Jorge Pedraza Salinas
Con más 50 años de periodista y tres décadas como Cronista de Saltillo, es el columnista más leído de México gracias a sus Cuatro Lectores y sus columnas que se publican los 365 días del año, excepto en año bisiesto, que son 366.
Armando Fuentes Aguirre, Catón, es uno de los periodistas más populares del México contemporáneo. Oriundo de Saltillo, Coahuila (1938), sus columnas (De política y cosas peores, Mirador, La otra historia de México) han sido incluidas en los más importantes diarios de México desde principios de los años sesenta.Ayer, 8 de julio, Armando cumplió 76 años.
En sus columnas aparecen el relato breve, la parábola, la fábula, el epigrama, la máxima y el chiste popular, géneros que caracterizan la producción de Catón. Sus pensamientos, generalmente breves, nos recuerdan a Pascal o al coahuilense Julio Torri, como greguerías a la manera de Ramón Gómez de la Serna y sátiras de los poetas clásicos latinos. Todo esto permite a Catón desplegar un amplio abanico literario que va de la reflexión a la crítica y de la métrica poética a la muy peculiar picaresca mexicana.
AMOR AL PRÓJIMO
Lo primero que llama la atención de las columnas de Catón es el sentido del humor, la crítica mordaz que hace del poder, pero otro aspecto evidente son las toneladas de esperanza que hay en sus textos. “Lo hago para establecer contacto con la gente. Hay un gran amor al prójimo atrás de mis chistes y el deseo de comulgar con él en la santa eucaristía de la risa”.
«Yo no sé qué sería de este País si no tuviéramos esa capacidad, que no es relajo, sino un modo muy sabio de ver la vida y de conjurar sus males con la magia de reír. Tengo una gran fe en el género humano. No puedo darme el lujo del pesimismo, porque si incurro en eso falto a tres virtudes en las que creo: la fe en Dios, la esperanza en el hombre y la caridad que es el amor a la gente».
Sin embargo, justo es decirlo, sus principales amores están en el hogar: su esposa María de la Luz es su musa, su inspiración, su secretaria, pero sobre todo su complemento. Hoy esta unión tiene cuatro orgullos, que se llaman Armando, Luz María, Alejandro y Javier, así como varios nietos.
ES ACTIVO MECENAS
Catón es, además de cronista de Saltillo, un activo mecenas de la cultura y de la beneficencia social de esta comunidad. Desde hace años, en el poblado de Potrero de Ábrego, ubicado en Arteaga, mantiene, con recursos propios, un comedor que alimenta diariamente a más de 100 niños, todos ellos estudiantes de esa región.
DEVOLVER ALGO DE LO RECIBIDO
Hace varios años en Saltillo, echó a andar con los ahorros de su vida el proyecto Radio Concierto –que es hermosa realidad– en la antigua casa de la familia, que se convirtió en la primera estación cultural que pertenece a un particular en México, y no al Estado, que funciona también como un dinámico centro artístico, porque igual se proyecta ahí cine, que ópera y teatro gratuitamente.
«Uno llega a la necesidad de devolver algo de lo mucho que ha recibido. Yo de la vida, de Dios, de mi prójimo, he recibido incontables bienes, y mal haría en no contribuir siquiera en la mínima manera en que lo hago”, nos dice Armando.
A través de sus columnas, «Catón» nos invita a viajar por la historia, la geografía y el buen humor. De pronto nos cuenta historias de la creación del mundo o nos lleva por la autopista de Monterrey a Cadereyta, para admirar la naturaleza con el rocío de la mañana y espigas de un suave color palo de rosa indescriptible, que haría que los pinceles de todos los pintores se mojaran con lágrimas de rabia por no poder copiarlo.
También nos ha llevado hasta el cementerio de Ábrego y nos ha enseñado a oír lo que las tumbas dicen. Recordemos algunas de esas voces:
«Yo viví muchos años, pero esos años no los supe vivir. Como viví tan solo para mí no viví bien. Nadie me quiso, a lo mejor porque a nadie quise yo. Fui indiferente a todo, y por eso mi muerte no significó ninguna diferencia. Ahora estoy aquí, muerto del todo. Me parece la mía mucha muerte para tan poca vida.
De otra tumba, Armando rescata estas palabras:
«Yo viví como si cada día fuera toda una vida. Amé a muchas mujeres. y algunas me amaron a mí. Gocé del pan y del vino. Acepté el sufrimiento igual que la alegría, pues ambas son parte de la vida del hombre. Al final tuve tantos recuerdos que no podía recordarlos todos. Ahora estoy aquí, dicen que muerto. Y me parece la mía poca muerte para tanta vida».
LO QUE FUI NO MORIRÁ
Nuestro personaje comenta que de estas dos tumbas del cementerio de Ábrego, una es más tumba que la otra. Y como habrá de decirnos en otro de sus textos: «Lo que menos vale de mí se halla en la tumba. Lo que realmente fui no morirá; tuve hijos, por ellos viviré en la carne; hice obras buenas… por ellas viviré en el recuerdo…»
A su ciudad natal, Saltillo, le ha regalado una estación de radio, que lleva por nombre «Radio Concierto» y cuyo éxito radica en que es la estación más peculiar de la región. Está pensada no en los anuncios, ni en las ganancias económicas. Está pensada en la gente que la escucha. En esa estación hay música para todos los gustos –desde la clásica hasta la popular–, historia, cultura, romanticismo y, sobre todo, buen gusto. A la entrada de la Estación “Radio Concierto”, que es la casa de sus antepasados, se puede leer lo siguiente:
«En esta casa vivieron don Mariano Fuentes y su esposa doña Carmen Aguirre de Fuentes. Varón ejemplar él; mujer de letras ella y gran dama de teatro saltillense, pasaron por la vida haciendo el bien. Quien tal hace no pasa: queda, como ellos en el recuerdo y en la gratitud. Saltillo rinde homenaje a su memoria. (1897-1970), (1903-1993).»
Si tuviésemos que redactar en este momento el texto de una placa para Catón, nosotros escogeríamos estas palabras: “Reconocimiento a la presencia siempre viva de Catón. Varón ejemplar como su padre, persona de letras como su madre, ejemplo para sus hijos y sus nietos, orgullo de su familia y de sus coterráneos, su vida transcurre en paz y armonía haciendo el bien. Quien tal hace no pasará. Vive para siempre en nuestros corazones. Saltillo, Monterrey y México rinden homenaje a este ser humano ejemplar”.
ALIENTO Y ESPERANZA
Es difícil precisar cuantos artículos ha escrito. Deben ser varios miles. En un breve espacio, «Catón» nos brinda a diario su mensaje que nos llena de aliento y esperanza, como éste que hemos escogido para concluir:
Dedica un poco de tiempo cada día a trabajar.
Así justificarás tu presencia en este mundo.
Dedica un poco de tiempo cada día a leer.
Descubrirás así que no hay escuela, por buena que sea, que pueda enseñarte lo que un rato de buena lectura diariamente.
Dedica un poco de tiempo cada día a orar.
Así aprenderás que no estás solo ni desamparado en la insondable vastedad del Universo.
Dedica un poco de tiempo cada día a reír.
Encontrarás así que sólo los seres inteligentes saben reír, y que más inteligentes son si aprenden a reír a veces de sí mismos.
Y dedica mucho, mucho tiempo a amar.
Así darás felicidad. Así serás feliz.

