El Dilema de Grecia

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Gabriel Leyva

Actualmente Grecia se encuentra en una crisis financiera muy grave, y ninguna de sus opciones es muy agradable. El problema es que Grecia está en la zona del euro, lo cual limita severamente su capacidad para lidiar con su déficit. Hay quienes dicen que Grecia debería simplemente abandonar el euro y regresar a su moneda nacional. Pero ¿es esta una opción viable? No es fácil de decir.

El problema de Grecia comenzó en el 2008 cuando la economía global se colapso.  Ya desde antes Grecia tenía problemas de gastos públicos demasiado grandes,  préstamos baratos, y una infraestructura financiera inadecuada, los cuales dejaron a Grecia expuesto y débil cuando ocurrió la crisis financiera. La Unión Europea tiene reglas especificas sobre el comportamiento monetario de sus países integrantes, pero Grecia las logro evadir sobornando a empresas financieras como Goldman and Sachs para que reportaran números equivocados. Esto permitió que Grecia gastara mas allá de sus capacidades sin que el resto de la Unión se diera cuenta. El resultado fue una deuda de 300 mil millones de euros, más grande que su producto interno bruto.  Su rating de crédito, una evaluación de que tan probable es que alguien no te pague un préstamo, se volvió el más bajo de Europa y ahora no puede encontrar quien le preste para pagar su deuda.

En una situación como esa la solución más fácil para un gobierno es devaluar su propia moneda. De esta manera la deuda se vuelve relativamente más pequeña además de que una moneda débil fomenta la exportación, lo cual sirve para mejorar la situación económica. Pero como parte de la Eurozona, Grecia no tiene control directo sobre su propia moneda. El Euro ha proveído grandes ventajas económicas ya que una moneda integrada fomenta el comercio exterior y la inversión extranjera, pero ahora Grecia tiene que lidiar con las consecuencias negativas. El Banco Central de Europa, el cual controla la política monetaria del Euro, puede ajustar tasas de interés e inflación. Pero no puede hacer ajustes específicos para cada país ya que por necesidad tiene que tener una política universal.

Si Grecia quiere continuar usando el Euro, tendrá que hacer varios sacrificios para mantener su déficit bajo control. Sacrificios como cortar sueldos y gastos del gobierno, políticas que obviamente no serian nada populares. Y si el resto de los países de la Unión Europea o la Fundación Monetaria Internacional se comprometen a sacar a Grecia de sus deudas, se crea un peligro moral. En economía un peligro moral es cuando un individuo tiene un incentivo para hacer algo que es dañino para la sociedad en general. En este caso, si a Grecia le garantizan que lo van a sacar de su deuda, entonces esta no tiene ningún incentivo para mantener su déficit bajo control a largo plazo.

Entonces qué detiene que Grecia se salga del Euro y vuelva a su moneda nacional A corto plazo el valor de su moneda se desplomaría, según los expertos podría llegar a 50% de su valor original. Aunque esto ayudaría a las exportaciones, la mayor parte de la deuda esta denominada en Euros. Por lo tanto sería casi imposible pagarla ya que el valor real de la deuda se volvería mucho más grande. Si la moneda se desploma entonces también habría altos niveles de inflación, e incluso existiría el peligro de hiperinflación. Si de por si el poder de compra de los griegos ya es bastante bajo, mas inflación solo haría este problema aun mayor. Además de los problemas económicos, existen dificultades políticas. No existe ningún tipo de provisión en la Unión Europea para que uno de sus integrantes abandone el Euro. No está claro como tendría que proceder Grecia para hacer algo así, e incluso es posible que tenga que salirse por completo de la Unión Europea para lograrlo.

Sin duda la crisis en Grecia es el problema más duro que el Euro ha tenido que afrontar hasta ahora. Hasta hace algunos años la integración monetaria en Europa se veía como algo principalmente positivo y los países de la Unión Europea que se rehusaban a cambiar su moneda generalmente lo hacían por razones nacionalistas. Pero ahora que las debilidades de una moneda integrada han salido a la luz, la viabilidad de este concepto ha sido puesta en cuestión.

 

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