Alfonso García Robles

Spread the love

Ismael Vidales

Para orgullo de México, el Premio Nobel de la Paz de 1982 le fue concedido a uno de sus hijos, el licenciado Alfonso García Robles, delegado permanente de México ante la Comisión de desarme, con sede en ginebra, desde 1967.

García Robles, que iniciara su carrera diplomática en 1939, nació en Zamora, Michoacán, el 20 de marzo de 1911. Estudió la primaria en su ciudad natal y la preparatoria en Guadalajara; inició sus estudios de derecho en la UNAM, y los terminó en París en 1936, siendo uno de los dos estudiantes laureados del Instituto de Altos Estudios Internacionales de Derecho de dicha universidad.  En 1939 obtuvo el diploma de la Academia Internacional de Derecho de la Haya, Holanda.

Ingresó al año siguiente en el servicio exterior mexicano, dedicando desde entonces todos sus esfuerzos a trabajar por la paz y el desarme.  En su ejercicio de la diplomacia, García Robles ha representado a su país como delegado en decenas de conferencias internacionales; ocupó el cargo de secretario de Relaciones Exteriores de México en 1975 y 1976.  Respetado internacionalmente, es en la actualidad presidente honorario de la Asociación de Estudios Internacionales de la Universidad de París.  Es autor de más de 20 libros y sus artículos sobre cuestiones internacionales han aparecido en numerosas publicaciones periódicas de su país y del extranjero.

Alfonso García Robles y la activista sueca Alva Myrdal fueron elegidos ganadores del Premio Nobel de la Paz correspondiente a 1982 “por hacer consciente a la opinión pública mundial de los problemas de armamentista y contribuir a crear un sentido general de responsabilidad”.  El de García Robles fue el primer premio Nobel de la Paz otorgado a un mexicano y el tercero entre los latinoamericanos.  para él esta distinción representa la culminación de un empeño al frente de la ofensiva internacional para pedir la proliferación de armas nucleares y fomentar campañas en pro del desarme de las superpotencias.

Fue considerado uno de los gestores del Tratado  de no Proliferación de Armas Nucleares firmado en Tlatelolco en 1967 por todas las naciones latinoamericanas menos Argentina y Brasil.   Su campaña por la “desnuclearización” de América Latina ha sido incansable.  ha sostenido sin vacilaciones que las superpotencias carecen de derecho alguno para amenazar al mundo con la utilización de sus armas nucleares, y que la humanidad no podrá conocer la calma hasta que ese armamento se haya congelado y prohibido su utilización.  Al recibir el premio dijo García Robles: “La humanidad no debe ser rehén de nadie, y por ello, a los pueblos donde hay armas nucleares les corresponde instar a sus gobernantes y hacerles ver el peligro que corre el mundo con ellas… “Dijo también el diplomático mexicano, que el mundo enfrenta en la actualidad dos terribles alternativas: “el desarme… o el exterminio”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love