Envejecimiento poblacional en el mundo

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Doctor Daniel Gerardo Gámez

La globalización y su desigual repercusión en las condiciones de vida de la humanidad en las distintas partes del mundo han producido, en los últimos años, cambios en la estructura poblacional, y han convertido el fenómeno del envejecimiento en uno de los problemas sociales del siglo XXI. El incremento porcentual del grupo de mayores de 60 años, dentro de la población total, se conoce como envejecimiento demográfico.

Este grupo de personas, tanto en México, como en la mayoría de los países en vías de desarrollo, ha experimentado un incremento sostenido en los últimos 25 años, y se espera que en los próximos 40 años (2050), el porcentaje de adultos mayores se duplique. En México, se incrementará de un 8 por ciento en 2010 hasta un 20 por ciento en 2050.

El fenómeno del envejecimiento  poblacional es un proceso de características particulares, lento y gradual, en que la proporción de adultos mayores aumenta en una población, mientras disminuye la proporción de niños y adolescentes, lo que ocasiona un aumento en la edad media (promedio de edad) de la población.

SOCIEDADES MÁS LONGEVAS

Todos los países se encuentran en un proceso de transición hacia sociedades más longevas, en comparación con el siglo anterior. Como consecuencia  del incremento en el número de nacimientos durante la posguerra, entre 1945 y 1960 se creó una ola generacional denominada los Baby Boomers.

Posteriormente, debido a  la disminución en la tasa de mortalidad y al aumento de la natalidad a partir de los 70, gracias a los avances médicos, el aumento en la calidad de vida, el aumento en el nivel de renta y al aumento en la esperanza de vida, se ha formado un gran grupo de personas que han crecido y han sido parte de una clase trabajadora muy importante para el desarrollo e industrialización de los países.

Sin embargo, dicho grupo (Baby Boomers), a partir de 2020 llegará a sus 80 años, y se mantendrá hasta 2050 como un grupo de personas longevas con mayor riesgo de enfermedades discapacitantes, dependencia funcional y económica, lo cual tendrá importantes repercusiones sociales y será un reto para la sociedad, especialmente para los servicios de salud. Este incremento será de mayor impacto en los países en vías de desarrollo, donde México no es la excepción.

“TERREMOTO DEMOGRÁFICO”

Para describir este notable fenómeno del envejecimiento poblacional, algunos analistas han usado el término “terremoto demográfico”, que representará la quinta parte de la población mundial en 2050, fecha en que se igualarán los porcentajes de individuos jóvenes y de adultos mayores.

En pocas palabras, en 1950 había en el mundo poco más de 200 millones de adultos mayores de 60 años. En 2000, la cifra aumentó a 600 millones y para 2050 se espera que esta cifra llegue a dos mil millones, lo cual representará el 21 por ciento de la población mundial total.

Profundizar en este tema adquiere relevancia cuando analizamos a los centenarios de una población, que es el grupo que tendrá mayor crecimiento demográfico en la pirámide poblacional. Los viejos-viejos, como algunos autores los nombran; es decir, las  personas mayores de 80 años, duplicaron su población en sólo 10 años (200,000 en 2000, a 340,000 en 2009), y se espera que en 2050 pudiera haber hasta seis millones de mayores de 80 años en el mundo. Este hecho es relevante cuando analizamos la situación social en la que este grupo de población vive, donde hay mayor incidencia de discapacidad, abandono, pobreza, discriminación, etcétera.

La transición demográfica de la que hablamos ha sido ampliamente estudiada, así como han sido objeto de estudio los cambios en la estructura poblacional por edad y los efectos en el envejecimiento demográfico, lo que se define como el proceso por el cual las poblaciones pasan de una situación caracterizada por niveles elevados sin control de natalidad y fecundidad, a otra de niveles más bajos y controlados, que tiene como consecuencia la alteración en la estructura por edad de la población.

EUROPA Y EL ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL

Actualmente, pensaríamos que hablar de ciudades envejecidas o países con gran número de ancianos es hablar de países europeos. El viejo continente ha presentado el fenómeno del envejecimiento desde hace 40 años, y su proceso de transición demográfica ha sido más lento. Si en 1985 la mayoría de las personas mayores vivían en países desarrollados, en el presente siglo la tendencia indica que hasta un setenta y cinco por ciento de los adultos mayores vivirán en los países en vías de desarrollo.

En estos países, debe destacarse la rapidez del proceso de transición demográfica; y, en nuestro caso, ya en los próximos diez años se podrá ver la diferencia en el número de adultos mayores en muchas ciudades en México.

