Cinthya Araiza
La tecnología y sus maravillosas innovaciones nos han llevado más allá de lo que el ser humano pudiera imaginar. Desde smatphones que pronostican el tiempo hasta autos voladores, la ciencia y la tecnología nos han abierto las puertas a una nueva dimensión. Sin embargo, nadie se ha puesto a pensar que las nuevas generaciones están ganchados a una nueva enfermedad, una dependencia tecnológica tan adictiva y tan peligrosa como las drogas, porque simplemente, no pueden vivir sin un pedazo de tecnología entre sus manos.
La adicción a la tecnología es un mal relativamente nuevo comparado con otros- ludopatía, drogas, alcohol- de aquí el dilema: en verdad existe la apasionada necesidad de seguir innovando y creando más y mejores cosas que nos facilitan la vida, ó la tecnología, como todo, necesita un límite y es necesario detenerla ó desacelerar su proceso. Para esto, es necesario hacer un breve análisis de lo que es en sí una adicción qué la causa.
El ser humano trabaja mediante un sistema de recompensa, esto es, que cada que logramos algún requerimiento biológico- de comer, sexual, lactancia, etc.- el cuerpo libera una sustancia neurotransmisora llamada dopamina que nos ayuda a decidir a qué grado será recompensado. La fase de querer algo y tenerlo y el eventual “me gustó” es controlado por esta sustancia, por lo que es la dopamina la responsable de alimentar una adicción. Una vez que se utiliza alguna pieza de tecnología (como cámaras, celulares, mp3, etc) y comienza a ser agradable para nosotros, la sustancia se libera en el cerebro creando un sistema de recompensa, llevando a la adicción. Lo mismo ocurre con los cigarrillos, la nicotina induce a la dopamina, creando una pasión posterior por dicha sensación. Lo interesante de todo esto, es que la gente que busca la satisfacción en las cosas, en realidad sólo busca tener más dopamina en su sistema; además, el cuerpo humano también cuenta con serotonina otro neurotransmisor que nos invita a querer más y que también es estimulado; involucra nuestro estado de ánimo y percepción sensorial. Una descompensación de ésta sustancia, lleva a la depresión, tendencias suicidas y agresividad. Tradicionalmente, se consideraba que las sustancias químicas como las ya mencionadas únicamente aplicaban para la actividad física (sexo ó ejercicio) ó consumo de algún estimulante de éstas mismas (como las drogas y la comida), sin embargo, se ha probado que no es así. Hoy, se ha llegado al punto de considerar seriamente como adictivos y estimulantes de dopamina, a los aparatos ó tecnologías que nos facilitan nuestro diario vivir y aquellos que marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso de la vida del ser humano. A pesar de esto, existen muchos argumentos sobre la problemática; por un lado, el que la adicción tecnológica satisface las suposiciones científicas, mientras que el otro intenta probar que el sobreutilizar la tecnología es solo una fase de dejar/ir que establecemos nosotros mismos.
La desventaja de llamar a algo adictivo es que existe una dependencia, y que entre más adicción a algo, más se olvida de las necesidades y lo que en verdad se quiere, pues comienza la concentración de solamente satisfacer la prioridad. Recientes estudios por parte del Centro Internacional para los Medios y Asuntos Públicos (ICMPA) junto con la Academia de Salzburgo en Medios y Cambios Globales, determinan que más de mil estudiantes en 10 países en los 5 continentes, han utilizado cualquier tipo de tecnología especialmente en telecomunicaciones (internet y smartphones) más de 24 horas. La mayoría de los estudiantes dentro de dicho estudio realizado lo consideran sumamente necesario en estos tiempos. Las nuevas generaciones han crecido con los celulares y consolas de Xbox y Nintendo Wii en sus manos…es como si quisiéramos obligarlos a vivir con la tecnología y no saber vivir sin ella; la dependencia que los jóvenes tienen de sus celulares, computadoras y televisión es más que evidente, y solamente una minoría ha logrado no ser adicta a cualquier innovación tecnológica al utilizarlo moderadamente, aunque siguen siendo propensos a caer en dichas adicciones.
