, su posición queda mucho menos definida. Podemos observar que, de igual manera, no se incluyen en la nomenclatura internacional de las enfermedades elaborada por la Organización Mundial de la Salud, ni en el Manual de Diagnóstico y Estadística de las enfermedades Mentales, de la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM).

PSICOSIS INFANTIL

Se plantea que las desorganizaciones psicóticas aparecen entre los cinco y los doce años de edad, y son frecuentemente difíciles de distinguir sin la anamnesis, ya sean cuadros psicóticos que representen modificaciones evolutivas de expresión precoz reconocidas anteriormente, o psicosis que se manifiestan por una ruptura brutal o progresiva de la curva evolutiva. Es importante señalar que en el niño psicótico no se presenta la latencia, de tal forma que más tarde no habrá un verdadero adulto e incluso no habrá adolescencia psicológica. Haciendo una revisión comparativa entre psicosis infantiles precoces y las de comienzo tardío; Kolvin y colaboradores encuentran elementos de diferenciación significativa, como: alucinaciones, embotamiento afectivo, groserías, alteración en el contenido del pensamiento y algunos aspectos del pensamiento disociados, además de cierta actitud de sufrimiento.

Existe una gran dificultad en el trabajo de diagnóstico Infantil, y más evidentemente en las psicosis infantiles, pues por un lado existen determinados comportamientos propios de la etapa y edad del niño, los cuales en otro momento de su desarrollo caerían en comportamientos que podrían estar ligados a lo patológico.

IMPORTANCIA DE LA EXPERIENCIA CLÍNICA

La importancia de la experiencia clínica en el trabajo con niños nos permite un mejor abordaje, mas es fundamental el manejo de los registros clínicos, trabajo inter y multidisciplinario, para realizar investigaciones que permitan contar con información para desarrollar criterios clínicos de diagnóstico precisos. Es importante realizar el Dx. Clínico pertinente y oportuno, para contar con elementos que nos permitan indicar el tratamiento adecuado y contar con elementos suficientes para hablar del pronóstico y, ¿por qué no?, desarrollar estrategias o directrices de prevención primaria.

La sociedad se encuentra en un momento en que requiere que dediquemos atención, sí, atención para reflexionar respecto de los acontecimientos que se presentan en los últimos años, en donde se está perdiendo, de manera más significativa, la dimensión entre la salud y la enfermedad, entre lo normal y lo patológico, La dimensión de lo que está sucediendo no se ha revisado desde su etiología, pues se deposita en el afuera, y desde ahí se demanda que el otro lo resuelva; lo que sucede desde la infancia y, por lo tanto, los acting out son porque el otro incita, y desde esta construcción no se asume la responsabilidad, lo que nos lleva a culpar al otro por lo acontecido. Esto trae por consecuencia la falta

de compromiso, y la alteración en la conciencia de la realidad, lo que nos puede llevar a la psico

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