Conducta, Confianza, Conocimiento, Conscientes, Consumismo, Contaminación

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(Fragmentos de artículos aparecidos en la revista Ciencia  Conocimiento  Tecnología. Recopilación de Félix Ramos Gamiño).

CONDUCTA

Hay un dicho de los indios norteamericanos que se le atribuye al jefe Seattle: “No heredamos la tierra de nuestros padres; la tomamos prestada de nuestros hijos”. Con los ojos metafóricos de todas las futuras generaciones de niños observando cómo manejamos el más preciado de los empréstitos, nos encontramos en la posición más delicada, potente e importante. ¿Qué tan honorables y respetuosos podemos ser con nuestra conducta humana? ¿Blandiremos nuestras poderosas ciencias y destriparemos a la humanidad, causando que los hijos de los hijos se desvanezcan en un frío relámpago atómico? ¿O usaremos todos nuestros recursos y lo mejor de lo que es ser humanos, nuestra humanidad, para conscientemente, humildemente, y con el mayor respeto por nuestra posición, cuidar este preciado tesoro que tenemos en las manos? ¿Usaremos nuestras ciencias como un arma contra la humanidad o una herramienta para su inspiración? Estas preguntas permanecen preocupantemente sin respuesta.

Kaith Raniere; edición 34, página 57

 

 

CONFIANZA

Como seres contingentes, estamos hechos por Dios y para Dios. Dios nos quiere. ¿Por qué no tener confianza –una vez más y para siempre al morir? Pero esta confianza no es humanamente esperable, sin una vida ejercitada como preparación para la muerte.

Agustín Basave Fernández del Valle; edición 4, página 4

 

 

CONOCIMIENTO

El conocimiento en sí no es bueno ni malo; sólo existe.

Keith Raniere; edición 24, página 59

 

El conocimiento es poder.

Rosalinda Contreras Theurel y Angelina Flores Parra; edición 27, página 14

 

El conocimiento es riqueza.

Rosalinda Contreras Theurel y Angelina Flores Parra; edición 27, página 14

 

El conocimiento y la creatividad nacen de lo humano más cercano al espíritu y no, como piensan algunos economistas de la respuesta tecnocrática, al mercado o a las necesidades del monetarismo ilustrado que caracteriza esta época.

Editorial; edición 8, página 1

 

La Administración del Conocimiento (AC) y el Desarrollo Basado en el Conocimiento (DBC) constituyen, quizá, los instrumentos contemporáneos de transformación más poderosos para las organizaciones y para las sociedades, respectivamente. Habiéndose ya establecido claramente que a partir de la II Guerra Mundial el conocimiento constituye el principal factor, tanto de crecimiento económico, como de innovación, de equilibrio integral y de sostenibilidad para negocios y comunidades, el bien más preciado pasa a ser el conocimiento sobre el conocimiento mismo.

Francisco Javier Carrillo Gamboa; edición 33, página 37

 

La creación de conocimiento es de vital importancia para el progreso del país. De ahí la necesidad de apoyar a los científicos. La aplicación de ese conocimiento es lo que lleva a los avances tecnológicos y eventualmente a la prosperidad económica. Un país que no crea conocimiento se atiene a los altos costos y dependencias involucrados en la importación de tecnología y conocimientos del extranjero.

Pedro A. Valdés Sada; edición 47, página 11

 

Lo que parece absurdo e incongruente es llegar a la conclusión de que cualquier conocimiento o avance tecnológico-científico es inocuo, y que en el campo de la investigación todo es válido y aceptable. Lo importante no es saber cada vez más, sino tener en cuenta hacia dónde se dirigen esos conocimientos, qué fines se pretenden con ellos, cuáles son sus efectos y con qué procedimientos se consiguen.

Raúl Garza Garza; edición 37, página 28

 

No basta con generar el conocimiento; hay que darlo a conocer, a entender a toda la sociedad; no basta con que los científicos entre ellos solos puedan discutir los temas de actualidad; no basta con que ellos entiendan lo que es la nanotecnología o la mecatrónica, sino que es indispensable que la sociedad entienda de lo que se está hablando.

Carlos Guerrero Salazar; edición 39, página 56

 

Si yo hubiera integrado el conocimiento a mi conciencia, y ésta a la cultura, y lo transmitiera a través de los medios de comunicación, habría encontrado por qué, cuando pienso, existo.

Descartes; edición 19, página 1

 

Todo está interrelacionado: arte y ciencia; magia y religión; colores y sabores, armónicamente entretejidos por los movimientos artísticos mundiales, en una suerte de mágico telar. En verdad, somos una red de señales. Pobre del que pretenda aislar una parte del conocimiento del resto del saber: se quedará sin comprender el significado del ser humano y de sus actos.

Martha Chapa; edición 15, página 19

 

 

CONSCIENTES

Desde la visión psicológica, mental y social, podemos vivir estando “alertas” o despiertos, aunque no necesariamente conscientes de nosotros mismos.

