Juan Lauro Aguirre Villafaña

Tengo la gran preocupación de que el avance de la tecnología electrónica; las consolas de video-juegos, los teléfonos celulares cada vez con más funciones, las computadoras y muy pronto las televisiones conectadas a internet, estén acaparando los canales de entrada al cerebro de nuestros hijos y nietos.
Dije, y repito, los canales de entrada, porque el cerebro recibe información de nuestros cinco sentidos; la vista, el oído, el gusto, el tacto y el olfato, pero para que el cerebro procese cierta información se requiere poner atención a ella. Entonces mi preocupación es que nuestros niños y jóvenes ya no ponen atención a las cosas simples del mundo real.
Parecería que la tecnología electrónica compite por la atención de ellos haciéndoles creer que la información que generan esos aparatos es más importante que cualquier otra información sensorial. De hecho he oído a muchos padres y abuelos decir que ya sus hijos y nietos no ponen atención a su saludo o a sus indicaciones ti tienen ante ellos uno de esos aparatitos. Como si la información que emana de ellos fuera más importante que la información que emana de cualquier otro humano.
¿Por qué sucede esto y qué se podría hacer para cambiar este estado de cosas?
Me temo que la razón no es tan simple, aunque trataré de ubicar algunos de sus elementos, también me temo que no será fácil de cambiar este estado de cosas, aunque considero que debemos empezar con algo.
¿Por qué los niños y los jóvenes, y de hecho también muchos adultos, que tal vez nos ayuden a encontrar algunas respuestas, sienten atracción por la interacción con productos de la tecnología electrónica?
Algunas razones pudieran ser:
– Por tratar de anticipar la respuesta programada y con ello obtener una gratificación instantánea. Esto es muy semejante a lo que ocurre con los adultos que asisten a los casinos, con la única diferencia que la gratificación esperada es una recompensa económica.
– Porque la tecnología permite empacar mucha acción a través de las animaciones gráficas que se generan al seleccionar diversas opciones buscando que sea la más gratificante. Esto explica por qué los adultos que asisten a los casinos se excusan diciendo que aunque no ganan se entretienen mucho.
– Porque, aunque se piense lo contrario, la interacción con estos productos tecnológicos no requiere mucho esfuerzo pensante, aunque algunos podrían requerir ciertas destrezas manuales y tiempos de reacción cortos. Por esto, ese tipo de interacción genera una zona de confort que, por ejemplo, muy pocas personas sienten cuando están frente a un libro, mucho menos si es de matemáticas.
– Porque, cuando se trata de interacción vía intercambios de texto, ya sea correo electrónico, chat, facebook o twitter, se evita tener que procesar la información proveniente de la comunicación no verbal, que suele ser la parte con mayor cantidad de información estratégica, y en su lugar se procesa información imaginativa que es naturalmente más seductora que la información real. Los adultos empezamos a aprender esto a través de nuestras comunicaciones telefónicas, pero nuestros niños y jóvenes nos han superado grandemente gracias al avance tecnológico.
– Finalmente, construyen otro mundo, paralelo al mundo real, denominado mundo virtual, que los atrapa y con ello los aleja del mundo real. Muchos expertos hablan de la adicción de entrar y mantenerse dentro de ese mundo virtual.
Ahora bien: ¿Qué se podría hacer para tratar de cambiar ese estado actual de las cosas, no para regresar al estado anterior, pero si para restablecer un mejor balance?
En realidad no se me ocurre nada mejor que:
Revalorizar la información proveniente del mundo real y con ello:
– Poner más atención a los fenómenos naturales que ocurren a nuestro alrededor, volvernos a sorprender con el movimiento armónico de un péndulo, con el movimiento circular de una rueda, con el sonido de una cuerda o de un tambor vibrante, con la formación del arcoíris y de los espejismos, de los campos eléctricos y magnéticos, etc.
– Disfrutar cada vez más de la armonía musical generada por la propia naturaleza y también por los grandes compositores e interpretada por el mejor instrumento musical que es la voz humana.
– Descubrir o redescubrir la magia proveniente de la información de la comunicación presencial en toda su magnitud, tanto por su contenido verbal, como por su contenido no verbal una parte del cual es corporal y la otra parte es transpersonal, o sea la comunicación de las emociones y de las actitudes.
– Aprender o re-aprender a disfrutar todo aquello que proviene de la creatividad, de la nobleza, de la compasión, del talento y del esfuerzo humano tal como: los buenos libros, las obras de arte, las explicaciones y teorías científicas, las tecnologías, aunque no tanto los artificios tecnológicos, las obras de arquitectura y de urbanismo, las obras de solidaridad y de caridad, etc.
– Tener sueños que se conviertan en objetivos y proyectos de vida, que nos obliguen a perseverar en busca de una gratificación diferida, pero más significativa que cualquier gratificación instantánea.
– Establecer el mejor balance entre la interacción presencial y la interacción virtual, teniendo en cuenta que el mundo virtual es una parte del mundo real y no vicecersa.
– Sentir que el mundo es el laboratorio en donde se lleva a cabo el experimento más importante para cada uno de nosotros que es nuestra vida personal, familiar y social, y actuar en consecuencia. Recordemos que un laboratorio es un sitio en donde se aprende haciendo y más que se aprende…se descubre.