El envejecimiento poblacional no es un hecho nuevo. Desde el punto de vista demográfico, es un proceso relativo a la dinámica poblacional de cada sociedad, en un momento determinado. En el siglo XVII, Colbert introdujo un criterio para evaluar la edad productiva de las personas relacionada con el hecho de poder llevar armas, y estableció los 60 años para ser considerado como una persona vieja; es decir, no apta para portar armas.

En el siglo XVIII se introdujo la idea de jubilación. Ésta fue entendida como la imposibilidad para ganarse la vida, por problemas físicos vinculados con la edad. La vejez se consideró un periodo posterior a este momento.

EL ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO Y EL LABORAL

El criterio de edad para analizar el envejecimiento ha sido un tema de discusión. En los países desarrollados, la demografía ha fijado el momento de los 65 años como el umbral de separación hacia la población envejecida de los adultos. Esta cifra tiende a equiparar el envejecimiento demográfico  con el laboral, puesto que corresponde a la edad de jubilación en muchos países  desarrollados. En los menos desarrollados, la edad de jubilación no siempre es real y constituye un verdadero lujo para sólo una parte de la población.

Otra medida que podríamos analizar en el envejecimiento, desde el punto de vista demográfico, es utilizar el criterio de esperanza de vida. No están claras las diferencias entre las distintas poblaciones en el mundo, y esto hace más difícil su comprensión.

Considerado globalmente el fenómeno, la esperanza de vida al nacer es de 69 años. Esta cifra oculta la diferencia marcada en la esperanza de vida entre los países desarrollados (77 años); los países en vías de desarrollo (67) y los menos desarrollados (57 años). En  los países africanos, debido a su alta mortalidad, sólo el seis por ciento de su población, en los próximos 40 años, llegará a una edad mayor a los 60 años, hecho que nos permite concluir que será el único continente que nunca tendrá porcentualmente (mayor al 10 por ciento) un fenómeno del envejecimiento como sucederá en el resto del mundo.

En un país tan diverso como México, donde las condiciones son diferentes entre las regiones, sería erróneo pensar que el envejecimiento es homogéneo entre ellas. Mientras que para algunas entidades el proceso de transición pudiera darse por terminado, en algunas otras los indicadores de natalidad y mortalidad siguen estando muy altos.

Son justamente las regiones donde el proceso de transición demográfica está consumado las que concentran la mayor cantidad de adultos mayores y las que tienen diferentes concepciones sobre los términos de familia y su objetivo primario de reciprocidad, así como  las obligaciones y beneficios que dicho término genera.

Por otro lado, como ocurre en la mayoría de los países del mundo, en México la tendencia es que el fenómeno del envejecimiento sea predominantemente femenino, debido a las diferencias en las esperanzas de vida al nacer entre ambos géneros. Conforme se considera a los grupos de edad de poblaciones más envejecidas, las diferencias entre ambos géneros aumentan.

Por ejemplo, en México, la relación entre hombres y mujeres en el grupo de 60 a 64 años es de 90 hombres por cada 100 mujeres. Esta diferencia aumenta en los grupos de 75 a 79 (80 / 100); y el grupo de 85 y  más es el que tiene mayor diferencia entre géneros, donde puede alcanzar hasta 60 hombres por cada 100 mujeres.

DISCAPACIDAD FUNCIONAL Y DEPENDENCIA SOCIAL

Nuevamente, este hecho toma relevancia al ser una edad con alta incidencia de discapacidad funcional y dependencia social en la población. Debido a este desbalance entre géneros, también llamado feminización de la vejez, en años recientes se ha prestado mayor interés y ha sido tema de debate en foros y congresos de quienes estudian las poblaciones.

El interés en el género se centra en las inequidades que se convierten en desventajas y mayor vulnerabilidad en lo económico, en lo social y en lo relacionado con el tema de salud.

Para concluir, el envejecimiento poblacional es un hecho universal, un aspecto más de la globalización. Por ello, organismos internacionales han prestado interés en las últimas décadas y han creado planes internacionales de acción (Plan Internacional de Acción de  Viena 1982 y Madrid en 2002, de las Naciones Unidas) para concientizar a las poblaciones, sobre todo de los países en vías de desarrollo y menos desarrollados, sobre el tema del envejecimiento.

El plan de acción centra sus puntos principales en desarrollar e implementar programas y servicios que mejoren las condiciones de vida, bienestar y salud de las personas, y promover una sociedad para todas las edades, aboliendo la discriminación y el abandono de la sociedad con especial énfasis en los adultos mayores.

 

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