Adelina Alcorta Garza de González; edición 19, página 19

 

 

CONSUMISMO

Algunos efectos evidentes del consumismo dañan directamente el medio ambiente a través de la contaminación del suelo, agua y aire; producen desequilibrio financiero familiar y social; llenan de basura la casa, la calle y los reservorios (sólo los pañales “Pampers” constituyen el dos por ciento de los rellenos sanitarios); inducen una cultura de amor a lo perecedero y de baja calidad; producen un tipo de persona con horizontes de vida muy chatos y triviales.

Ismael Vidales Delgado; edición 22, página 35

 

Comprar desmesuradamente establece ahora ingentes pautas sociales, que dan cabida a una nueva antropología, que día a día cambia, según los últimos bienes que se hayan adquirido en el mercado. Si no consumes, no eres nadie, no existes y, lo más grave, no interesas, porque eres un excluido y un lastimoso perdedor.

Patricia Liliana Cerda Pérez; edición 22, página 28

 

Cuando vamos a un centro comercial a comprar comida en un restaurante, en lo que no pensamos es en los miles de millones de dólares gastados en encontrar justo los colores correctos, justo los sonidos correctos, justo el tipo de letra correcto, justo el precio correcto para motivarnos a comprar la comida. Sin nuestro conocimiento, hay muchos dispositivos empleados para remover creativamente el dinero de nuestra cartera. Frecuentemente compramos cosas que ni siquiera necesitamos o realmente queremos.

Keith Raniere; edición 22, página 50

 

El consumismo es incentivado por infinidad de agentes externos, entre otros: la publicidad engañosa e inmoral; la cultura de usar y desechar; la baja calidad de muchos productos “gancho”, “baratos”, “mágicos”; patologías personales compulsivas (mecanismos compensatorios); la falta de cultura para el reciclado y la reutilización; la presión social excluyente.

Ismael Vidales Delgado; edición 22, página 34

 

El consumismo es un concepto asociado con un consumo irracional, desmedido y exagerado de bienes y servicios, que generalmente no se necesitan. Es menester aclarar que el consumo no es malo; de hecho, toda sociedad necesita que sus integrantes consuman para estimular la actividad económica. Es el consumo irracional el que se considera dañino. Para consumir se necesita dinero, y para ser consumista se requiere aún más.

José de Jesús García Vega; edición 22, página 23

 

El consumismo no es un efecto de la mercadotecnia exitosa o las tendencias de la temporada; más bien, es un efecto de un apego que existe dentro del individuo en todo momento. Es el apego el que ultimadamente impulsa el deseo ineludible de adquirir cosas en el mundo material; nos insta a capturar las promesas de lo material.

Keith Raniere; edición 22, página 45

 

El consumismo se ha venido convirtiendo en una práctica común de la gente de la clase media, media alta y alta; es prácticamente un patrón de comportamiento que no sólo afecta las finanzas personales o familiares, sino que además incide en el deterioro del medio ambiente.

Ismael Vidales Delgado; edición 22, página 34

 

El consumismo se objetiva en las propias actitudes, posesiones, maneras y hábitos de los jóvenes. Para algunos sujetos –es un ejemplo- ha resultado una práctica común desistir de un viaje a un país desconocido, por actualizar su coche o pasar horas enteras en las catedrales del consumo, buscando un nuevo celular en lugar de comprar y leer libros. La filosofía del consumo se objetiva en las cosas de que se rodean, en lo que visten, lo que usan y desechan a diario.

Mario Nieves; edición 22, página 4

 

El dictador más cruel y poderoso de hoy se llama mercado. En su nombre, personas, familias y sociedades enteras se consumen en medio de una lógica mercantil que nos ha llevado no sólo a la compra de artículos inútiles o superfluos, sino, lo más grave, a ser superficiales y banales nosotros mismos.

Patricia Liliana Cerda Pérez; edición 22, página 28

 

El motor consumismo es constante sinónimo de poder y de poseer. Este motor es provocador de violencia y baja autoestima. Las niñas se visten de jovencitas; las de edad madura quisieran ser jovencitas; los niños quieren ser personajes poderosos, y los hombres añosos, de canas disfrazadas, quieren tener parejas jóvenes, que pueden sostener con pastillitas de larga duración.

Alba Fernández Arciniega; edición 22, página 12

 

En los estudios más recientes de consumo, las campañas ocupan un lugar predominante, y son reconocidas en nuestra sociedad en todos los niveles socioeconómicos, aun por las personas que menos poder adquisitivo tienen, porque existe ya en su mentalidad la idea de “compre ahora y pague después”, cuando sabemos que “pague después” es un futuro que a corto o largo plazo se está consumiendo anticipadamente.

