Cinthya Araiza
El Internet ha dado pie a una nueva era en donde los cambios son tan rápidos que nos es imposible percibirlos y entenderlos. Los avances tecnológicos han cambiado la manera en la cual percibimos nuestro mundo, además el fenómeno de la globalización permite tener una mayor, más rápida comunicación entre las personas. Es por esta razón que las nuevas generaciones cada vez son más compactas.
La era de Post guerra se caracterizó por el surgimiento de nuevas generaciones que buscaban adaptarse a un mundo cambiante. La generación del baby boom, que tomara fuerza después de la Segunda Guerra Mundial, adquirió su nombre debido al crecimiento acelerado de la población, al surgimiento del sueño americano como meta principal y la gran influencia de la televisión y la radio. Después de los boomers, surge, a finales de los 60s, la generación X, que comprende aquellos individuos que no tenían una identidad definida ó con una identidad “X”, frustrados por sentirse “excluidos” de la sociedad debido al desempleo y los estereotipos. No pasó mucho tiempo para que el orden mundial diera un nuevo salto hacia la ciencia y la tecnología, dando la bienvenida a una nueva generación, la generación N ó generación Net.
Ya estaba predicho por los expertos de la ciencia, y era de esperarse que una generación de “niños computadora” sería dueña del control sobre los medios. La denominada Generación-Net ha surgido a la par de las invenciones tecnológicas y por ello las domina como si fuesen una extensión de sí misma. Ésta, posee un conocimiento amplio sobre lo que a las generaciones pasadas, podrían parecerles extraños y ajenos. Estos cambios designan a una generación cuyos miembros “están librándose de los medios unidireccionales y centralizados del pasado, y comienzan a configurar su propio destino, lo cual traerá como resultado un mundo mejor”[1].
La verdadera problemática recae en una cuestión, ¿estaremos entrando en una etapa donde tener control, característica de la Generación-N, crea mayor conciencia sobre el mundo que nos rodea?
Nos hemos vuelto dependientes de las nuevas tecnologías, pues es verdad que requerimos de ellos para lograr mejorar las cosas; cada día hay más niños, jóvenes y adultos que se vuelven adictos a un mundo digital y complejo pero divertido e interesante al mismo tiempo, “por primera vez en la historia, los niños están asumiendo el control sobre elementos cruciales de una revolución en las comunicaciones” (Tapscot, 1999:23).
De acuerdo con datos estadísticos de los últimos años, 74% de las personas en los Estados Unidos de 18 a 29 años de edad, tienen acceso a internet, sin contar que cada vez son más los jardines de niños que ofrecen clases especiales (Computación), en dónde los niños aprender a desarrollar habilidades mediante el Internet y los miles de programas y juegos interactivos que éste ofrece. Esto puede parecer positivo para muchos, pero la realidad es otra, pues “este proceso contribuye a la destrucción implacable de la noción de autoridad y de jerarquías con base en la experiencia. Cada vez más jóvenes se vuelven maestros del entorno interactivo y de su propia suerte en él”[2].
Pudiera ser que esta situación favorece el surgimiento de generaciones conectadas con el mundo mediante la red, pero aisladas del contacto físico con sus amigos, y hasta de sus padres y entonces nos preguntamos ¿dónde quedan los valores tradicionales y las relaciones sociales? Será que ésta generación cuestiona los valores que puedan estar implícitos en la información.
Como parte de esta Generación Net, debemos comprender que no tenemos el control absoluto de nuestro contexto por vivirlo en un espacio digital que se parece a lo real, pues no refleja todas las problemáticas que hoy se viven en el mundo. Ser parte de la Generación-Net, tiene ventajas y desventajas como todo. Debemos estar conscientes de que las nuevas tecnología nos diferencian de otras generaciones, pero debemos tener la capacidad para controlar dichos avances para con ellos preparar un futuro mejor que conecte lo digital con la realidad, y así obtener lo mejor de ambos mundos.