María del Socorro Fonseca Yerena; edición 22, página 19

 

Hay un desafortunado, desconocido hecho acerca del consumismo. La mayoría de los consumidores son amateurs; todos los comerciantes y vendedores son profesionales. Para ver esto, sólo tenemos que preguntarnos a nosotros mismos cuántos cursos hemos tomado para aprender a ser buenos consumidores, cuánto tiempo y esfuerzo hemos invertido aprendiendo a comprar correctamente y a encontrar los mejores precios. Si comparamos entonces nuestra “educación de consumidor” con la de un comerciante, vemos que el comerciante con frecuencia pasa 60 horas o más a la semana estudiando, practicando y buscando aprender la mejor manera de vender sus productos.

Keith Raniere; edición 22, página 50

 

Hemos de decir que las mujeres somos particularmente consumistas: cuando no nos sentimos bien, cuando sentimos ansiedad, cuando estamos bajo condiciones de estrés, vamos de shopping, o bien nos cortamos el pelo o nos hacemos un masaje. Es una manera que tenemos de ocuparnos de nosotras mismas, de darnos tiempo.

Guadalupe Loaeza; edición 22, página 40

 

La Era del Vacío significa la derrota de las grandes ideologías de la historia y el despertar de un nuevo individualismo, marcado por el culto del consumo y por ende por el culto del placer.

Guadalupe Loaeza; edición 22, página 40

 

Las compras compulsivas reflejan nuestros miedos, nuestras mediocridades y nuestras patologías. Se compra por temor a la crítica de “estar pasados de moda” en nuestros vestidos; por demostrar que tenemos éxito social; por compensar o comprar afectos; por ser admirados y envidiados; se compra por todo, menos porque realmente se necesiten las cosas adquiridas.

Patricia Liliana Cerda Pérez; edición 22, página 28

 

Las críticas sobre el consumismo, en el sentido ecológico, se hacen más en los países desarrollados, pues sus niveles de consumo son mucho mayores. A pesar de las críticas de los ecologistas al consumismo, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, el incremento en el consumo de la población se ve como motivo de alegría, pues es el mejor indicador de que un período de recesión ha terminado y que habrá empleos mejor remunerados.

Jorge Noel Valero Gil; edición 22, página 21

 

Los especialistas en mercadotecnia y publicidad están intentando todo lo que se les ocurre interesante, hasta poner a pelear a Santa Claus con los Reyes Magos, con tal de hacer que sus productos registren más ventas.

Juan Lauro Aguirre Villafaña; edición 22, página 33

 

Preocuparse más por fabricar consumidores que por dilucidar los problemas del hombre que consume, le hace un flaco favor a la ciencia. Colocar la mirada de la ciencia en lo que hace el consumo con el ser humano en una perspectiva compleja, es un apremio que no hace ningún favor a las corporaciones, pero que devuelve al hombre su sentido común y su confianza en sí mismo y en el conocimiento científico.

Mario Nieves; edición 22, página 5

 

¡Qué época de contradicciones vivimos! Por una parte tenemos acceso a una infinidad de objetos de consumo; acceso al progreso de la tecnología, a la globalización, a viajes súper económicos, y a todo tipo de tarjetas de crédito. En apariencia, lo anterior nos hace la vida más fácil, más confortable y moderna. Pero al mismo tiempo la vuelve todavía más complicada. ¿Por qué? Porque justamente están abiertas demasiadas posibilidades, y esto provoca ansiedad, a la vez que miedo y responsabilidad.

Guadalupe Loaeza; edición 22, página 40

 

Sin lugar a dudas, el consumismo no existiría si no fuera por la llamada “economía de mercado”, cuyo lema es “crecer, vender, crecer por siempre”. Las personas, a cambio, quieren ganar más, gastar más, siempre más. En este escenario opera el consumismo, produciendo una belleza efímera y una fealdad permanente en el ambiente. Todo lo ha trastocado el consumismo.

Ismael Vidales Delgado; edición 22, página 35

 

Toda decisión ecológica para reducir el consumo de la población debe analizarse cuidadosamente, ya que pudiera haber bienes que tenemos que cuidar y conservar, como el agua, pero tenemos que enfrentar los costos de tomar esas decisiones.

Jorge Noel Valero Gil; edición 22, página 21

 

Vivimos en sociedades dedicadas a estimular falsas necesidades; somos víctimas de la publicidad, de las tarjetas de crédito y de los constantes deseos de consentirnos.

Guadalupe Loaeza; edición 22, página 40

 

 

CONTAMINACIÓN

La contaminación del medio ambiente tiene sus orígenes en diversas causas, entre las que destacan las naturales y las antropogénicas, por lo que ha existido desde tiempos muy remotos. Los niveles de contaminación en la actualidad hacen peligrar la capacidad de la biosfera para soportar y propiciar la vida. Entre los contaminantes antropogénicos se encuentran los hidrocarburos, pesticidas, organoclorados, organofosforados, residuos farmacéuticos, etcétera.

Karim Acuña Askar et alii; edición 39, página 41

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